27 de agosto de 2010 19:33 PM
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Dicen en el campo…

... que, mientras cada vez más productores miran «para arriba» a la espera de que la tormenta anual de Santa Rosa traiga un poco de alivio a la creciente sequía que ya atrasó la siembra de trigo y amenaza con afectar también los ...

… que, mientras cada vez más productores miran «para arriba» a la espera de que la tormenta anual de Santa Rosa traiga un poco de alivio a la creciente sequía que ya atrasó la siembra de trigo y amenaza con afectar también los granos gruesos, los avatares político-mediáticos de la semana enmascararon un hecho más que trascendente como fue el final de las Facultades Delegadas (del Legislativo al Ejecutivo), y el dictamen que se logró en las Comisiones de Agricultura y de Economía del Congreso, de un nuevo Proyecto de Ley sobre Retenciones. Naturalmente, las febriles negociaciones de último momento en la Cámara de Diputados no fue lo único que ocurrió alrededor del campo, aunque la mayoría de los temas no se vieron reflejados en los medios, ocupados de otros menesteres. Así, la reunión de Fertilizar, donde se planteó un panorama aún difícil para el maíz en su competencia con la soja, dado que su rinde de indiferencia asciende a 8,5 toneladas versus las 3 toneladas que tiene la oleaginosa; o el multitudinario encuentro ganadero en Victoria, Entre Ríos, organizado por el Instituto de Promoción de la carne Vacuna Argentina (IPCVA), no lograron todavía demasiada difusión. Lo mismo pasó con el no menos numeroso seminario, ya tradicional, de los consignatarios en la Universidad Católica Argentina (UCA), o con los ecos de la Bolsa de Rosario que siguen generando malestar por los dichos oficiales (para muchos erróneos), o con los avatares de la Mesa de Enlace, cada vez con más temas que la separan.

… que, para el campo, lo más inmediato es el tema del Congreso y las retenciones, básicamente por la confusión que hay. Es que el avance, al haberse aprobado el despacho de la Comisión está lejos de implicar que puede haber un cambio inmediato en los porcentajes (bajan a cero trigo, leche, girasol y economías regionales. También 5 puntos la soja, 13 puntos el maíz, y otros 5 la carne, lo que generó muchísimo malestar). Es que ahora el proyecto debe pasar a la Comisión de Presupuesto, que preside Marconato (Frente para la Victoria), que tiene 30 días para expedirse y, si se aprueba, recién pasa al recinto, lo que podría ocurrir en algún momento de octubre. Allí, de aprobarse, recién pasaría al Senado en noviembre y, excepto que haya Extraordinarias, el tratamiento podría postergarse desde el receso de diciembre hasta marzo próximo. Todo esto hace prever que la ley de retenciones en cuestión podría ver la luz recién el año que viene incidiendo, de aprobarse, en la campaña agrícola 2011-12 cuya siembra comienza con el trigo en junio/julio. Mucha lentitud para los requerimientos productivos del campo. Mientras tanto, las diferencias se hicieron notar y, finalmente, salieron tres dictámenes: el de mayorías, que regenteó el titular de la Comisión de Agricultura, Ricardo Buryaile (UCR), y los de minoría de Viale (PS), y otro de los radicales de la Federación Agraria, Ulises Forte y Pablo Orsolini.

… que no fue el único lugar donde los federados insistieron con las diferencias. También en la Mesa de Enlace el titular de la FAA, Eduardo Buzzi, llegó hasta a «amenazar» a sus pares con abandonar el equipo si no se mantenía la «segmentación» para los pequeños productores, en el proyecto de baja/eliminación de retenciones. El argumento sonó más a coartada para justificar el alejamiento cada vez más indisimulable que a firmeza de principios. Es que, de hecho, aunque la propuesta de diferenciación es prácticamente impracticable, ya estaba contemplada en el proyecto y, aunque previsiblemente va a ser poco efectiva, la mayoría la había aceptado para no frenar el avance en la Cámara baja ya que, de todos modos, su complejidad operativa a los que más afecta es a los pequeños productores supuestamente representados por Buzzi. Las crecientes sospechas sobre la «fidelidad» a la Mesa de Enlace del federado fueron, incluso, directamente planteadas por el propio Buryaile cuando afirmó, críptico, «no se cuáles son los compromisos de Buzzi». Pero no fue el único malhumorado por las diferencias. También el académico secretario de Agricultura, Lorenzo Basso, pareció sufrir un súbito malestar en la UCA, cuando durante el Seminario de los Consignatarios, los alumnos ganadores del año pasado, presentaron su trabajo sobre hacia dónde va la ganadería argentina. Allí se mostraba la brutal caída de las existencias (8,6 millones de cabezas en sólo 2 años), la desaparición de miles de productores, el déficit de carne hasta 2013, y los requerimientos de, al menos $ 20.000 millones para encarar las recuperación de 8 millones de cabezas (en total, se perdieron más de 12 millones). El hombre, que ya viene jaqueado por las continuas críticas al ampuloso Plan Estratégico Alimentario (PEA) que, para defenderlo, él sostiene que participaron «400 académicos», «pero ninguno pisó un potrero», según le contestó un dirigente del interior, parece haberse sentido incómodo ante los datos. Se levantó presto a poco de comenzado el seminario y, tras él, el ex técnico de AACREA y actual Subsecretario, Alejandro Lotti que, seguramente, hubiera preferido quedarse. El que sí permaneció, aunque la tecnología le jugó una mala pasada, fue Jorge Dillon, del Senasa, quien tras aclarar: «No voy a hablar de producción, sólo de sanidad», la emprendió con un planteo que (palabras más, palabras menos) indicaba que gracias a los satélites el organismo tiene a todos los productores controlados e identificados. «¿Por qué entonces no pueden controlar la evasión que dice la Presidente que hay?», decía un asistente, mientras otro preguntaba: «¿Esos satélites no servirán para encontrar a Jorge Amaya que hace años que no se lo ve?», en alusión al titular del Senasa, perteneciente a la línea del ministro Julio De Vido.

Para completar, el sistema le falló y con audio a pleno, ante una consulta, la demorada respuesta fue: «Lo siento, el dato no es correcto». Un papelón que los alumnos festejaron con aplausos.

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