27 de agosto de 2010 15:14 PM
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¡¡Alerta!! ¡¡Niebla!!     Susana Merlo

Igual que la niebla que inesperadamente envuelve y tapa todo, los sucesos de los últimos días alrededor del escándalo mediático de Papel Prensa parecen haber enmascarado todo lo demás, aunque eso incluya el más que trascendente final de los Poderes Delegados, los mismos que ya en agosto del año pasado habían desencadenado un feroz aquelarre, entre otras cosas, por el sorprendente y repentino voto de la senadora santafesina Roxana Latorre, que posibilitó la nueva prórroga que ahora definitivamente acaba de concluir.

También, y en parte como consecuencia de esto, hubo un trascendental voto en la Comisión de Agricultura y en la de Comercio de la Cámara Baja, para un nuevo proyecto de ley de retenciones que, a algunas las rebaja a cero, y a otras las disminuye pero con un cronograma tendiente a su desaparición.Los cambios incluyen la Ley de Abastecimiento, el Código Aduanero, o la Ley de Minería, entre otras piezas claves de la política económica que, desde mediados de esta semana, volvieron al seno del Parlamento para que determine en estas materias a partir de aquí, tal como fija la Constitución.
Casi nada de todo esto, sin embargo, se reflejó en los medios que, sorpresivamente, se vieron atosigados por un bloqueo casi salvaje de parte del gremio de los camioneros a una serie de plantas siderúrgicas, que provocó  un principio de desabastecimiento que obligó a parar a otras industrias.Simultáneamente, el titular del mismo gremio, el sindicalista Hugo Moyano, asumió en forma controvertida en el PJ bonaerense mientras el Gobierno, por un lado, intentaba desarticular la empresa de conectividad Fibertel y, por otro, lanzaba una feroz -aunque velada- denuncia sobre la forma de adquisición de Papel Prensa que involucra a 2 de los principales medios gráficos del país.Para completar el panorama, la presidente que hasta hace un par de años atrás jamás hablaba (al menos en el país), arengó casi una hora en Rosario, y luego una hora y media en la Casa de Gobierno, en general, con un tono de recriminación o cuestionamiento hacia algún sector, incluída la prensa.
Casi no debería sorprender, entonces, que algunos temas hayan pasado desapercibidos, aunque hay que reconocer que es muy llamativa la coincidencia, justo en el momento que se producía uno de los hechos más esperados y trascendentes y que obligará a un profundo cambio de conducta, tanto al poder Ejecutivo, como al Congreso.Es que, excepto que los funcionarios decidan manejarse por fuera de la ley, ahora muchas de las decisiones de política deberán ser tomadas por el Legislativo y puestas en marcha por el Ejecutivo. Ni siquiera, incluso, queda el resorte de los DNU (Decretos de Necesidad y Urgencia) ya que, al menos en materia tributaria, como no es resorte del Gobierno, sino de los legisladores, el Ejecutivo no los puede aplicar más.
Y esto es lo que debiera estar discutiéndose y explicándose hoy: cuál es el alcance de los cambios, que van a significar, qué pasa a partir de aquí y cuándo; cómo queda el poder de algunos funcionarios, como el Secretario de Comercio, si se cae la Ley de Abastecimiento, etc., etc. Esto no significa que lo de Papel Prensa no sea importante, pero en términos relativos, sin duda que mucho menos, especialmente en lo que concierne al impacto sobre el conjunto de la sociedad.
En el caso de las retenciones, apenas una parte de todos estos cambios, el dictamen aprobado por la mayoría opositora de las comisiones de Agricultura y Comercio dista de significar que las modificaciones tributarias se podrán adoptar de inmediato. Todavía falta un muy largo camino que hace sospechar que tal vez recién para las sesiones Ordinarias del próximo año se pueda lograr la sanción de la Ley (lo que tampoco es seguro).Por ahora, el  camino a seguir es que el proyecto que baja a 0 (cero) las alícuotas para el trigo, leche, girasol y economías regionales; le quita 13 puntos al maíz, y le recorta 5 puntos a la carne vacuna y a la soja, entre otras cosas, deberá pasar a la Comisión de Presupuesto que tiene 30 días para expedirse, con lo que prácticamente se estaría en octubre. Recién ahí podrá tratarse en el recinto de la Cámara baja y, de aprobarse, pasaría al Senado.
Si allí fuera modificada, debería volver a Diputados.Pero, como se sabe, las sesiones ordinarias terminan los primeros días de diciembre. Prácticamente no hay tiempo material para alcanzar la sanción, más aún si se considera que en la Cámara alta el Gobierno tiene mucho más peso para demorar la aprobación, aunque sea imponiendo modificaciones.De todos modos, en medio, estarán las interpretaciones sobre como queda mientras tanto este gravamen que es clave para la producción agroindustrial del país, pero también para los combustibles  (¿vuelve para atrás?, ¿cambia algo?, ¿no cambia nada?), pero también, habrá que ver que considera el Ejecutivo que puede pasar, y eso se va a saber en parte con la propuesta de Presupuesto 2011 que tiene que enviar al Congreso antes de fin de año, donde no extrañaría que aparecieran gastos sobredimensionados para mostrar que si se eliminan las retenciones se pone en riesgo al país. De hecho, ya se amenazó con el "default’ si se aprobaba el 82% móvil para los jubilados.Sin duda, temas sensibles, delicados, que modificarán a partir de aquí la relación de fuerzas entre los poderes del Estado, y demasiado trascendentes para quedar tapados sólo por la niebla de Papel Prensa/Fibertel.

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