28 de agosto de 2010 07:46 AM
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Una industria en alerta amarilla

Por la caída de la faena y las exportaciones y el encarecimiento de la hacienda, provocada por la baja del stock, a los frigoríficos les toca vivir la crisis que arrancó con la cría; los riesgos para los productores ante empresas en problemas.

Como un efecto dominó, la crisis ganadera pasó de una a la otra punta de la cadena. Lo hizo como un rayo, fulminante. Primero fue la cría; ahora le toca a la industria frigorífica. En sólo cuatro años, las políticas de intervención del Gobierno, que llevaron a una fortísima liquidación, más el agravante de la sequía de los últimos dos ciclos, hicieron que un sector que tenía todo para brillar ante los ojos del mundo hoy se encuentre en una situación crítica al final de la cadena industrial. En rigor, productores, consumidores, que nunca pagaron menos por la carne pese al deseo oficial, y en la actualidad las empresas y los trabajadores de la carne fueron cayendo uno tras otro en desgracia. En la industria frigorífica están encendidas las luces de alerta. Se faena poco, por la menor disponibilidad de hacienda, pero también se exporta menos. La caída de la faena promedia un 30% y los pronósticos para lo que resta del año no son alentadores. En 2009, un año de fuerte liquidación, la faena fue de 16,12 millones de cabezas y ahora se aguarda que 2010 cierre con 11,8/11,9 millones de cabezas. "Es tan fuerte el faltante de hacienda que la situación es irreversible", comentó Ignacio Iriarte, de Informe Ganadero. Si se observan las exportaciones, en el primer semestre del año el retroceso en toneladas peso producto fue del 44 por ciento. Si bien parecen más golpeadas las industrias exportadoras y sobre todo el personal que pierde tareas, es el sector en su conjunto el afectado. "Está complicado en general", precisó Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (Ciccra). Ernesto Ambrosetti, economista en jefe de la Sociedad Rural Argentina (SRA), recorrió recientemente frigoríficos bonaerenses y santafecinos, y al regresar volvió con un par de certezas. La primera, "la capacidad ociosa ronda el 40%", según la región y las localidades. Otra: "Se han cerrado alrededor de 20 plantas". Para Schiariti, las plantas cerradas totalizan 25. Silvio Etchehun, del Sindicato de Trabajadores de la Carne y sus Derivados del Gran Buenos Aires (Sigba), contabilizó que el número de trabajadores afectados llega a 8000 a nivel país, con situaciones desde despidos a suspensiones, por ejemplo, y que sólo en el Gran Buenos Aires se trata de 3000. Un empresario ligado a la exportación confirmó que en este sector de la industria hay al menos 15 plantas inactivas (ver aparte). De hecho, el parate ha golpeado a grupos grandes. JBS, de capitales brasileños y controlante de Swift, sufrió una caída del 45% en la faena y tiene tres plantas paradas (San José, Berazategui y Colonia Caroya), mientras Pontevedra opera parcialmente. Sólo en Rosario y Venado Tuerto está trabajando bien. "El principal problema de la empresa es el mismo que el resto de la industria exportadora, falta de animales y alto precio", indicó una fuente. Una de las joyas históricas que manejó Swift, la exportación de termoprocesados, tuvo una caída del 20%. En medio de la situación actual del negocio en el país, un rumor que circuló en los últimos días indicaba que el grupo había decidido marcharse del país. Ante la consulta, una fuente cercana a la firma lo negó: "La empresa no se va del país". En Santa Fe, el grupo local Mattievich, que se ocupa de la faena y el procesamiento, posee dos plantas inactivas. Otro grupo brasileño, Marfrig, también tiene hoy inactiva una planta en Vivoratá. Para Víctor Tonelli, la industria, particularmente la exportadora, enfrenta tres problemas. Primero, uno vinculado a la política intervencionista de Moreno. Segundo, la caída en la oferta de novillos, relacionada también con la política oficial, que incentivó la producción de animales jóvenes. Tercero, la caída de la capacidad de compra de la Unión Europea, comprador clave. Si en la industria están encendidas las luces de alerta, ¿el productor debe preocuparse por eventuales problemas de falta de pago? El escenario "El productor se encuentra en estado de alerta; muchos [frigoríficos] están en una situación compleja que puede afectar la cadena de pagos, de la carne", comentó Ambrosetti. Pese al temor, Jorge Aguirre Urreta, consignatario, señaló que "no se han notado problemas de cobranzas". "Yo creo que riesgos comerciales no hay", apuntó Iriarte. Según el referente de Informe Ganadero, en el caso de los grandes grupos, sobre todo los de capitales extranjeros, "son empresas con espaldas y no van a dejar cuentas impagas". Añadió que las empresas "más chicas se están adaptando a faenar menos con menos personal". "Hoy la dificultad es no tener hacienda, y a nadie se le ocurre hacer una macana ", precisó. Iriarte indicó que hay frigoríficos "que vienen de un período bueno de utilidades". "En general, [la crisis] pega igual a toda la industria. Como en todos los casos, los más grandes tendrán más espalda para aguantar", afirmó el especialista Fernando Canosa. "En el consumo los números están empatados [esto por la caída de la faena y el encarecimiento de la materia prima]", indicó Schiariti, que agregó que pese a esa situación "no hay problemas de pago". Ignacio Gómez Alzaga, otro consignatario, dijo que "los pagos se están cumpliendo bien, dentro de lo normal". Pero consideró que "muchos están usando utilidades o capital de trabajo acumulado anteriormente para mantener los pagos en fecha". Otra opinión tiene Jorge Arocena, presidente de la Sociedad Rural de General Pico (La Pampa), al referirse al escenario allí. "El tema de los frigoríficos de exportación es grave. Hay casos que no están pagando jaulas de novillos. Se han atrasado mucho en los pagos a los productores", dijo. Para evitar problemas, Canosa aconsejó "estar atentos si hay alargamiento de los plazos de pago". Fernando Bertello
LA NACION
15 plantas cerradas Según comentó una alta fuente vinculada a la exportación, ése es el número de establecimientos inactivos hasta el momento. La industria exportadora tiene poco más de 50 plantas. De acuerdo con la fuente, entre otras firmas no se encuentran operativas El Látigo, Lafayette, Sadowa, Arrebeef Escobar, Cattermeat, Santa Elena, T. Arias, Pampa Natural, Maciel, Frigolomas, Guaycos. Además, JBS tiene tres plantas paradas y una trabajando parcialmente. Best Beef (Vivoratá) tampoco estaría operando, igual que Macellarius. A todo esto, el grupo Mattievich tiene dos plantas desactivadas en la provincia de Santa Fe. En esa provincia hay industrias que redujeron los días de faena

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