28 de agosto de 2019 15:52 PM
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Investigan si la quinoa tucumana puede ser cultivada en el espacio

Se trata de un convenio entre entre la Fundación Miguel Lillo de Tucumán y a la Universidad de York en Canadá. Este resistente cereal será utilizado como alimento de astronautas. También sirve para absorber un gas tóxico que se genera dentro de las naves espaciales.­

La Fundación Miguel Lillo de Tucumán, junto a la Universidad de York en Canadá, investiga las posibilidad de germinación de la semilla de quinoa en el espacio para utilizarla como alimento de astronautas y absorber un gas tóxico que se genera dentro de las naves espaciales.­

“Enviamos algunas semillas a la Universidad York, donde las sometieron a condiciones similares a las del espacio y encontrar cuál variedad de quinoa puede ser candidata a ser cultivada allí”, explicó Juan Antonio González, director de la Fundación Miguel Lillo al diario La Gaceta.­

El convenio entre ambos organismo fue facilitado por la investigadora tucumana Pamela Such, que trabaja en un proyecto de la Universidad de York y la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) de Estados Unidos, contó González.­

Fue Such, quien propuso a la Fundación “utilizar los equipos de la Universidad de York que permiten simular las condiciones del planeta Marte y los asteroides para ver cómo reacciona una especie que a nosotros nos interesa, la quinoa”, agregó el especialista.­

González detalló que durante los estudios en Canadá, “las semillas de quinoa fueron sometidas a 200 grados bajo cero y un vacío muy poderoso, sin atmósfera, y vimos que germinan en esas condiciones”.­

“Ahora estamos analizando cómo se movilizan los nutrientes dentro de las semillas, y qué tiempo de duración tiene la germinación”, agregó.­

La Fundación Miguel Lillo investiga las propiedades de la quinoa desde 1990, un cereal muy resistente que crece tanto en la alta montaña, a más de 4.000 metros de altura, como en el nivel del mar, y soporta condiciones de sequía y radiaciones ultravioleta y visible. ­

Además, tiene una alta tasa de asimilación de anhídrido de carbono, que se acumula en las naves espaciales a causa de la respiración de los astronautas. ­

En este sentido, González explicó que cuando “hay demasiado de este tipo de gas en el aire, el cuerpo reemplaza el oxígeno de los glóbulos rojos con él y con una concentración de entre el 1 y 2 % de anhídrido carbónico en el aire puede provocar la muerte, si la exposición se prolonga durante varias horas, aún cuando no haya déficit de oxígeno”.­

Es por eso que las plantas, como la de la quinoa, “sirven como alimento y son más útiles que algunos químicos capaces de absorber el anhídrido carbónico y transformarlo en sal”, concluyó el investigador.­

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