29 de agosto de 2019 02:56 AM
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La sostenibilidad y la calidad del pollo brasileño

CompartiremailFacebookTwitterLa industria avícola brasileña es altamente sostenible y contribuye a la protección del medio ambiente. Según el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales (DEFRA) del Reino Unido, cada kilo de pollo en Brasil se produce con casi la mitad de la cantidad de emisiones de CO2 en comparación con la producción en Inglaterra. En números, […]

La industria avícola brasileña es altamente sostenible y contribuye a la protección del medio ambiente. Según el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales (DEFRA) del Reino Unido, cada kilo de pollo en Brasil se produce con casi la mitad de la cantidad de emisiones de CO2 en comparación con la producción en Inglaterra. En números, esto significa que una tonelada de pollo hecha en Brasil emite 1.2 equivalentes de CO2 / tonelada. En el Reino Unido, esta cifra es 2.2. Si se considera el transporte, Brasil emite 2,57 CO2 equivalente / tonelada y el Reino Unido emite 2,82 CO2 equivalente / tonelada. En otras palabras, en el primer caso, Brasil tiene valores que son un 45% menos y en el segundo caso, incluso teniendo en cuenta el envío a la Unión Europea, Brasil tiene una ventaja del 9% en emisiones.

Además, los agronegocios brasileños se encuentran alejados del bioma amazónico y cuentan con proyectos de preservación de recursos ambientales. Estas industrias también mantienen proyectos de conservación de agua y tratamiento especial en circuitos cerrados. A este respecto, Brasil ha ayudado al mundo al ‘exportar’ agua a lugares que la necesitan. 

La receta brasileña para las exportaciones de carne de pollo ha funcionado muy bien. Brasil ha estado en la posición de liderazgo en términos de exportaciones mundiales desde 2004 y contribuye a la seguridad alimentaria en más de 150 países en los cinco continentes. La asociación estratégica con los países importadores para complementar las demandas del mercado, sin competir directamente con los productores locales, ha garantizado relaciones sólidas con socios en todo el mundo. 

Brasil es uno de los proveedores más tradicionales de mercados muy exigentes como Japón y Europa. En Europa, la posición de Brasil se consolidó como uno de los principales proveedores de carne de pollo en asociación con la industria, complementando así la producción local. 

Los aspectos de salud brasileños también son diferenciales: el país no tiene casos registrados de gripe aviar. Es el único país en esta situación entre todos los principales productores. Los estrictos modelos de control de producción y gestión en las granjas garantizan la continuidad de este estado. 

El éxito brasileño en este sector tiene otra razón: excelencia en la calidad. Con una producción basada en maíz y soja, el pollo brasileño está estrictamente controlado por las autoridades del país y por las autoridades de los países a los que exporta.

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