30 de agosto de 2010 07:08 AM
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ONCCA y Retenciones finalmente llegan al recinto

El Congreso vive hoy un dinamismo pocas veces visto: Por un lado las comisiones se reúnen sin parar y las sesiones "de los miércoles" son ya moneda corriente.

Esto debería ser normal en cualquier sistema democrático, pero sin dudas no lo fue con un gobierno que contó casi siete años con una mayoría automática, que le permitió poner en agenda, casi con exclusividad, sus propios proyectos.

Por otro lado, coexisten en el Congreso fuerzas políticas heterogéneas que hacen que nadie sea el dueño de una mayoría permanente; sino que hay que convencer, intercambiar ideas, abrir los proyectos para que lleguen al recinto en condiciones de ser aprobados.

Las mayorías son circunstanciales y, según cada tema, pueden mutar.

En Diputados existe una enorme cantidad de proyectos que son desempolvados de las comisiones y empiezan a tener dictamen, paso previo a ser aprobados en el recinto.

Tal es el caso de la ONCCA (Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario) y de las retenciones.

En cuanto a la ONCCA se han presentado distintas propuestas hasta que finalmente, y luego de intensos debates, confluimos en un proyecto de consenso.

Con dictamen en las comisiones de Comercio y Agricultura, será aprobado en el recinto volviendo a las funciones de origen de la ONCCA, colocando dentro del Ministerio de Agricultura con control y transparencia a un organismo viciado de "discrecionalidad", atribuciones fuera de la ley y sospechas de corrupción.

En un mismo sentido, dimos curso a la creación de la Comisión Investigadora de la ONCCA que permitirá clarificar los hechos ocurridos desde el 2008 a esta parte en dicho organismo, en cuanto a subsidios millonarios mal otorgados y registros de exportación direccionados.

Por otra parte, esta semana se terminó con la delegación de las facultades entre las que se encuentran las famosas retenciones, con 29 proyectos presentados.

El marco de un acuerdo en materia de retenciones tiene tres puntos centrales: el comienzo es respetar la Constitución Nacional reafirmando la potestad que tiene el Congreso para fijar los derechos de importación y exportación.

Luego, el contenido: la eliminación o la reducción de retenciones para las diferentes producciones.

Por último, los instrumentos para garantizar, por ejemplo, la protección a los pequeños productores.

En la última reunión de la Comisión de Agricultura y Ganadería, se pudo avanzar en el dictamen de un proyecto de consenso, mayoritario, aunque hayan habido dos dictámenes más.

Esto fue consecuencia de un debate que comenzó hace ya unos años y que tiene como tema de fondo un conflicto no resuelto entre el Gobierno y "el campo".

Salir del esquema de retenciones es una tarea de todos, y una oportunidad histórica tanto para el Gobierno como para la oposición porque significará animarnos a construir una política de Estado basada en la producción, la generación de empleo y la multiplicación de nuestras exportaciones.

El modelo de la intervención caprichosa de un gobierno en la producción deber ser reemplazado por un modelo de incentivo de la producción con un rol activo del Estado, estableciendo reglas de juego a través del Congreso que den previsibilidad interna y externa.

En la Argentina, los gobiernos muchas veces se quedan con fórmulas que tienen fecha de vencimiento y que, continuadas en el tiempo, traen consecuencias letales para todos, incluido para quien las aplica.

Tal fue el caso de la convertibilidad en los 90, aplicada por Menem y De la Rúa, y por las retenciones durante la gestión de los Kirchner.

Salir a tiempo, en forma gradual, hoy tendrá menos costos que mañana. Alguien tiene que pensar alguna vez en el futuro.

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