31 de agosto de 2019 10:43 AM
Imprimir

España : La seguridad alimentaria, en el foco de la actualidad tras una alerta por toxina botulínica

Activada la alerta al detectarse dicha toxina en el atún en conserva en aceite de girasol de la marca DIA. Los veterinarios piden inspecciones más eficientes y unificar criterios a nivel nacional.

La seguridad alimentaria está en el foco de la actualidad tras una nueva alerta sanitaria por un brote de intoxicación provocado por toxina botulínica detectada en el atún en conserva en aceite de girasol de la marca DIA.

El brote se ha detectado tras enfermar cuatro personas en Castilla y León, de las que tres ya han sido dadas de alta, que ingirieron una ensaladilla rusa casera elaborada con el citado atún. La toxina botulínica es una neurotoxina elaborada por una bacteria denominada Clostridium botulinum.

La ingestión de alimentos contaminados por toxina botulínica puede producir botulismo, una enfermedad que se caracteriza por el desarrollo de alteraciones vegetativas como la sequedad de boca, náuseas y vómitos, y por una parálisis muscular progresiva.

El producto afectado es una conserva de atún en aceite de girasol formato RO 900, de la marca DIA, con lote 19/154 023 02587 elaborado en Frinsa del Noroeste S.A. con fecha de consumo preferente 31/12/2022.

El producto fue distribuido por la plataforma DIA a establecimientos de Asturias, Castilla y León, Cataluña, Aragón, La Rioja, Murcia, Navarra, Castilla-La Mancha y Comunidad Valenciana, donde se ha procedido a la inmovilización y retirada de los productos afectados.

Como medida de precaución se ha retirado el producto afectado de los canales de comercialización, y las autoridades sanitarias recomiendan a las personas que tengan en su domicilio el producto afectado por esta alerta que no lo consuman y lo devuelvan al punto de compra.

La Aesan tuvo conocimiento el pasado día 9, a través del Sistema Coordinado de Intercambio Rápido de Información (Sciri), de una notificación hecha por las autoridades sanitarias de Castilla y León relativa a un brote de intoxicación alimentaria, provocado por toxina botulínica asociado al consumo de atún en conserva con la que se había elaborado una ensaladilla rusa casera.

Ese mismo día, la Aesan activó la alerta a nivel nacional y se localizó e inmovilizó de forma preventiva el producto implicado en la investigación epidemiológica sospechoso de ser el causante del brote: conserva de atún en aceite de girasol de la marca DIA.

Y ayer, 29 de agosto, los análisis practicados en el Centro Nacional de Alimentación a los productos sospechosos confirmaron la presencia de toxina botulínica en la lata de atún consumida, según explica la Aesan.

“El brote está limitado a cuatro casos, tres de los cuales han sido dados de alta, y no hay constancia de más afectados”, aseguran las mismas fuentes.

Reacción de DIA

La cadena de supermercados DIA retiró el pasado 10 de agosto 3.420 latas de atún en aceite de girasol de 900 gramos cada una -es decir, en formato grande- de forma preventiva tras el aviso de una posible contaminación de toxina botulínica detectada por parte de las autoridades sanitarias.

La cadena de supermercados ha confirmado a Efeagro que ha sido hoy cuando ha recibido la confirmación de la presencia de esta toxina en el análisis de una única lata de un producto fabricado por la conservera gallega Frinsa del Noroeste y del que vende 1,35 millones de unidades al año, esto es, unas 3.560 por día.

Carritos de Dia. Foto: Cedida por la compañía.

Carritos de Dia. Foto: Cedida por la compañía.

Fuentes de DIA han apuntado que la contaminación se ha debido producir en la fase de producción, bien en la materia prima o en el proceso de esterilización durante el “latado”.El grupo ha pedido a sus clientes que hayan adquirido latas del lote afectado que devuelvan el producto en su tienda más cercana.

Además, y “de forma proactiva”, DIA ha asegurado que va a intentar contactar con los clientes susceptibles de haber adquirido este producto “utilizando todos los canales que sean necesarios”.

La cadena de supermercados ha lamentado los “inconvenientes que haya podido causar” y ha puesto a disposición de los clientes un teléfono 24 horas (912170453) para atender dudas.

La misma cadena de distribución ya retiró el pasado mes de enero 24.576 latas de sardinas en aceite de oliva en conserva de su propia marca, fabricado por la portuguesa Cofisa ante un posible defecto de esterilización de algunas de esas latas y “únicamente como medida preventiva” fruto de los análisis periódicos que la compañía realiza. Fuentes de DIA han señalado que, en este caso, los análisis posteriores resultaron negativos.

La compañía ya informó el pasado mes de enero que en 2018 efectuó en España y Portugal más de 500.000 análisis internos y más de 10.000 análisis externos en laboratorios acreditados a sus productos.

Los veterinarios piden modificaciones en las inspecciones

El presidente del Consejo General de Colegios Veterinarios de España, Luis Alberto Calvo, ha pedido controles más eficientes durante el proceso de elaboración de productos alimentarios y unificar criterios a nivel estatal en aspectos como el número de inspecciones a realizar al cabo del año.

Para Calvo, lo ideal sería que se hicieran dos inspecciones oficiales a cada empresaalimentaria al año, una para revisar su plan de higiene y otra para supervisar que se cumple el plan de autocontrol de seguridad alimentaria al que está obligada cada compañía.

Se acortarían así los plazos de inspección en casos como el de Magrudis, que por el tipo de empresa y producto que elaboraba estaba obligada a pasar una revisión cada 18 meses, una periodicidad que ve “insuficiente”, según ha señalado. En este sentido, ha citado el caso de Castilla y León, una de las comunidades autónomas que ya tiene establecida dos controles anuales.

El presidente del Consejo General de Colegios Veterinarios de España, Luis Alberto Calvo, durante la rueda de prensa. EFE/Marcel Guinot

En su opinión, sería recomendable hacer cambios en materia de inspecciones, pero se ha mostrado contrario a modificar la legislación comunitaria al respecto.

La normativa vigente obliga a cada empresa a desarrollar su plan de higiene y el documento de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (Appcc), en el que se especifican los análisis a los que se someterán sus productos.

Ha recordado que es una ley que se centra en el autocontrol y que, por tanto, cada empresa es la responsable de la seguridad alimentaria, aunque posteriormente la administración deba validar sus protocolos.

“El autocontrol es un invento muy bueno para (garantizar) la calidad” de los productos, según Calvo, quien ha defendido no obstante que “no hay que relajarse” y las compañías deben analizar las muestras aleatorias especificadas.

Ha considerado que “el 99 %” de las compañías es “responsable” y desarrolla su actividad “de forma comprometida”, a lo que se suman los sistemas de inspección de la administración, que permiten “verificar” su cumplimiento.

También ha pedido la inclusión de los veterinarios en el Sistema Nacional de Salud (SNS), ya que ha recordado que estos profesionales “son los únicos” facultativos que trabajan en las etapas de prevención de un posible caso de contaminación, al operar durante la fase de elaboración del alimento.

En su opinión, si los veterinarios estuviesen incluidos en el SNS y ocurriese un caso como el de la listeriosis, sería más fácil aclarar qué ha podido fallar en el proceso de fabricación del producto, ya que ahora “es normalmente el médico” el que da las explicaciones, pero sólo están centradas en los aspectos sanitarios. “Quizá tengamos un país demasiado centrado en el carácter asistencial de la Medicina, en detrimento muchas veces de la prevención”, ha concluido.

Fuente:

Publicidad