30 de agosto de 2010 11:40 AM
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Inauguran planta para producir biodiesel con algas

Justo a tiempo, y con una inversión de u$s 10 millones, la empresa Oil Fox, de capitales nacionales, logró inaugurar su planta de producción de biodiesel a partir de algas para empezar a abastecer el mercado interno a partir del primer día de septiembre.

La firma, que tiene una planta pequeña en Chabás, Santa Fe, con la que produce biodiesel a partir de aceite de soja, recibió de la Secretaría de Energía una cuota de abastecimiento de 4,5 millones de litros mensuales del producto para el mercado interno.

Para hacer frente a ese compromiso, acaba de inaugurar otra planta, situada en Ramallo, Buenos Aires, totalmente robotizada, que trabajará, en principio, con soja y algas, para después quedar completamente destinada a la elaboración del biocombustible a partir de algas, que mejoran la ecuación del negocio.

Oil Fox, liderada por Jorge Kaloustián, tiene otros 27 inversores que conformaron un fondo fiduciario para la inversión, que no recibió crédito de ningún tipo.

La empresa entró en el listado de abastecedoras del biocombustibles para 2010 en julio, cuando una norma oficial amplió el corte obligatorio de 5% a 7% para el biodiesel. En la primera cupificación, en febrero pasado, no estaba incluida.

La producción de biodiesel con algas permite, según explicó Kaloustián, economizar espacios de cultivos porque “con una hectárea de soja se pueden producir 400 litros de biodiesel”, mientras que cada hectárea de algas permite producir “100.000 litros”.

Oil Fox cuenta al día de hoy con 20 hectáreas, pero piensa ampliar sus instalaciones con futuras inversiones.

En paralelo, las algas generan menores costos que el aceite de soja con el que se produce el biodiesel tradicional del país. Mientras que el primer insumo cuesta unos u$s 650 por tonelada, las algas cuestan u$s 200 por tonelada, y en la proporción de utilización del producto, la ecuación conviene, según Kaloustián.

Se estima que la Argentina necesitará un total de 1.214 millones de litros anuales para cortar el gasoil al 7%, y una serie de nuevas inversiones fueron anunciadas recientemente, tras la implementación y posterior ampliación del corte obligatorio en el mercado interno.

La particularidad de Oil Fox es, además de la materia prima con la que elaborará el combustible, el grado de tecnificación de la planta.

En Ramallo, todas las instancias fabriles están robotizadas y el personal que emplea la empresa está comprometido a las tareas administrativas, de logística y de laboratorio. Globalmente, trabajarán en la nueva planta unas 150 personas, indicó Kaloustián.

Además de las aceiteras –grandes líderes del negocio de los biocombustibles en el país, junto con los ingenios que producen etanol– otros cultivos como la jatropha y la colza, junto con las algas, se abren espacio en un negocio en el que aún hay mucho por explorar.

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