2 de septiembre de 2019 22:57 PM
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Sánchez-Vizcaíno: China está intentando adaptarse a convivir con la PPA

El porcino industrial está incrementando la seguridad, mientras la parte de traspatio sigue siendo el paraíso para la peste porcina, declaró el experto español de la UCM.

Luego de su visita a China, el profesor José Manuel Sánchez-Vizcaíno Rodríguez, catedrático de Sanidad Animal de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y director del Laboratorio de la Organización Mundial de Sanidad Animal para la peste porcina africana (PPA), concluyó que ese país está intentando adaptarse a convivir con dicha enfermedad, donde se ven dos escenarios diferentes: uno de porcino industrial y otro familiar y traspatio (donde está afectado el 40% a consecuencia de este mal).

El porcino industrial está incrementando la seguridad de forma significativa, creando nuevas plantas y construyendo granjas con más bioseguridad y con más control. Sin embargo, la parte familiar y de traspatio, “sigue siendo el paraíso para la peste porcina, porque siguen alimentando a los cerdos con los residuos alimenticios, compran sangre para mezclarla con cereal, y aumentar así la producción, no tiene muy buenas compensaciones y la bioseguridad tiene un ciclo complicado”, precisó el experto español.

La producción es caótica en las explotaciones familiares, porque es un tema cultural y de tradición que es difícil cambiarlo del día a la noche, de modo que es complicado acabar con “el virus, que está campando a su aire”.

Además, Sánchez Vizcaíno reconoció que “es complicado acabar con la peste porcina africana a corto o medio plazo… va a tardar un tiempo”. A su juicio, el sector evolucionará y se irá industrializando, lo que puede llevar unos años, “por lo menos cuatro o cinco, casi seguro”.

Por otro lado, el catedrático explicó que los chinos tienen una forma nueva de construir granjas, en vez de hacerlo en espacio horizontal -como tienen problemas de espacio- lo hacen en pisos. Estuvo visitando granjas de ese tipo y aseguró que una tenía nueve edificios con 9 o 12 plantas cada uno, que en total contaba con unas 27 mil madres. La bioseguridad ha mejorado mucho en ese tipo de granjas: tienen filtración de aire de entrada y de salida, no se huele nada, “es realmente excelente”.

A su juicio, el problema está en que son tantas cantidades de animales “o diseñan un sistema de cortafuegos”, para que si la enfermedad afecta a uno no afecte a los demás, o la situación será complicada, porque son enormes cantidades de animales las que se pueden juntar.

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