3 de septiembre de 2019 10:27 AM
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“Los uruguayos se pueden dar el lujo de exportar su carne de res y comprar otra”

Cronista boliviano analiza el curioso fenómeno de la industria cárnica en nuestro país y lo pone como ejemplo.

“Uruguay está importando carne de vaca como nunca en su historia. Sólo en julio las importaciones de carne de res sumaron 3.000 toneladas. Esto parece una paradoja. Equivale a decir que Paraguay importa yerba mate, o Bolivia importa cocaína”, considera el veterano reportero boliviano Humberto Vacaflor, desde su columna en el periódico El Deber.

El cronista se detiene luego en el detalle de que los uruguayos solemos asar la carne en fuego de leña, y no en carbón como es regla en el resto de la región. Ahora, en dichas parrillas se asa “carne de Argentina, Paraguay y Brasil. Porque la carne del ganado uruguayo ha sido contratada por los chinos”.

“Algo han encontrado los chinos en la carne uruguaya que les gusta mucho (. . . ) quizá sea la dieta de las vacas: pasturas naturales, sin harinas de engorde ni hormonas”. Añade.

“Los uruguayos se pueden dar el lujo de exportar su carne de res y comprar otra, para sus parrillas, que sin ser tan buena como la de sus hatos, sirve más o menos. Es que la carne uruguaya vale 4 dólares el kilo en el mercado internacional y las de Argentina, Brasil o Paraguay solamente 2,60”, apunta Vacaflor.

Para el reportero, estos datos deberían ser tenidos en cuenta en su país, particularmente por “quienes festejan la exportación de un poco de carne de res de Bolivia a la China”.

“Habrá que ver si el mercado interno podrá ser abastecido con otras carnes, en el caso de que los chinitos prefieran la nacional”, se pregunta.

Finalmente, Vacaflor apunta que si toda la población de China se volcara al consumo de la carne vacuna (y dispusiera de recursos para adquirirla) “toda la tierra apta para la ganadería de Sudamérica no daría abasto. Los 1.300 millones de chinitos necesitarían que desaparezcan los bosques y que en esta parte del mundo sólo existan pasturas para el ganado. Pero no bastaría, habría que quemarlo todo”, advierte.

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