31 de agosto de 2010 12:38 PM
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Los empresarios frigoríficos que apoyaron al Gobierno ahora sufren por el cierre de plantas

La venta de tres de las ocho plantas de la brasileña JBS, el cierre del frigorífico Santa Elena del empresario Sergio Taselli y la pérdida de miles de puestos de trabajo se explican por la aplicación de medidas antiproductivas, apoyadas en su momento por algunos grandes frigoríficos. La visión de los especialistas y la experiencia de un empresario del sector que reconoce los errores cometidos y revela que "no nos quedaba otra que aceptar las condiciones de Moreno".

Nadie en el sector ganadero puede decir que la durísima crisis que está golpeando desde principios de este año a los grandes frigoríficos exportadores es una mera casualidad, ya que se trata de un conflicto que podría haber sido evitado aplicando políticas eficaces en su momento (de 2005 a 2009).

La venta de tres de las ocho plantas de la brasileña JBS, el cierre del frigorífico Santa Elena del empresario Sergio Taselli, sumado a la crisis que viven montones de frigoríficos pequeños y medianos y las miles de pérdidas de puestos de trabajo en el sector, son sólo una muestra más del fracaso de las políticas kirchneristas.

En este contexto, La Política Online conversó con algunos especialistas ganaderos para conocer cuáles son las causas de semejante desastre en el sector frigorífico exportador, que, paradójicamente, en los últimos años apoyó algunas de las medidas tomadas por el Gobierno nacional.

Entre los analistas consultados, el denominador común que explica la situación actual reside en el constante cierre de exportaciones de los últimos años, la aplicación de Roes, el congelamiento de precios a la producción (que este año se terminó por escasez de oferta) y la falta de previsibilidad y reglas claras en el sector.

Uno de los especialistas más destacados fue claro y contundente: “Los frigoríficos están pagando las consecuencias de haber apoyado una política que desde un inicio se sabía que tenía un final abrupto”, dijo la fuente consultada por este medio.

Pero, si los frigoríficos sabían del fracaso de esta política, ¿por qué la aceptaron?, fue una de las preguntas de LPO al especialista. “En su momento algunas medidas del Gobierno, como el congelamiento de precios de la hacienda, permitieron a las empresas ganar grandes sumas de dinero”, respondió.

“Decir que los frigoríficos son las víctimas es mentira. En los últimos años fueron el eslabón de la cadena de ganados que más dinero acumuló a costa del quebranto de miles de productores. Ahora se quejan y piden subsidios porque les toca pagar las consecuencias a ellos”, agregó.

Justamente, esta explicación del analista ganadero es el fundamento que utilizó el Peronismo Federal para defender la aplicación de retenciones del 10 por ciento a la carne, que está incluida en el dictamen de mayoría emitido la semana pasada.

Cuando varios sectores de Diputados, como el PRO y la Coalición Cívica, impulsaban la eliminación de retenciones para intentar aliviar la situación de los frigoríficos, el bloque disidente se opuso y solamente concedió una baja de cinco puntos porcentuales.

Por su lado, un directivo de un importante frigorífico exportador, que por razones obvias prefirió mantenerse en el anonimato, se sinceró ante LPO. “Conocíamos las posibles consecuencias a las que podría derivar esta política, pero no nos quedaba otra alternativa que aceptar las condiciones que nos imponía el Secretario de Comercio Interior”, contó.

“Es muy fácil mirarlo desde afuera, pero hay que estar tratando directamente con Guillermo Moreno, de quien depende el futuro de las empresas del sector. Esto no es un justificativo, solamente es una realidad que ocurrió desde que el Gobierno decidió intervenir el mercado”, señaló el empresario.

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