31 de agosto de 2010 18:02 PM
Imprimir

En el feed lot vinculado a Echegaray aparece una amiga de su mujer

Diez meses después de que Clarín revelara la existencia de un feed lot llamado "Hacienda Argentina SA", el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, sigue negando tener vinculación con el establecimiento ganadero ubicado en Punta Alta, su localidad natal. Sin embargo, la sólida amistad entre tres mujeres muy cercanas al funcionario renueva las sospechas.

La presidenta formal del feed lot, Mariana Paula Guerra, fue compañera de colegio de la esposa de Echegaray, Silvana Karina Oviedo. Y ambas compartieron los recreos con una de sus principales colaboradoras en la AFIP, la subdirectora de Recursos de la Seguridad Social, Silvana Patricia Quinteros.

La serie podría llamarse “los ángeles de Richard”. La protagonizarían tres mujeres que nacieron en 1970 y hoy tienen cuarenta años. Las tres formaron parte de la Promoción 1987 del ex Colegio Nacional Normal Superior de Punta Alta.

Cursaron juntas “Quinto primera”, turno mañana. Y en 2007 volvieron a reunirse con viejos amigos para celebrar sus 20 años de egresados. Un pasacalle les daba la bienvenida al baile: “Prohibido decir estás igual”, rezaba.

Estas tres viejas compañeras de estudio tienen vínculo directo con el feed lot de Punta Alta, que tal como oportunamente informó Clarín comenzó a funcionar en marzo de 2009 bajo una razón social inscripta a fines de 2008 ante la Inspección General de Justicia, la ONCCA y la propia AFIP.

En los papeles, Mariana Paula Guerra figura como presidente de “Hacienda Argentina SA”. El vicepresidente es Alfredo Luis Espósito, un artista plástico jubilado domiciliado en Buenos Aires, que sería colaborador directo, aunque informal, del jefe de la AFIP. Ambos declararon ser monotributistas de muy bajos ingresos.

Silvana Karina Oviedo, la esposa de Echegaray, aparece como dueña de un departamento de Paraguay 3343, que es la dirección que la firma declaró al momento de inscribirse en la ONCCA. El propio Echegaray, en sus declaraciones juradas ante la Oficina Anticorrupción, reconoció luego ese departamento como propiedad del matrimonio. Hoy está en alquiler a una pareja de actores. El portero separa la correspondencia (por caso, la que llega del Banco Nación) dirigida a “Hacienda Argentina”.

Silvana Patricia Quinteros, finalmente, fue responsable de la agencia de la ONCCA en Bahía Blanca en momentos en que se producía la habilitación del feed lot. Por lo tanto, debió tener intervención en el trámite, o al menos debería haberlo controlado. Quinteros, quien sería madrina de un hijo del matrimonio Echegaray, pasó a la AFIP recién en abril de 2009. Allí gana ahora más de 40.000 pesos.

Y como si le faltara algo a esta historia de mujeres que lograron forjar una duradera amistad, otra de las ex compañeras de curso en el Nacional de Punta Alta era María Laura Rayes. Domiciliada en Tandil, esta mujer ingresó a trabajar en la AFIP en mayo pasado.

Se suma así al largo listado de parientes y amigos de Echegaray que lograron puestos y altos salarios en el organismo, tal como publicó Clarín el fin de semana.

“Desmiento categóricamente ser dueño, accionista, gerente, administrador y/o beneficiario del establecimiento agropecuario mencionado”, señaló Echegaray cuando en noviembre de 2009 este diario dio a conocer el posible vínculo. Con el correr de los meses, la Oficina Anticorrupción confirmó que “Hacienda Argentina SA” declaró como domicilio el departamento porteño a nombre de su esposa. Y todavía más: informó a la justicia que el feed lot de Punta Alta tenía aprobados en la ONCCA subsidios por más de 1,2 millones de pesos. En medio del escándalo, esos pagos no llegaron a concretarse.

El diputado de la Coalición Cívica, Juan Carlos Morán, reveló días atrás la desaparición de los expedientes que autorizaban dichos subsidios.

En coincidencia, la presidenta de la firma se presentó ante el juzgado federal de Marcelo Martínez de Giorgi, que investiga este y otros casos de corrupción en la ONCCA, para realizar un descargo. Guerra aseguró que no se había cometido delito pues el dinero oficial jamás se había cobrado.

No explicaría esto la posible violación a la Ley de Ética Pública, que define que los funcionarios no deben tener intereses comerciales en el sector de su incumbencia. Tampoco aclara el origen de los fondos que, por varios millones, se necesitaron para montar un feed lot de modernas instalaciones, camiones propios y que llegó a engordar miles de vacunos.

En las últimas semanas, la actividad en Punta Alta se redujo al mínimo. Pero la amistad entre las ex compañeras de estudio, al parecer, sigue siendo intensa

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *