31 de agosto de 2010 00:02 AM
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El mayor frigorífico del mundo recorta operaciones en la Argentina

El mercado nacional de la carne vacuna dejó de ser la tierra prometida en la que gigantescas empresas estadounidenses y brasileñas desembarcaron desde mediados de la década para ampliar su producción y comercialización desde el país de las vacas.

El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, comunicó el viernes que el brasileño JBS, el mayor procesador mundial de carnes y dueño de ocho plantas en la Argentina –además de las marcas Swift y Cabaña Las Lilas– puso en venta tres establecimientos de faena.

En un comunicado a la Bolsa brasileña, la empresa reconoció que estudia reducir su producción en la Argentina o vender algunos frigoríficos en el país, “debido a la escasa oferta vacuna y a restricciones a las exportaciones”. Lo hizo tras el ruido que generaron en el mercado las palabras dichas por Moreno en su encuentro semanal con empresarios ganaderos e industriales frigoríficos.

Las instalaciones que podrían ser vendidas, situadas en Pontevedra y Berazategui (Buenos Aires) y San José (Entre Ríos), están trabajando en forma parcial, recortando así la producción de Swift, que es fuerte en la elaboración de carnes cocidas congeladas, hamburguesas, untables, fiambres, salchichas y carnes enlatadas. Según el comunicado, la firma está interesada en vender siempre que el valor negociado por sus instalaciones refleje el precio del activo, destacó la agencia Reuters.

De esta forma, la empresa que eligió a la Argentina para que liderara su ampliación fuera de Brasil blanqueó que se achica en el país, por primera vez desde que ingresó en 2005. Como consecuencia, las acciones de JBS descendían 2,7% ayer en el mercado bursátil brasileño.

Cuando en 2007 JBS pagó u$s 225 millones para quedarse con Swift and Company en Estados Unidos, se convirtió en la mayor empresa cárnica a nivel mundial. Mientras, en la Argentina los problemas comenzaban.

En 2006 el Gobierno inició las restricciones a las exportaciones de carne desde el país, lo que generó el primer ruido del mercado. Dos años después, el conflicto por las retenciones móviles inmovilizó hacienda y la pelea generó un nuevo recorte del comercio como represalia oficial hacia el sector. Tras un 2009 de exceso de hacienda por la liquidación de los ganaderos, en 2010 la escasez volvió más fuerte que nunca. Se estima que la cantidad de cabezas de ganado cayó 15% en el país, lo que generó desabastecimiento.

Las declaraciones de Moreno y el repliegue de la empresa marcan el fin del idilio entre el Gobierno y JBS. En julio de 2008, en pleno conflicto con el agro, la presidenta Cristina Fernández asistió, en Pontevedra, a la inauguración de la planta que le había pertenecido a CEPA y que el gigante brasileño puso en marcha tras tres años sin operar. Pero el amor se terminó cuando Swift se impuso a Moreno y dejó de ofrecer las “baratas” en los supermercados, hace casi un mes. Se trataba de cortes a precios populares y el acuerdo incluía, como contrapartida, la liberación de exportaciones. La jugada le salió cara y JBS, que se expande en el mundo y facturó en 2009 más de u$s 30.000 millones, comienza su repliegue en la Argentina

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