1 de septiembre de 2010 10:00 AM
Imprimir

Por la falta de hacienda se agrava el conflicto en los frigoríficos

Decenas de plantas trabajando a media máquina y miles de despidos que contabilizan desde el sindicato de la carne que lidera Silvio Etchehún, enemistado con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, es el saldo de los peores meses de la industria cárnica en años.

En un comunicado, el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Carne de Buenos Aires (Sicgba), informó que lanzará nuevas medidas “para impedir que el Gobierno Nacional, con algunos pícaros industriales y con algunos pícaros sindicalistas terminen de destruir lo poco que queda de esta actividad”.

El comunicado firmado por el secretario general de Sicgba, Silvio Etchehún, se refiere a la supuesta connivencia que desde hace tiempo denuncia entre Moreno, y el titular del de la Federación Gremial de la Industria de la Carne, José Fantini.

Etchehún, cuyo sindicato está formalmente intervenido pero sostiene su actividad con la adhesión de un sector de los trabajadores, denunció ayer que la estrategia de Moreno es la de expropiar las plantas frigoríficas, en lo que supone será “la consolidación del monopolio de la carne”.

Fue el propio Moreno quien, el viernes pasado anunció que la firma JBS Swift ponía en venta tres de sus ocho plantas en el país, inclusive antes de que lo comunicara la empresa, que se expidió recién dos días después a través de su mercado de operaciones, la Bolsa brasileña (ver aparte).

Esta semana, los trabajadores de uno de los frigoríficos más grandes del país, Rioplatense, entraron en huelga en reclamo por un centenar de despidos y para pedir que se efectivicen los aumentos negociados en paritarias. Pero esta planta en la que trabajan unos 700 empleados es sólo una entre varias que están en problemas.

Según los datos actualizados por el sindicato, entre los frigoríficos grandes en problemas están las plantas de Swift en Pontevedra y Berazategui, Buenos Aires; San José, Entre Ríos; y Col-Car, Córdoba.

Por su parte, el frigorífico bonaerense El Látigo, de la familia Gargiullo, desvinculó a unos 500 trabajadores. La planta del ex-Yaguané, de La Matanza, que está gestionada por la cooperativa Coo.Tra.Fri. también desvinculó a más de 560 trabajadores mientras que Pampa Natural, de Speluzzi, La Pampa, propiedad de Raúl y Martín Fosatti, por su parte, retiró a más de 250 empleados.

Otra firma de renombre que tiene problemas en aumento es la del empresario santafesino José Mattievich. Entre sus plantas de Carcarañá y Puerto San Martín cuenta unos 400 desvinculados, con retiros y despidos.

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *