2 de septiembre de 2010 09:53 AM
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Divorcio entre hermanos en una famosa bodega boutique

Aunque suene a poco, aseguran que discutieron por unos caballos y que el tío y el sobrino nunca se llevaron bien. Y al final los hermanos Manuel y Antonio Mas, de Finca La Anita, se separaron. Esa ruptura, conocida esta semana, no dejó a nadie indiferente en el mundillo de los bodegueros. Desde que nació en 1992 como bodega boutique, la firma fue sinónimo del refinamiento que podían alcanzar los vinos argentinos.

Los hermanos trabajaron duro e impusieron la marca, en el país y en el exterior. Pero como tantas otras empresas familiares no pudieron escapar a susceptibilidades y a los excesos de celos de uno y otro lado. Manuel era el dueño de la finca con 70 hectáreas y llamó a Antonio, ingeniero agrónomo de profesión, que se desempeñaba en Río Negro. Antonio se hizo cargo de la bodega y las plantaciones en Alto Agrelo, Mendoza y se transformó en el winemaker más notable de la nueva vitivinicultura.

Hace un año, Antonio comenzó a entusiasmarse con un proyecto que le acercó su hijo con el sugestivo nombre Finca Propia. Son 56 hectáreas en el Valle de Uco donde bajo la forma de un fideicomiso, los inversores comparten gastos y pueden elaborar su propio vino.

El último junio y a pedido de su hermano Manuel, Antonio fue puesto a elegir y optó por Finca Propia.

Manuel sigue con Finca La Anita y ayer anunció la contratación de la enóloga Susana Balbo para continuar con la “identidad de los vinos”. Finca La Anita elabora entre 120.000 a 140.000 botellas por año. El 40% se exporta. El año pasado el Zonda les arrebató el 20% de la producción. Y aunque ambos juran que todo sucedió en buenos términos, muchos se preguntan cuál será el verdadero efecto de este divorcio entre hermanos

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