3 de septiembre de 2010 07:38 AM
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El apetito de los países emergentes encarece las chuletas

La recuperación en dos velocidades entre los países desarrollados y los emergentes tiene también su reflejo en el mercado de la carne, cuyo precio se ha disparado a máximos de 20 años. Mientras los países ricos reducen su producción ganadera, las economías en desarrollo cada vez consumen.

En Estados Unidos, líder exportador de carne, la sequía, los elevados precios del grano y la recesión están provocando que los ganaderos reduzcan sus rebaños de forma drástica. Algo similar pasa con la industria ovina en Australia. Por el contrario, el aumento de la riqueza en mucho hogares de países emergentes está trayendo consigo una mayor presencia de la carne en las dietas.La combinación de ambos factores está provocando un fuerte incremento en el precio de la carne, una tendencia que los expertos creen que continuará, según publica Financial Times.Se estima que las exportaciones de carne vacuna de Estados Unidos podrían aumentar un 13% este año, mientras que las de cerdo se incrementarían el 9,1%. Los impulsores de este crecimiento son, precisamente, los países emergentes.Rusia, Brasil, Vietnam, México y Corea del Sur aumentarán este año el consumo de cerdo, mientras que Brasil, Rusia e India, con Europa y Estados Unidos, lo harán con el de pollo. En Oriente Medio crece la demanda de cordero, aunque desde Australia tienen dificultades para poder atenderla.Curiosamente, el principal motor de la economía mundial, China, no tiene mucha influencia en los precios de la carne, a diferencia de lo que ocurre con el petróleo o los metales. Tiene sus necesidades cubiertas y, además, prohíbe la carne vacuna procedente de Estados Unidos por la encefalopatía espongiforme (el mal de las vacas locas).No es la única restricción en el comercio mundial de carne. Estados Unidos prohíbe la carne de vaca brasileña (por la enfermedad mano-pie-boca) y Rusia, los pollos estadounidenses (por un proceso de lavado con cloro que utiliza la industria avícola allí). De ahí que la industria considere que el acceso a los mercados sea la clave.Pese a todo, el aumento de la demanda se prevé imparable. Las estimaciones del Ifpri apuntan a que el consumo de carne de los países emergentes aumente un 65% en 2050, el de los desarrollados se limitará al 16%.La demanda es un incentivo para los criadores de animales. Sin embargo se encuentran con el problema del elevado precio de los cereales, lo que para algunos impide la sostenibilidad de la industria.JBS, el mayor productor de carne vacuna del mundo, estima que los precios podrían caer en los próximos meses para volver a repuntar en 2011.

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