3 de septiembre de 2010 08:30 AM
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El Frigorífico Rigón lleva dos años sin producir y hay riesgo de cierre

Llegó a faenar unas 200 mil liebres durante los dos meses de la temporada 2005. En 2008 cayó a 70 mil y a partir de ahí la planta se mantuvo inactiva. Hay más de 80 trabajadores afectados por el parate.

La crisis de la carne y los frigoríficos vacunos no tardó en expandirse rápidamente a otros sectores de la misma industria. En Río Cuarto, la planta Rigón, dedicada a la faena de liebres, cumplió su segunda temporada consecutiva con producción cero y su continuidad está en riesgo, según anticiparon sus directivos.

Es que tras una caída en los niveles de actividad entre 2005 y 2008, en 2009 el frigorífico ubicado al sur de la ciudad permaneció inactivo, igual que este año.

La razón es una combinación de factores que determinan la pérdida de competitividad por la suba de costos y la caída del valor de la producción a nivel internacional. El mercado de las liebres se concentra casi exclusivamente en Europa, donde Alemania es el principal destino.

La crisis es tan fuerte que semanas atrás decidió cerrar sus puertas la planta más importante del país, ubicada en Azul, provincia de Buenos Aires -de capitales extranjeros- con más de 300 operarios. Era una de los 7 frigoríficos del país destinados a la producción de carne de liebre. Aquella compañía explicó escuetamente que la decisión se debió a la pérdida de rentabilidad, la inviabilidad que se ha planteado a partir de la paridad cambiaria, un aumento en los costos de producción de materia prima, insumos, costos laborales”. Un reflejo de lo que relatan los directivos de Rigón en Río Cuarto.

La firma local, que hace 30 años opera en la ciudad, tiene una segunda planta en Rufino, Santa Fe, donde hubo continuidad de trabajo aunque a un ritmo menor al normal. “Allí hubo una mínima producción con la finalidad de mantener los clientes de Europa, nada más. Se sabe que si uno desaparece del mercado después recuperar las posiciones cuesta mucho. Con esa lógica fue que se decidió poner en marcha aquella planta, aun con perjuicios económicos”, explicó Fernando Gómez, gerente del frigorífico local.

Sin apoyo gubernamental

Pero más allá de las implicancias macroeconómicas y los vaivenes de los precios internacionales, hay razones más cercanas que explican también la crisis. Una que reiteró Gómez es la falta de acompañamiento tanto de los funcionarios municipales como provinciales y nacionales. “Nunca se interesaron por nuestra situación, nunca nos visitaron. En el caso de la Provincia incluso nos complicó con la demora en la fijación de la tasa que nos cobra por cada liebre, cosa que por ejemplo en Buenos Aires es muy distinto”, remarcó el gerente. Es que, según explican en la empresa, mientras en Buenos Aires se fija con antelación y con valores cercanos a los 20 centavos por liebre; en Córdoba durante los últimos años se determinó cerca de la temporada y con valores de hasta $6 por unidad que luego de las quejas llegaron a $2,50. “De todos modos ese costo tampoco cierra, y sumado al resto de la ecuación nos llevó a no operar”, indicó Gómez. El representante de la firma Rigón se quejó por el poco interés mostrado de parte de los funcionarios sobre esta situación.

Lo cierto es que la planta riocuartense tiene capacidad para dar trabajo a más de 80 operarios en la época de zafra, comprendida entre junio y julio. En ese momento los cazadores están en temporada y llevan a los acopiadores las liebres. Luego estos transportan la mercadería hasta la planta que se encarga de la producción de carne hasta su empaquetado con destino internacional. “Es muy grande el impacto de tener esta industria frenada porque de aquí viven desde los cazadores de los pueblos hasta los acopiadores y los operarios. Pero no tenemos ninguna respuesta y toda esa gente obviamente siente el impacto de no tener trabajo”, agregó Gómez.

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