23 de septiembre de 2019 00:03 AM
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La apuesta por nuevas especies en los orgánicos

Chile : Con la idea de diversificar los mercados, optar a mejores precios y desarrollar una agricultura más sustentable, tanto para las exportaciones como para el mercado nacional, cada vez son más los productores que desarrollan este modelo en frutales como cerezos, paltos, kiwis y nogales.

A nivel de orgánicos, las exportaciones de frutas frescas representan casi la mitad de los envíos de ese sector en Chile. Y si bien hasta ahora el grueso corresponde principalmente a manzanas, arándanos y frambuesas, sin considerar las que se destinan a productos procesados, como las aceitunas y uvas viníferas, poco a poco comienzan a sumarse hectáreas con nuevas especies, como cerezas, kiwis e incluso paltas y nueces.

Los nuevos orgánicos están, en general, en manos de agroempresas que ya cultivan con este sistema los frutales más usuales; y también aparecen algunos que hasta ahora no habían incursionado en producción sin químicos.

Uno de los elementos que impulsa a esta certificación en nuevos frutales es abrir nichos de mercado para productos que en las últimas temporadas han registrado buenos precios, como las cerezas, considerándolo como un “seguro” ante la mayor oferta de esta fruta que generará el país en los próximos años, ya que el orgánico en general es un segmento que ofrece precios más estables para las frutas frescas.

También surge como alternativa de mayor rentabilidad para especies que han mostrado caídas en sus precios, como los kiwis y las nueces en los que, además, la producción orgánica abriría mejores oportunidades de comercialización y se transforma en un espacio interesante para ofrecer productos de calidad en el mercado interno, como ocurre con las paltas, que de manera incipiente se integran a este sistema de manejo en la V Región.

Aunque la superficie total de frutales orgánicos se ha mantenido estable entre 2017 y 2018, en torno a las 13.700 hectáreas considerando las especies mayores y menores, liderados por las mismas frutas que se iniciaron en este tipo de cultivo, en el SAG observan más diversificación.

US$ 118

millones fueron los envíos de frutas frescas orgánicas en 2018, el 43% del total de orgánicos del país.

13.700

hectáreas es la superficie dedicada a producción orgánica de cultivos mayores y menores en el país. Aún priman las especies tradicionales.

 

Nueces más rentables

Luego de la sorpresiva baja que registraron los precios de las nueces hace algunas temporadas y con la idea de optar a mejores retornos y condiciones, el productor Florencio Lazo, en la Región de O’Higgins, decidió convertir su huerto de 20 hectáreas de nogales al manejo orgánico hace tres años, siendo uno de los pocos en Chile que utiliza este sistema con el fruto seco.

Pese a las dificultades que experimenta la mayoría de los productores en el proceso de transición de los frutales desde el manejo convencional al orgánico, dice que en su caso no ha notado grandes caídas en la producción ni bajas bruscas en el calibre de las nueces, que entrega a la exportadora GeoNuts, orientada a los envíos de nueces orgánicas.

“Desarrollé una máquina para apoyar el control de plagas y enfermedades que está reconocida por las certificadoras orgánicas y el SAG, que lanza chorros de aire caliente a alta velocidad, los que al golpear las plantas activan sus mecanismos de autodefensa y las hace más eficientes para consumir los nutrientes del suelo”, asegura Florencio Lazo, quien a comienzos de la década del 2000 fue reconocido por la Fundación para la Innovación Agraria al patentar una máquina para el control de heladas.

Si bien este sistema con el que maneja sus nogales aún no opera en otros huertos orgánicos, donde pretende comenzar a prestar servicios, insiste en que es uno de los elementos que han jugado a favor para mantener el buen tamaño de sus nueces, las que ha comercializado a un mayor precio que las convencionales.

“En mi experiencia de estos tres años, las nueces orgánicas siempre han tenido un valor de US$ 1 por encima de las convencionales… Yo creo que es una agricultura que en Chile se podría desarrollar mucho más, y nos ayudaría a ser reconocidos afuera como un país limpio, porque tenemos las herramientas para serlo y el incentivo de contar con mejores retornos”, afirma.

Fuente: Revista del Campo, El Mercurio

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