11 de octubre de 2019 02:25 AM
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Ordeño robotizado. La máxima eficiencia como objetivo

CompartiremailFacebookTwitterLa gran expansión del ordeño robotizado (AMS) en los últimos años, ha cambiado el panorama de las explotaciones y de la vida de los propios ganaderos.  La búsqueda de estilos de vida más flexibles, la ausencia de mano de obra cualificada y la gestión de empleados, la posibilidad de ordeñar mas de dos veces al […]

La gran expansión del ordeño robotizado (AMS) en los últimos años, ha cambiado el panorama de las explotaciones y de la vida de los propios ganaderos.  La búsqueda de estilos de vida más flexibles, la ausencia de mano de obra cualificada y la gestión de empleados, la posibilidad de ordeñar mas de dos veces al día, buscar reducir costes e incrementar la eficiencia o la combinación de todas estas variables son, en gran parte, la clave del aumento de la instalación de AMS. 

Pero ¿qué factores debemos tener en cuenta para que la inversión de un AMS sea realmente rentable?

La instalación de un robot comprende un cambio importante en la explotación, una nueva herramienta que nos dará, a partir de entonces, multitud de datos individualizados por animal, tanto de producción de leche, consumos, calidades, RCS, etc. Información con la que podremos valorar la eficiencia de cada vaca y el retorno de la inversión. Del mismo modo nos ayudará, tanto a técnicos como a ganaderos, a la toma correcta de decisiones. 

El mayor ingreso económico de una explotación es la venta de leche, por lo que la búsqueda de la máxima producción sería uno de los objetivos prioritarios, sin que ello comprometa la salud de los animales y la eficiencia y cuenta de resultados. Ordeñar más de 1.000.000 kilos de leche por año con un sistema de ordeño automático (AMS) es absolutamente posible, pero para ello debemos tener en cuenta muchos factores, pilares de la gestión de explotaciones, como son el manejo, la alimentación, la genética y la sanidad.

Los que nos compete a los nutricionistas, la gestión de la nutrición y la formulación de la ración de carro (PMR) y del concentrado del robot, deben permitir al animal, expresar todo su potencial genético, incrementando su eficiencia productiva y con buena salud para que mantengan la rutina voluntaria de ordeño y alimentación en el robot. La rutina y el diseño de la ración son dos elementos interrelacionados fundamentales para el éxito del AMS.

RUTINA VOLUNTARIA

La rutina voluntaria, fundamento principal en el ordeño robotizado, viene medido en dos factores:  la  Frecuencia de Ordeño (Número de ordeños/vaca/día) y la Cantidad de leche por ordeño, que determinan la cantidad de leche por robot y día y deberían ir de la mano.  El máximo retorno a la inversión de un robot de ordeño se consigue cuando las vacas logran adaptar su rutina diaria de comportamiento utilizando el robot prácticamente sin intervención del hombre. Sin embargo, diversos estudios demuestran que entre el 4 y el 25 % de las vacas son empujadas al robot para ser ordeñadas. Esto constituye una ineficiencia que tiene un impacto importante a nivel de costes de mano de obra, pérdida de producción de leche y de bienestar de las vacas.

Optimizar la frecuencia de ordeño y que la cantidad de leche por ordeño sea la adecuada, debe ser uno de los objetivos del día a día.

Fuente:

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