15 de octubre de 2019 00:49 AM
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“No van a aceptar fruta de productores chilenos irregulares”

Exitoso programa de regularización de plantaciones de manzanos cripps pink y rosy glow deja en evidencia peligro de no respetar los derechos de propiedad intelectual, plantea Luis Fernández, gerente de A.N.A. Chile. En Europa obtentores están reaccionando.

Sorpresa por la cantidad de árboles plantados sin licencia de las variedades de manzanos cripps pink y rosy glow en Chile, y decepción ante la falta de respeto por los derechos de propiedad intelectual dejó el período de declaración de esos árboles que abrieron la empresa francesa Star Fruits, poseedora de las licencias para ambas, y A.N.A. Chile, representante de estas en nuestro país.

El aviso que publicaron en la Revista del Campo hace uno meses, habló de una suma total de 3 millones 399 mil 824 árboles cripps pink, de cuales 2.121.979 correspondieron a nuevas declaraciones, mientras que en el caso de rosy glow, de un total de 2.624.205 árboles, un total de 814.746 no tenía licencia.

El proceso de regularización mostró que en esta materia el país no estaba tan ordenado como se pensaba, lo que encendió las alarmas ya que esto podría implicar que algunos mercados no permitan el ingreso de fruta chilena que no cumpla con el pago de royalties y que, como ya estaría ocurriendo, nuevas variedades con características requeridas por los consumidores y que respondan mejor a las condiciones de producción actuales, no lleguen al país.

“La magnitud de lo que había que regularizar es lo que llamó la atención de los dueños extranjeros de las variedades. Pensábamos que podríamos tener del orden de 10% al 15%, pero fue bastante más que eso. Fue una cifra sorprendente. Eso motiva a pensar que hay que hacer algo, porque esta constatación, si se extrapola a otras variedades, nos puede entregar cifras que pueden lesionar la reputación de nuestra industria y el interés de obtentores por trabajar con sus variedades en Chile”, plantea Luis Fernández, gerente general de ANA Chile —Andes International Varieties Administration—, quien advierte que eso puede llevar a que se privilegien otros países que son competencia directa.

Cuenta que al tratar de traer algunas variedades, incluso antes de que saliera a la luz esta situación, algunos obtentores le decían que preferían tratar con Nueva Zelandia, Australia o Sudáfrica, porque “les daban más tranquilidad”.

La situación afectaría también el incipiente desarrollo de genética que realizan entidades y científicos nacionales, que en los últimos años han puesto en el mercado ejemplos como la uva maylén, o las frambuesas santa teresa, santa catalina o santa clara, entre otras

Luis Fernández considera que en el tema del respeto a la propiedad intelectual Chile está a un nivel alto respecto de otros países, pero hay que cuidarse, la situación ya estaría impactando la imagen y las exportaciones de fruta chilena. “En el caso de los manzanos, esa variedad que salió de Chile legal o ilegalmente está protegida en Europa —hacia allá va sobre el 90% de los envíos—, pero no solo la propagación sino la fruta. Por lo tanto, el obtentor puede controlar lo que se mande desde Chile y hoy están informando que no van a aceptar fruta de productores chilenos irregulares.

—¿Ya ha ocurrido?

—Este año se le informó a los recibidores y supermercados en Europa fruta de qué productores podían recibir y de cuáles no en las dos variedades relacionadas con la marca pink lady: rosy glow y cripps pink. Eso funcionó. Armaron una página web que indicaba cada productor y cada campo. Lo hizo la empresa Star Fruits, licenciataria de ambas variedades en Europa.

—¿Hay demandas ante la justicia en contra de los infractores?

—La experiencia que tuvimos, mediante una amnistía, funcionó muy bien. Los productores reaccionaron. Hicieron sus declaraciones, pagaron los royalties y eso fue un éxito en términos de que creemos que el porcentaje alto de la gente que tenía plantas irregulares se acogió y logramos tener regularizadas las plantaciones. Por otra parte, dejamos tranquilos a los obtentores.

—¿Cómo enfrentan entonces las irregularidades?

—Estamos tomando medidas para cumplir con los compromisos que tenemos con los obtentores. Es así como estamos haciendo cambios en los contratos y desarrollando un programa de vigilancia, de seguimientos, que es una inversión que hay que hacer. Tenemos que demostrar que se está en una situación en la que no se ha perdido el control sobre sus variedades. Ahora, eso implica más costos que se tienen que traspasar a los usuarios. Es un círculo negativo, que no va en el sentido que corresponde y que no se condice con la importancia y la madurez de la industria chilena.

—Los productores que se han convertido en exportadores plantean que las variedades con royalty tienen restricciones como trabajar con una exportadora y con importadores. ¿Hay algo de flexibilidad?

—…Los modelos han sufrido modificaciones y hoy tienden a no entregar exclusividades ni a entregar a pequeños grupos de dos a cinco empresas, sino que a un grupo grande de empresas o incluso licenciando a productores, que tienen el poder para escoger con quién exportar. O sea, un productor-exportador no tiene ningún problema en comprar la planta, producir y exportar el mismo. Del modelo inicial queda todavía, porque esas variedades que se crearon de esa manera todavía están, pero de los nuevos modelos las variedades están saliendo mucho más abiertas.

—¿En qué especies se está realizando?

—Una parte importante de las cerezas que están llegando al mercado son variedades que se están licenciando a productores y no a comercializadoras. El productor decide y el administrador le entrega la licencia a quien va a exportar.

En uva de mesa hay una concentración muy fuerte en tres o cuatro programas, pero en cada uno de ellos se han licenciado a 15, 20 o 25 empresas comercializadoras, y ya no a tres. Hay una amplitud de alternativas. Sí puedo entender que hay empresas que están interesadas en ciertas variedades y no tienen acceso a ellas. Vamos a ver cómo evoluciona el tema, pero la mayor disponibilidad de variedades va a hacer que también haya un mayor acceso.

—¿Esto pasa por el alto del valor de los derechos a pagar?

—No creo que sea por el valor del royalty. Puedo entender que para quienes no tenían en su matriz de costos o de inversión el factor de la genética que ahora al incluirlo sea un golpe. Ahora hay que poner otro ítem. Entonces, obviamente que es un cambio, pero si uno evalúa el TIER de una inversión y pone o saca el royalty no es un factor determinante en el resultado.

—¿La evasión detectada se replica en otras especies?

—Hemos constatado que tenemos los mismos problemas, pero no podemos hablar de magnitudes. Estamos trabajando para comprobar la situación en las otras especies.

—¿Hay nuevos llamados a regularizar con amnistía?

—Hay discusión al respecto. No es la idea trabajar en base a amnistía. Lo que sí vamos a trabajar bastante es en vigilancia. En constatar la situación, en revisar plantaciones.

Fuente: Revista del Campo, El Mercurio

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