18 de octubre de 2019 11:03 AM
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El campo estuvo afuera…

CompartiremailFacebookTwitterPasó el debate, seguramente lo viste, o escuchaste y leíste los comentarios. Yo quiero ser breve: salvo una referencia del Presidente Mauricio Macri al enorme crecimiento de las exportaciones de carnes, con todo lo que implica en materia de empleo e inversiones, el campo estuvo afuera de la agenda de los candidatos. Quizá sea mejor, porque […]

Pasó el debate, seguramente lo viste, o escuchaste y leíste los comentarios. Yo quiero ser breve: salvo una referencia del Presidente Mauricio Macri al enorme crecimiento de las exportaciones de carnes, con todo lo que implica en materia de empleo e inversiones, el campo estuvo afuera de la agenda de los candidatos.

Quizá sea mejor, porque ya sabemos: cuando se acuerdan del agro, no es porque lo ven como la gran palanca del desarrollo nacional (que alguien me desmienta, pruebas al canto), sino para ir “a por el botín”.

El propio Macri dijo en estos días que si es reelecto va a terminar con todas las retenciones…menos las de la soja. La vapuleada soja, la del glifosato, la del monocultivo, la transgénica de las fumigaciones. Pero todos abrevando de ella.

Como diría Alberto Fernández, “ya saben lo que pienso”. Sólo el sector agrícola transfirió, contra su voluntad, más de 80 mil millones de dólares en los últimos 17 años. Algo está volviendo ahora en materia de infraestructura, fundamentalmente con las obras hidráulicas en marcha.

No son tanto para el campo como para las ciudades, pero es obvio que hay enormes cuencas que mejoraron su perspectiva. Ojalá esto se profundice, cualquiera sea el devenir político. Como también las mejoras en ferrocarriles, la hidrovía, los puertos (todos temas ausentes en el debate).

Mientras tanto, el mundo sigue andando. Y en ese andar se mete cada día más en un futuro que nos encuentra con la guardia baja. Dentro de un mes, en la Agritechnica de Hannover, el mayor salón de maquinaria agrícola del mundo, la líder John Deere presentará un tractor eléctrico y autónomo. No es moco de pavo. La robótica y la eficiencia energética y ambiental se juntan en un equipo que hará hablar a los expertos.

En lo personal, no creo que este concept de JD sea lo que necesitan los agricultores eficientes de todo el mundo. Pero marca una tendencia: la huella de carbono está definitivamente en el centro del tablero.

Ojalá pronto pasen los tiempos políticos y podamos dedicarnos a pensar y crear de nuevo. La Argentina lidera la agricultura de bajas emisiones. La recién llegada al mundo de la bioeconomía, Indigo Ag, arrancó ofreciendo soluciones biológicas en la producción agrícola.

Introdujo el concepto de aprovechar los microorganismos que circulan por el interior de los cultivos y sedujo rápidamente a fondos de inversión con ganas de probar suerte en la startup. A poco andar, vieron que el gran negocio del futuro es el secuestro masivo de carbono, recuperando lo que los suelos perdieron durante diez mil años de laboreo.

El arado alimentó a la humanidad, pero ya no tiene lugar. La Argentina lidera el cambio hacia una agricultura sin laboreo. El arado, las rastras y los escardillos (para control mecánico de malezas) fueron sustituidos por la siembra directa. El control mecánico fue reemplazado por el control químico.

Y ahora entramos en la era de sistemas que van acotando el uso de estas herramientas, como los cultivos de servicio, nuevos sistemas de cosecha que evitan la resiembra de malezas (el “lining” y los “weed seed destroyers”), el uso de la dominancia apical para inhibir su nacimiento, etc. Muchas de estas prácticas están en pleno desarrollo, pero –inmersos en nuestras tribulaciones–corremos el riesgo de perder el rumbo tecnológico y el foco ambiental.

Como consecuencia de nuestra competitividad, producimos los biocombustibles más competitivos del mundo. Biodiesel, etanol y biogás. Y los estamos usando, aunque con cuenta gotas (en comparación con nuestro potencial) y ahora sin plan. Se está por vencer la ley de biocombustibles y no se ve claro el horizonte. El sector está en absurda crisis.

La semana pasada, la Federal Communications Comission (FCC) de los Estados Unidos aprobó un presupuesto de 4.900 millones de dólares para mejorar la conectividad en el medio rural. Lo hará a través de 170 compañías privadas que se involucran en el negocio. John Reines, pope de The Climate Corporation, la compañía de Big Data de mayor renombre, dijo que este es un gran paso en la conexión de la ciencia con el agricultor.

Miremos un poquito toda la película: el big data avanza, lo más concreto que conocemos es el uso de la cosechadora como generadora de información (mapas de rendimiento) que luego se usan para definir ambientes. Ahora viene la infraestructura para el manejo de datos. John Deere presenta su tractor autónomo y eléctrico. ¿Se dan cuenta adonde estamos? ¿Nos damos cuenta de hacia dónde vamos?

Estamos penando con los caminos. Con las napas. Con el acceso a los puertos. Y el mundo se apresta a manejar todo desde los satélites y el teléfono inteligente. Acá hay decenas de aplicaciones, una verdadera demostración de capacidad de generación de tecnología.

Peter Drucker nos decía, hace quince años, que teníamos que concentrarnos en hacer autopistas informáticas. Tenía razón. Pero él no sabía que por aquí no pasó todavía Eisenhower, y entonces no tenemos cómo mover las cosas. Porque internet también son las cosas. Esas cosas de las que vivimos.

Mucho por hacer, mucho para debatir. Esta no es una agenda, son simplemente temas para un tapiz.

Sale el sol.

Fuente: Clarin

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