7 de septiembre de 2010 07:37 AM
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Uruguay  –   Lecheros reivindican el uso de hormona rechazada por MGAP

Polémica. Piden usar argumentos científicos y no políticos

El uso de la somatotropina requiere de una discusión científica y no política, como se dio hasta ahora, sostiene la Cámara Uruguaya de Productores de Leche. "No pongamos piedras en el camino de intensificación de la lechería", dice un asesor. La lechería uruguaya busca crecer a través de una mayor productividad por vaca, usando más concentrados y granos en la dieta e incorporando más animales a los tambos, para poder hacer un aprovechamiento eficiente del pasto. Esta es la gran diferencia con Nueva Zelanda, donde la discusión, desde hace años, está centrada en la baja productividad por vientre, al punto que en algunos tambos sólo se hace un ordeñe por día. Uruguay tiene hoy entre 340.000 y 350.000 vacas lecheras en ordeñe que producen más de 1,5 millón de litros al año, con algunos tambos que manejan 2.500 litros por hectárea y otros que superan los 8.000 litros en igual superficie. Pero en el medio de la discusión de las nuevas tecnologías entre la investigación y la producción, que son las que le permitirán a esos tambos de punta despegar en la producción de leche por vaca, surgió la polémica del uso o prohibición de la somatotropina, una hormona que promueve una suba de entre 10% y 15% en la producción de leche por animal, siempre y cuando tengan un buen estado corporal y suficiente comida. La somatotropina es el producto más analizado y más discutido en el mundo en los últimos 25 años y en Uruguay, la Dirección de Laboratorio Veterinario "Miguel C. Rubino" llevaba analizándolo tres años. Para Raúl Leborgne, productor de punta y asesor técnico de varios tambos que se destacan en el medio, el crecimiento de la lechería uruguaya deberá apoyarse en tres pilares: la estabulación o semi estabulación; el tercer ordeñe y el mayor uso de granos y concentrados (principalmente cuando en estos momentos la relación costo-beneficio es muy atractiva para los tambos). Y es ahí, cuando la discusión sobre si usar o prohibir la somatotropina, cobra mayor vigencia dentro de la cadena láctea. Hay grupos de productores que están a favor del uso y otros que están en contra, pero no se instaló una discusión seria, con datos científicos, como para tomar una decisión que puede pesar y mucho en el crecimiento de la lechería uruguaya, sino que, hasta el momento, la discusión es netamente política. PIEDRA. Sin aprobar o rechazar el uso de la somatotropina, Leborgne, asesor de varios tambos de elite, le dijo a El País que Uruguay tiene las vacas con producciones altas y buena alimentación como para poder usarla con éxito, pero advierte que no se puede usar en todos los predios. "El tema amerita una discusión seria entre todos los sectores (incluida la industria láctea), para evitar poner piedras en el camino en la intensificación de la lechería", dijo. Leborgne aseguró estar sorprendido con la postura del ministro, porque los productores aún no discutieron el tema y ni siquiera la Sociedad de Medicina Veterinaria tiene una posición formal asumida. El costo de cada dosis de somatotropina es de US$ 7 y se gastarían US$ 70 por vaca, según precisó Gabriel García Pintos, médico veterinario, asesor de la Cámara Uruguaya de Productores de Leche. Según la bibliografía consultada por García Pintos, el Comité Científico de la Unión Europea no tiene autorizada la droga aludiendo a un tema de bienestar animal. "Según los europeos, hay trabajos que dicen que al producir más leche puede ocasionar mastitis, problemas de patas y dificultades para preñar las vacas. Sin embargo, no se prohíbe la fabricación para la exportación a otras partes del mundo y no prohíbe la importación de leche de terceros países que la usen", Estados Unidos tiene el uso autorizado y es el principal exportador de lácteos a la Unión Europea. "Es una proteína inerte para la salud humano que se inactiva con la pasteurización de la leche", explicó García Pintos. Por otro lado, dice Leborgne "que la lechería uruguaya se apoye para crecer en una estabulación de las vacas durante el invierno, también podría tener igual efecto en algún mercado que se apoye en el bienestar animal, que el uso de la hormona". Insistió en que hace falta una discusión profunda sobre el tema. Postura sorpresiva y registro oficial La postura del ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Tabaré Aguerre, que días atrás salió a recomendar que no se apruebe en Uruguay el uso de la somatotropina, la hormona que promueve una mayor producción de leche en las vacas, sorprendió a la cadena láctea. Aguerre aclaró que la hormona no tiene autorizado el uso y que sólo había sido registrada ante la Dirección de Laboratorio Veterinario "Miguel C. Rubino" (Dilave), lo que significa que, en los hechos tampoco esté prohibida y se precisará un decreto para hacerlo. No obstante, para que un producto veterinario pueda salir a venta, sólo hace falta que la Dilave lo analice a través de su Dirección de Zooterápicos. Una vez analizado y comprobado que tiene los principios activos que figuran en su envase, se incluye en el registro oficial y se le otorga un número, pudiendo ser volcado al mercado como un producto autorizado. La Dilave llevaba 3 años estudiando el producto.

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