7 de septiembre de 2010 00:45 AM
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La industria cárnica, otra victima de las políticas Estatales

La industria del sector cárnico está sufriendo una fuerte crisis a raíz de la caída del número de cabezas destinada a faena, lo que repercute directamente en los frigoríficos y sus trabajadores. Habría unos 8.000 puestos afectados.

Así lo señala un informe de CRREA, Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola. Allí se advierte que “la industria frigorífica atraviesa una situación crítica, dada principalmente por la falta de hacienda lo que genera gran capacidad ociosa”.También se indicó que la capacidad ociosa del sector frigorífico ronda el 40 por ciento por la falta de materia prima, y que hasta el momento se cerraron entre 20 y 25 plantas, ubicadas principalmente en el área del Gran Buenos Aires.El descenso del número de cabezas faenas llega al 23 por ciento en el período enero-junio de 2010, respecto a igual lapso del año anterior, explica. Las crisis por la que atraviesa el sector cárnico, con falta de oferta vacuna y altos precios en el valor de la hacienda, provocó la suba de casi un 6 por ciento en el valor del pollo.Por ello días atrás, en el sector no causó sorpresa, la decisión asumida por el frigorífico brasileño JBS, el mayor exportador mundial de carnes que en el 2007 adquirió Swift por 225 millones de dólares, de vender tres plantas ubicadas en Pontevedra, Berazategui, en Buenos Aires, y San José, en Entre Ríos.La falta de interés que experimenta el sector para atraer nuevas inversiones, fruto de la situación que experimenta el mercado doméstico y el cierre de las exportaciones para evitar que se dispare el precio local, llevó al gobierno nacional a gestionar ante los propios municipios la posibilidad de involucrarse en la reapertura de las plantas inactivas.Los especialistas admiten que el valor de hacienda gorda en los últimos cuatro meses retrocedió entre un 2 y 10 por ciento, con una mayor pendiente para las categorías más livianas, producto de la selección hecha por la demanda.La baja que experimentaron los precios de la hacienda dispuesta para faena (con un mayor nivel de grasa que el acostumbrado) no tuvo su correlato en las pizarras de supermercados y carnicerías, donde los precios para el consumo interno se mantuvieron en el último mes. Sin embargo, durante agosto se observó un aumento del 5,8 por ciento en el precio del pollo.

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