19 de octubre de 2019 18:17 PM
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Ortiga como fertilizante

CompartiremailFacebookTwitterInvestigadores de la Facultad de Ciencias Naturales e Instituto “Miguel Lillo” de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) desarrolló un fertilizante orgánico a base de ortiga con el objetivo de obtener un producto económico y sencillo de transferir a los pequeños productores de la zona según informó esta semana la Agencia TSS. Según el informe, […]

Investigadores de la Facultad de Ciencias Naturales e Instituto “Miguel Lillo” de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) desarrolló un fertilizante orgánico a base de ortiga con el objetivo de obtener un producto económico y sencillo de transferir a los pequeños productores de la zona según informó esta semana la Agencia TSS.


Según el informe, mientras crece la preocupación por el uso de agroquímicos y su toxicidad para la salud y el ambiente, también aumenta la búsqueda de alternativas para reemplazarlos. 


“La primera ventaja es que la ortiga es un yuyo que crece en todas partes y está disponible libremente. El proceso para transformarla en biofertilizante es económico porque es un proceso sencillo de fermentación que utiliza preferentemente agua de lluvia, ya que no viene con carga de minerales u otras sustancias que pueden alterar el producto. Además, como la ortiga suele usarse por sus propiedades medicinales, es compatible con la salud humana y el medioambiente”, señala la bióloga Andrea Oviedo, integrante del equipo.


El biofertilizante forma parte del trabajo que vienen haciendo los científicos desde hace algunos años para desarrollar diversos productos destinados a un manejo sustentable de cultivos. Esto incluye también métodos que sirven para el control de plagas. “En el marco de mi tesis doctoral estoy trabajando en el desarrollo de biopesticidas para el control de la mosca de la fruta, una plaga de importancia económica en cultivos tanto para consumo interno como para exportación”, dijo Oviedo.


En lo que respecta a la ortiga, según la investigadora, los trabajos científicos existentes están más abocados a sus propiedades nutricionales y medicinales, por lo que hallaron su potencialidad como fertilizante a partir de la experiencia de productores de diversos países y decidieron estudiar su uso en la provincia de Tucumán. “No lo pensamos tanto para cultivos extensivos sino más bien para huertas orgánicas. En Tucumán, debido a la difícil situación económica, muchas personas empezaron a volcarse de vuelta a producir en sus huertas familiares, por lo que este tipo de conocimientos puede serles útil”, indica.


El método para obtener el biofertilizante es sencillo y está basado en un proceso de fermentación que lleva aproximadamente 15 días. Posteriormente, “se filtra el líquido obtenido y se lo conserva en un bidón listo para aplicar en el campo”

Fuente: Diario de Cuyo

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