1 de noviembre de 2019 15:53 PM
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Un hongo que vale millones

Se trata de la trufa negra, producto para la gastronomía que se cotiza en el mercado mundial a 1.500 euros el kilogramo.

Nuestra Argentina no nos deja de sorprender con la multiplicidad de oportunidades productivas que, con su amplia geografía y climas, la madre naturaleza es capaz de brindarnos. Entre sus tesoros se destaca la trufa negra (Tuber melanosporum), un hongo que puede crecer en vastas zonas del territorio argentino, pero para encarar con éxito su producción hay que hacerse de mucha paciencia y una mirada estratégica a mediano y largo plazo.

Los griegos, romanos y egipcios consumieron trufas en sus exquisitas recetas gastronómicas, por sus amplias propiedades medicinales y otros por sus propiedades afrodisíacas. Cicerón, en el Imperio Romano las llamó “hijas de los Dioses”.

Mejora el funcionamiento de los tejidos musculares y nerviosos, favorece la circulación sanguínea y combate la anemia.

Entre las principales características de la trufa, podemos mencionar que contiene unas 30 calorías cada 100 gramos, con un beneficio directo a la salud de quien la consume, ya que mejora el funcionamiento de los tejidos musculares y nerviosos, favorece la circulación sanguínea y combate la anemia. La trufa es el complemento estrella para veganos y vegetarianos, preferentemente para sus comidas de invierno.

Siempre se usa en los últimos momentos de la elaboración de un plato, ya que la cocción debe ser siempre leve.

En la Gastronomía, se sabe que no se debe mezclar las trufas con elementos que puedan afectar a los comensales, su real sabor y aroma, por ejemplo, está prohibido combinar con ajo o vinagre. Siempre se usa en los últimos momentos de la elaboración de un plato, ya que la cocción debe ser siempre leve.

La primer cosecha se recomienda entre el año 4 y 6, y llega en el décimo año al tope de la Producción, la cual dura muchísimos años más, pudiendo llegar a unos 100 kg por hectárea al año.

Si bien es originaria de los bosques de España (principal productor mundial), Francia e Italia, el “diamante negro” de la gastronomía se encuentra en varios lugares insospechados, inclusive la encontramos en la Argentina. Su tamaño va a depender de varios factores, por ejemplo la época del año. Siempre es mejor recogerlas en invierno y depende de su maduración, que según la geografía, puede demandar muchos años. Siendo la más preciada de las 70 especies diferentes, la trufa negra es una variedad que crece preferentemente al pie de los avellanos y de los robles. Quien se decida a producirla verá que la paciencia se pone a prueba desde el inicio, ya que la primera cosecha se recomienda entre el año 4 y 6 y llega en el décimo año al tope de la producción, la cual dura muchísimos años más, pudiendo llegar a unos 100 kg por hectárea al año. En Nueva Zelanda el promedio productivo de la trufa negra alcanza los 90kg por hectárea por año.

Los “diamantes negros” de la gastronomía son alimentos de lujo muy buscados en la gastronomía mundial. Un kilogramo puede alcanzar los 1.500 euros en tiendas especializadas.

Hay que decir que este es un alimento de lujo, vedette en la gastronomía mundial, que hoy vale 1.500 euros el kilogramo en tiendas especializadas del primer mundo culinario. El mejor lugar para su cultivo es el que más se parezca a las condiciones del Mediterráneo, ya que debe recibir agua de muy buena calidad y las lluvias no deben ser de gran porte, porque de lo contrario de podrían ahogar las raíces de los árboles, perjudicando a estos hongos que crecen sobre ellas.

La trufa negra (Tuber melanosporum Vittad) se considera un producto estrella en la cocina mundial. Foto diariodegastronomia.com

Estimado lector: nuestra Argentina es tierra de esperanzas y oportunidades si se las identifica adecuadamente. La trufa negra puede cultivarse sin grandes inconvenientes en diversas zonas de nuestro país, tales como Sierra de la Ventana, Azul, Tandil, Lobería, Coronel Pringles, Saavedra, Torquinst, Pigüé, Adolfo Alsina, Olavarría o Coronel Suárez, en la Provincia de Buenos Aires; Calamuchita, Gral Belgrano o La Cumbresita, en la Provincia de Córdoba o la zona de Cordillera y también de la Costa en la Provincia de Río Negro.

Cuanto más analizado el lugar, con las condiciones recomendadas para las trufas, mejores serán los resultados. Deseamos suerte y prosperidad a nuestros lectores, y confiamos en que se animen a nuevos productos en busca de mayor rentabilidad. Las trufas negras generan un alto retorno, pero demanda una gran paciencia y dedicación.

Luis Chervo

Magister en Marketing Internacional y Gestión Comercial, ESEM (Madrid-España) y Especialista en Exportar por Redes, Universidad de la Florida (Miami-USA)

Fuente: El Agrario

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