3 de noviembre de 2019 22:05 PM
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Para reconvertir el viñedo es vital la política fitosanitaria

Un nuevo Plan Estratégico debe incluir cepas certificadas de viveros en nuevas plantaciones. Hoy un 30% de lo plantado tiene virosis que afectan calidad y rindes. Control estricto en plantas importadas.

Ya ha quedado muy claro que el vino se hace en la viña, siendo la sanidad del viñedo un factor clave e imprescindible para obtener vinos de excelente calidad. Realizar una gestión integrada en sanidad vegetal de la vid supone un reto importante en la protección de viñedos y parrales.


En la Argentina hay 218 mil hectáreas con uvas de las cuales más del 27% tienen más de 40 años. Pese a la crisis por la que atraviesa el sector, hay nuevas plantaciones y puede haber otras inversiones para la renovación natural de las cepas viejas. Sin embargo el recambio varietal no será positivo si seguimos empleando material de dudoso estado sanitario, pues el futuro rinde y la calidad dependerá si esas cepas están libres de nemátodos, hongos, plagas y virus.


La baja productividad que tienen hoy las vides en la Argentina hace pensar no sólo debido al factor de bajos precios de la uva y por ende poco trabajo en las fincas, sino a otros factores muy importantes y que ya deben ser reconocidos como causa de pocos kilos por hectárea: el impacto del cambio climático, las plagas y enfermedades.


En el mundo científico y técnico hoy ya están muy preocupados por principales amenazas potenciales para el viñedo como son la “flavescencia dorada” (virus), las enfermedades de madera de la vid (hongos), la Enfermedad de Pierce (Xylella fastidiosa), la peronóspora, el oídio, la podredumbre blanca radicular de la vid o el mosquito verde. En nuestro país preocupa la polilla Lobesia, y a modo general la infestación de numerosos virus.

INVESTIGACIONES

Las nuevas investigaciones señalan una vinculación de alta productividad con el incremento de enfermedades causadas por hongos. O lo que es lo mismo que el crecimiento de las enfermedades fúngicas de la madera de la vid (EMV) en los últimos años podría estar directamente relacionado con la sobreexplotación de las cepas para aumentar su productividad.


Por ello, si queremos repensar una nueva viticultura, es clave la coordinación entre gobierno, investigadores y el sector. El Nuevo Plan Estratégico nacional debe pensar que sin plantas sanas no hay producción sustentable, y mucho menos competitiva.


Convocar a viveristas, productores, paseros, exportadores de uva de mesa y bodegueros para que junto al INTA, Senasa, Inase e INV se ejecute un plan para luchar contra hongos, virus y bacterias.


El sector privado solo no resolverá el problema. Esa política debe ser clave para salvar la sanidad de nuestros viñedos. 


El INTA a nivel nacional y el Insemi provincial vienen trabajando desde hace años en un programa de investigación y producción de plantas libres de virus muy interesante pero que debe ser acompañado con nuevos centros de investigación para estar a la altura de dar solución a un tema que año a año se ha convertido en muy grave.


Se estima que cerca del 30 % de los viñedos del país están infestados con virus, otro tanto con hongos y bacterias. Las mayores exigencias de las bodegas comienzan a poner al descubierto algunos problemas atribuidos a ciertos virus. 

VIRUS LETALES

La vid está afectada por virus, alguno de ellos tienen baja o nula incidencia en la producción mientras que otros por el contrario sí.


Hasta no hace mucho no se le daba mayor importancia a los virus. Muchas veces porque no se sabía identificarlos y se convivía con ellos. Hoy con las mayores exigencias de las bodegas que elaboran vinos finos comienzan a observar algunos problemas y que en base a los años de experiencia en el tema podemos atribuir a ciertos virus. Uno de los ejemplos que resultan más comunes de encontrar son los virus del Leaf roll o “enrrolamiento” o el “amarillamiento”, las enfermedades por virus más importantes del país.


Otro ejemplo que ya preocupa es el “Decaimiento del Syrah” con muertes de plantas, bajos rendimientos y sin saber que o quien lo produce y menos aún sin cura posible.


Desde el 2004 se comenzó a notar plantas enfermas de Syrah y luego la muerte. El daño llegó a la pérdida total de los cuarteles y muchas empresas erradicaron de cuajo los parrales. desde ese momento el rinde del Syrah sanjuanino se vio muy afectado.


Se le atribuye este mal al ingreso de material importado de Europa. Por ello se debe ser riguroso en el control de la entrada de cepas de viveros extranjeros. 


La sintomatología en las hojas varía, entre otros aspectos, de la raza del virus que se trate. Las consecuencias sobre la producción, que también dependen de la raza del virus, se observan en menores niveles de azúcar, color e incluso peso de bayas.


No hay herramientas útiles para controlar estos problemas en los viñedos, por lo tanto es necesario usar materiales de propagación como barbechos, estacas, yemas, etc. sanos libres de virus y acompañarlo dentro del cultivo con un manejo agronómico que evite contaminaciones posteriores. Estos dos aspectos son críticos para contar con cultivos sanos que permitan expresar en nuestros ambientes el potencial de cada variedad.


Lo más barato y eficiente es trabajar desde el vamos con plantas sanas. Una vez que estos organismos se establecen en el viñedo, no existe cura. El productor no puede hacer nada.

Los nemátodes generan debilidad y son también claves en los bajos rindes.
Una gran cantidad de hectáreas fueron afectadas por el “Decaimiento” en el Syrah.
Utilizar plantas certificadas es siempre importante para evitar riesgos. 
El Insemi provincial ya está investigando y produciendo plantas libre de virus

> Más de 40 virus afectan vides

En Argentina la entrada de plantas al país sin control generó más infecciones que se van diseminando por los viñedos. La producción de plantines libres de virus por parte de los viveros es la única garantía de solución a este problema.


La vid es un cultivo seriamente amenazado por un gran número de enfermedades infecciosas de naturaleza viral, que son transmisibles a través de la injertación o plantas de vivero.


Los virus que afectan a la vid están constituidos por una envoltura cuya naturaleza es esencialmente proteica y poseen un genoma de tipo RNA. Se replican en las células vivas del hospedero, ya que carecen de metabolismo propio.


En la vid logran alterar las funciones fisiológicas normales de las plantas, interviniendo en los mecanismos que regulan la fotosíntesis, la respiración, las actividades enzimáticas, el balance hormonal, el transporte de savia, el metabolismo de los azúcares y del nitrógeno.


Ello provoca una o más de las siguientes consecuencias: progresivo decaimiento y muerte de plantas, reducción de la cantidad y calidad de producción, contracción del ciclo productivo del viñedo, modificación de la composición de los mostos, disminución en la capacidad rizógena del material de propagación, menor prendimiento de los injertos y reducción de la resistencia a factores bióticos y abióticos.


En el cultivo de la vid, a nivel mundial se han identificado 44 virus diferentes, pertenecientes a 5 familias y 16 géneros. Sin embargo, sólo algunos de ellos tienen importancia en las distintas regiones donde se cultivan las vides.


Los virus Nepovirus son los más diseminados, y en Europa son denominados degenerativos: Grape Fan Leaf Virus (GFLV), Arabis Mosaic Virus (ArMV), Tobacco Black Ring Virus (TBRV), Strawberry Latent Ringspot Virus (SLRV), Raspberry Ringspot Virus (RRV), mientras que en EE.UU. y Canadá son referidos como causantes de declinamiento:


Tomato Ringspot Virus (TomRSV), Raspberry Ringspot Virus (RRV), Tobacco Ringspot Virus (TBRSV) y Blueberry Leaf Mottle Virus (BBLMV). Otro grupo de importancia, lo constituyen los Closterovirus, cuyo principal representante en vides es Grapevine Leaf Roll Virus (GLRV). Este incluye a 7 virus serológicamente distintos, algunos transmitidos por insectos.

DETECCIÓN

Para saber bien como están diseminados en los viñedos, es imprescindible conocer el estado sanitario del viñedo antiguo y también de las nuevas plantaciones que se hacen con material controlado, tanto material certificado como el que seleccionan los viveros que no tiene dicha categoría. El desarrollo de técnicas de testado en laboratorio son rápidas y fáciles de llevar a cabo, como el test ELISA ha facilitado este trabajo, por lo que con un esfuerzo moderado en recursos y personas se pueden obtener datos que informen del estado sanitario respecto a virus del viñedo en una zona determinada. El proceso principal adecuado para contar con material sano y libre de virus consiste en la realización de selecciones clonales de las variedades que se consideren importantes o valiosas. 


En este sentido en nuestra provincia viene trabajando el Insemi, el instituto semillero que depende del Ministerio de la Producción y Desarrollo Económico, que está produciendo plantas libres de virus en laboratorio. Este instituto tiene dos centros, denominados Pbro. Jorge Luis Lona y Antonio Raúl Acosta, que incluyen 6 laboratorios de la más alta complejidad.


Aquí se trabaja en cultivos in vitro de vid y se esta seleccionando clones, para multiplicación masiva de plantas y de clones perfectamente identificados, para luego pasar a la producción masiva; es decir de un tubito donde crece el plantín, se pasa a multiplicar una cantidad importante de unidades, todas con las mismas características. 


De estos tubitos pasan a aclimatamiento, en condiciones controladas, luego a invernaderos, de allí a umbráculos y finalmente a campo. Este proyecto incluye a las variedades Bonarda, Malbec, Syrah, Cereza, Sultanina, Flame Seedless, Superior Seedless y Torrontés Sanjuanino.


Hay que destacar que, además de ser clones seleccionados de una variedad en particular, son libres de virus, de una sanidad extrema, lo que implica alta calidad

Fuente:

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