9 de septiembre de 2010 19:43 PM
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¿Sabés quién le hizo perder U$S 2.000 millones al campo?

Se ha transformado en el peór enemigo de los productores de soja. Los técnicos trabajan intensamente para contener el problema en la próxima campaña.

Durante la campaña pasada, el foco de los ataques de mancha de ojo de rana se situó en el sudeste de Córdoba, donde había aparecido con inusual intensidad hace dos años. Siete productores de esa región cuentan su experiencia, explican por qué decidieron controlar usando Amístar Xtra, qué resultados obtuvieron y cómo se anticiparán al problema en la campaña que se avecina. Según un informe elaborado por el INTA Marcos Juárez, la mancha de ojo de rana generó pérdidas por 2.000 millones de dólares y se ha transformado en la patología qué más daño económico le genera a los productores de soja en Argentina. En Córdoba vienen de dos años de padecerla, por eso productores y técnicos trabajan intensamente para la próxima campaña, pensando cómo contener el problema con estrategias efectivas y viables económicamente. La cuestión es saber qué y cuándo aplicar para decidir qué comprar y cuánto gastar en terápicos. En esta nota, siete productores de esa región cuentan cómo actuaron en esta campaña y qué piensan hacer en la próxima. Algunos tenían previsto el tratamiento desde el año anterior, otros evaluaron detalladamente la variable económica antes de decidirse. Experiencias que constituyen un interesante antecedente para tener en cuenta de cara a la nueva campaña.
 
Controlar seguro en variedades susceptibles:
 
Daniel Brusasca es productor de soja en campos ubicados entre Leones y San Marcos, provincia de Córdoba.  La temporada pasada sembró variedades susceptibles buscando ganar en rindes.  Si bien venían bien asesorados sobre mancha de ojo de rana, él y su equipo tuvieron muchos problemas con la enfermedad, que apareció en estado vegetativo aunque el foco mayor lo tuvieron en R3 y R4. Para controlar aplicaron 250 cc de Amístar Xtra, y si bien evaluaron la posibilidad de hacer una segunda aplicación en R5, luego descartaron la idea porque con el primer tratamiento fue suficiente. Para aplicar el fungicida utilizaron equipos terrestres y también apelaron a las fumigaciones aéreas. En los lotes donde aplicaron Amístar Xtra lograron entre 38 y 42 q/ha.  Dejaron un testigo de 10 has, y en ese lote el rinde fue de 32 q/ha.
 
Según cuenta Brusasca, “para la próxima campaña consideramos que será fundamental una buena inoculación y curado de la semilla. Lo que más nos preocupa es la segura presencia de mancha de ojo de rana, ya que en muchos campos venimos de soja sobre soja.  Si bien hay mucha información sobre la enfermedad, luego habrá que ver.  Sabemos que habrá que hacer una aplicación de fungicida sí o sí, y en algunos casos consideraremos realizar una segunda aplicación”.
 
Sembrar con el fungicida preparado:
 
El Ing. Irineo Favari es el técnico a cargo de la producción de la firma Menzio SRL. Cultivan campos en la zona de Idiazábal, 150 km al sudeste de Córdoba. Sembraron variedades de ciclo 3 largo, 4 corto, 4 largo y 5 corto, dependiendo de la calidad y el tipo de campo y de las condiciones ambiente de cada producción.
 
Durante la campaña pasada tuvieron la aparición de mancha de ojo de rana. La trataron a partir de R3 aplicando 250 cc. de Amístar Xtra en aceite. Los resultados les dieron la razón, obtuvieron una diferencia de entre 8 y 10 q/ha entre la soja tratada y la no tratada.
 
“Para esta campaña todos saben que deberán aplicar fungicida, y la clave estará en trabajar planificando adecuadamente para que no falte producto.  Los faltantes están cuando todos los productores esperan a último momento, por eso insistimos en planificar ahora, en todos los productos, incluso con los insecticidas”, afirma Favari.
 
No se salvó ninguna variedad:

 
Claudio Lomello es productor agropecuario del sur de Córdoba. Los campos que trabaja están ubicados en la zona de Laborde. “Arrancamos la siembra con los ciclos más largos e hicimos también soja de segunda. Sembramos más de 2.200 ha de soja. Para la época de siembra estaba seca y las lluvias aparecieron en el mes de noviembre. Llovió bien y algunas de las sojas tuvieron un stress importante en ese momento.  En enero volvió a llover poco, y en febrero y marzo cayeron muy pocos milímetros, a tal punto que la soja de segunda tuvo un retraso importante. La ventana de siembra que usamos es 20 de octubre al 20 de noviembre para la siembra de soja de primera; lo que excede a esa fecha va a soja de segunda”, cuenta Lomello.
 
“Tuvimos muchos problemas con las enfermedades este año. La principal fue mancha de ojo de rana, que apareció muy temprano y fue una situación muy compleja. Atacó a todas las variedades por igual y no se salvó nada. Cuando vimos esa situación pusimos en marcha una estrategia de monitoreos permanentes y control con fungicida.  Aplicamos en forma terrestre y aérea. Utilicé todo tipo de fungicidas y me convenció el Amístar Xtra. Nosotros aplicamos una dosis de 300 cc y tuvimos los mejores resultados. La enfermedad apareció en estado vegetativo y  en algunas variedades hubo que hacer una segunda aplicación. En algunos casos pensé que tantos tratamientos eran demasiado caros, pero al final los rindes me dieron la razón. No dejamos testigos porque aprovechamos todo, pero sabemos que los rindes de los tratados fueron muy superiores a los no tratados. Obtuvimos unos 33 q/ha de promedio lo cual no fue fácil en grandes extensiones. Aguantar el promedio fue muy alentador para nosotros.
 
Buscó cambiar de variedades, pero…:
 
Miguel Montecchiesi es de Isla Verde, en la campaña sojera pasada buscó cambiar de variedades para no tener los problemas que tuvo en la campaña 2009 con mancha de ojo de rana, pero la enfermedad  se hizo presente de todos modos en variedades que supuestamente eran menos susceptibles. Sembró desde fin de octubre hasta mediados de noviembre aprovechando la humedad en los perfiles. La enfermedad apareció en estado vegetativo, en los mejores casos recién entrando a R3. “Cuando tuvimos que actuar en vegetativo aplicamos carbendazim, cuando pudimos llegar a R3 aplicamos  Amístar Xtra.  Dejamos pocos  testigos porque ya sabemos, de años anteriores, que lo no fumigado tiene un rinde mucho menor. La diferencia que obtuvimos en los tratados en R3 fue de 8 q/ha.  En mi opinión salió mejor la aplicación terrestre que la aérea, sobre todo porque con la terrestre uno puede aplicar en el momento justo”, afirmó  Montecchiesi.
 
“En los lotes que veníamos de maíz  hemos tenido algunas variedades de soja que no necesitaron ninguna aplicación. Para la campaña próxima tenemos que estar con mucho cuidado por las enfermedades. Si bien  dicen que este año no será tan llovedor, en nuestro caso pensamos estar muy sobre el cultivo para estar atentos. Sin ir más lejos, ya decidimos hacer una aplicación de Amístar Xtra por prevención en R3, sobre todo en los campos que vienen de soja sobre soja”, concluyó.
 
Probar y evaluar uno mismo:
 
El Ing. Mauricio Santa María trabaja en la firma Llorente Hnos. Cultivan soja grandes extensiones ubicadas en el campo El Recuerdo, en Adelia María, al sur de Córdoba, y en la Estancia La Porteña, ubicada en Huinca Renancó.
 
“Arrancamos la siembra un poco tarde por perfil de humedad, empezamos a sembrar el 25 de octubre, paramos y luego retomamos del 15 de noviembre al 15 de diciembre. Las lluvias fueron abundantes entre noviembre y diciembre. Por la humedad que teníamos pensamos en la estrategia del fungicida para todos aquellos lotes que iban a entrar a semillas para este año” cuenta Santa María. “En los campos de Adelia María la mancha de ojo de rana se hizo presente con bastante intensidad. No tanto en Huinca Renancó donde las lluvias fueron más escasas.  Utilizamos el producto Amístar Xtra aplicando en R2 y R3. Se utilizó la dosis de 250 cc de producto mezclada con 500 cc de Nimbus como coadyuvante.  Este es el primer año que tuvimos que actuar con fungicida en forma decidida, y la idea era probar y no quedarse con lo que una firma te puede decir o por los ensayos que muestran las empresas.  Lo cierto es que dejamos dos testigos donde la relación de rendimiento fue muy importante. Usando estrobilurina con triazol los testigos rindieron entre 5 y 8 q/ha menos que los tratados.  Habíamos tomado un costo de unos 19 dólares por aplicación y los resultados que obtuvimos superaron largamente ese costo.  Hicimos una sola aplicación en R3” afirma.
 
“Cuando empezamos a clasificar semillas notamos que lo que más se expresó para redondear un buen año en esta zona es el peso de la semilla. Tuvimos peso de hasta 174 gramos. Además la calidad de la semilla que tratamos fue óptima. Ahora toda la semilla que vamos a usar en la próxima campaña ya fue tratada con Amístar Xtra. Ya tenemos el producto comprado para el 50% de lo que será la superficie sembrada. Primero para tener el producto disponible para cuando haga falta, segundo por un tema de precio” sostiene Santa María.
 
El costo oculto de hacer coincidir tratamientos:
 
El Ing. Agrónomo Roberto Delfino siembra algunas hectáreas propias y atiende algunas otras de  productores de la localidad de Sampacho, cerca de Río cuarto. La campaña pasada fue un poco complicada, las lluvias llegaron tarde y por eso hubo una gran disminución de los rindes. El Ing. Delfino cuenta que empezó a avanzar bastante la mancha de ojo de rana, con más incidencia en las zonas más húmedas. Para controlar usaron Amístar Xtra, en dosis de entre 250 y 300 cc, acompañado de algún coadyuvante. “Si está hecho a tiempo, con las dosis recomendadas, da un resultado importante. Se ven a simple vista las diferencias en el final del ciclo. Cuando se ve que el follaje aguanta mayor cantidad de días está a la vista la diferencia: hay mayor llenado, mayor calidad, y en definitiva hay mayor rinde”, afirma Delfino.
 
El problema en esta zona es concientizar a los productores en cuanto a la incidencia que tiene esta enfermedad, porque existe la idea de ahorrar en aplicación haciendo coincidir el fungicida con el  insecticida, y muchas veces se cometen errores porque no es el momento ideal para combatir esta enfermedad. Ese error ha llevado a malos controles que luego costaron más caros.
 
Mirando los números y de reojo la enfermedad:
 
José Luis Costantino trabaja en la estancia San Antonio de los 13, ubicada en la zona rural de Reducción, entre Reducción y Bengolea, a pocos kilómetros de Río Cuarto.
 
En la campaña pasada hubo muchos problemas de agua en la zona, prácticamente los cultivos de primera se terminaron haciendo desfasados en el tiempo, y peor aún los de segunda. La estancia se maneja haciendo rotación de gramínea con leguminosa, salvo algunas excepciones donde se repitió sólo soja. En esos lotes la aparición de los síntomas de mancha de ojo de rana se vio un poco anticipada, ya en la última fase del período vegetativo se observaban algunas manchas. En definitiva, la mancha de ojo de rana se hizo fuerte en R1 prácticamente en la totalidad de los lotes.
 
“La decisión de aplicar se tomó cuando vimos la incidencia y severidad. Hicimos los cálculos económicos, evaluando la pérdida de superficie fotosintética, el retraso de la fecha de siembra y viendo la evolución que tenían los cultivos. El producto que decidimos emplear fue Amístar Xtra en dosis de 250 cc/ha. El control que se logró fue muy bueno, realmente se vio un freno en la enfermedad, se pudo preservar mucho el área foliar que se venía perdiendo”, subrayó Constantino. “Se dejó un testigo y la verdad que la diferencia fue muy grande, sobre todo en la senescencia de las hojas, te encontrás con una pérdida total de las hojas, realmente fue una diferencia muy marcada que repercute sin duda en los componentes del rendimiento. Si bien la incidencia mayor se da sobre el peso de los granos, creo que llegó a repercutir en el número de granos que obtuvimos”, concluyó.

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