9 de septiembre de 2010 20:05 PM
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Alrededor del mundo, el bife uruguayo “arrasa” frente a la carne con sello argentino

Con apenas 11 millones de cabezas de ganado, cerca de un 80% menos que el stock nacional, el país vecino está ocupando espacios estratégicos y hoy vende casi 50% más que la Argentina. A nivel local, 20 frigoríficos debieron bajar sus persianas pero alertan que muchos más quedarán en el camino

Con el objetivo de mantener atados los precios de la carne, la Secretaría de Comercio Interior continúa administrando los permisos de exportación, en un intento por mantener mejor abastecido el mercado interno y conseguir así que este producto no tenga tanto impacto en el indicador inflacionario del INDEC.  
Sin embargo, mientras Guillermo Moreno trata por todos los medios que en los mostradores de las carnicerías no se manifieste la crisis del sector, los indicadores muestran que la estrategia de haber limitado el envío de carne al exterior está lejos de arrojar los resultados esperados:  Por un lado, durante los primeros siete meses del año, la faena total alcanzó las 7 millones de cabezas, lo que implicó un desplome de casi 25% con respecto al mismo período de 2009. Esto implica que se dejaron de faenar más de 2,2 millones de animales.

Por precios más elevados, cayó el nivel de consumo interno a su nivel más bajo en una década.

En este contexto, por restricciones oficiales y falta de oferta, no se pudo abastecer con normalidad a mercados estratégicos en el exterior.

Como contrapartida, un productor muy pequeño, como Uruguay, ya le “arrebató” el puesto en capacidad exportadora. Frente a esto, a través de un duro comunicado, desde la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (CICCRA), criticaron el accionar de Moreno: “Desde hace cuatro años se llevó adelante una política anti-ganadera cuyos resultados son el cierre de 20 plantas frigoríficas entre las cuales se encuentran las tres empresas cerradas del grupo brasileño JBS”.

En este contexto, desde CREA (Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola), alertaron que son 8.000 los trabajadores afectados por la menor actividad ganadera.

Sin embargo, el presidente de CICCRA, Miguel Schiaritti, sostuvo en diálogo con iProfesional.com que los números son mucho más dramáticos: “Actualmente estimamos que hay unos 10.000 empleados en peligro de perder sus puestos“, muchos de los cuales fueron suspendidos.

A estos, según el directivo, “se suman otros 3.000 que directamente fueron despedidos”.

En este contexto, Mario Ravettino, presidente del poderoso Consorcio de Exportadores de Carne ABC, aseguró a este medio que “las plantas que operan con el exterior están trabajando un 60% por debajo" del año pasado, aunque aseguró que “nuestras empresas priorizan dar vacaciones antes que echar personal”.

¿Qué sucede con la carne?
La “novela” del ocaso del bife argentino comenzó años atrás cuando, en el marco de la anterior administración, se expandieron los controles de precios para evitar una aceleración de la inflación. Y los alimentos se llevaron la peor parte.

En 2008, con una importante en las cotizaciones, producto de un cóctel conformado por dichos controles, cierre de exportaciones y una sequía histórica, los ganaderos comenzaron a optar por liquidar vientres, es decir, las hembras que le permitían a la Argentina mantener su stock.

En otras palabras, se hipotecó el futuro: hasta 2009, y en apenas tres años, se perdieron 10 millones de animales, de acuerdo a las estadísticas del Senasa. Sin embargo, esta reducción habría continuado hasta hoy en día, según cálculos de CICCRA.

En este contexto, Schiaritti fue contundente: “La estrategia de Moreno de limitar las exportaciones no funcionó. Quiere inundar el mercado pero esto no es posible cuando no hay con qué hacerlo”.

“Los productores no están reteniendo ganado. No es que el campo está repleto de animales y por mejores precios no los largan al mercado. Lo que tenemos es un fenomenal déficit estructural de oferta”, disparó Schiaritti.

“En el 2009, por la coyuntura adversa para los ganaderos, tuvimos la mayor faena de los últimos 25 años. Una gran cantidad de productores salió a rematar cabezas. Por eso nos terminamos de comer las ´fábricas de carne´, necesarias para sostener el sotck. Y este año estamos pagando las consecuencias”, sostuvo el directivo.

Exportaciones, “semicerradas” hasta nuevo aviso
Ante la fuerte escasez de carne en el mercado, Moreno procedió a administrar con “recelo” las ventas al exterior a través de los Registros de Operaciones de Exportación (ROE), un trámite sin el cual no puede salir un kilo de carne del país. 

Durante buena parte del año, los principales frigoríficos nucleados en el Consorcio ABC se dedicaron a negociar con Moreno para que libere envíos.

Así fue como se llegaron a un acuerdo para que las empresas pusieran a la venta 13 cortes a precios populares. La medida, según confirmó Mario Ravettino, presidente del Consorcio ABC a este medio, “continúa vigente”.

Sin embargo, aseguró que, más allá del pacto con la Secretaría de Comercio, “las negociaciones con el Gobierno están restringidas y acotadas a un hecho no menor y es que no hay suficiente oferta de carne”.

Consultado sobre los próximos pasos de la cámara, Ravettino no descartó una nueva cumbre con el Gobierno para intentar elevar un poco el nivel de permisos, aunque todo esto “será definido en un encuentro que tendremos el lunes próximo”.

En este contexto, el presidente de CICCRA aseguró que la carne, en lo que va del año, “aumentó hasta un 75%, tal como sucedió con la milanesa, que pasó de $13 a $23 el kilo” y pronosticó que éste será un nuevo argumento para “continuar manteniendo parcialmente cerradas las exportaciones, por más que no sea la solución”.

Según datos del Instituto para la Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), durante los primeros siete meses del año se exportaron cortes enfriados, congelados y procesados por casi 110 mil toneladas, es decir, un desplome del 50% en relación al mismo período de 2009.

Desde la entidad alertaron que, por ejemplo, “hoy la Argentina casi no tiene participación en los mercados de carne vacuna del norte de África, región a la cuál no llegó a despachar ni 250 toneladas en julio último”.

Así, los envíos a países como Marruecos, Argelia y Egipto, que entre enero y julio del año pasado superaron las 10.000 toneladas, este año cayeron un 86%. La sombra uruguaya
Teniendo en cuenta las proyecciones del IPCVA, hasta el 20 de agosto, las exportaciones argentinas alcanzaron las 119 mil toneladas.

Como contrapartida, los envíos de Uruguay, país que tiene 11,7 millones de cabezas –unas 38 millones menos que la Argentina- llegaron a las 174 mil toneladas.

Esto implicó que el país vecino vendió un 50% más de carne, aún cuando es un productor muy pequeño. Paralelamente, en ese lapso, la Argentina compró un 71% más de carne con sello uruguayo, principalmente asado. Si bien se trata de volúmenes bajos, es un síntoma más que muestra que en algunas zonas –en este caso la del Litoral-, no abundan los cortes baratos.
Consumo, en baja
En el mercado interno, también la tendencia es hacia la baja.

Desde CICCRA destacaron que, “al combinar una menor oferta de carne vacuna con un gradual (pero continuo) crecimiento de la población, obtenemos una importante disminución del consumo por habitante”.

“De acuerdo con nuestras estimaciones, en enero-julio de 2010 el consumo per cápita de carne vacuna se ubicó en 56,6 kilogramos/año, luego de haber llegado a un nivel de 68,8 kilogramos/año en 2009. Es decir, durante el año en curso estamos registrando el guarismo más bajo de la década, luego haber verificado el más alto de la misma”, resumieron. El hecho de que, por el factor pecio, menos gente vaya a las carnicerías, tiene un impacto fuerte en el contexto mundial y supone una “herida” en el orgullo nacional. En efecto, con estos valores, la Argentina dejó de ser el país donde se consume más carne por habitante en el mundo, perdiendo el “trono” en manos de los uruguayos.

Este dato es clave, dado que el país vecino, aún con niveles de exportación récord, por el momento logra abastecer su mercado interno.

"La tendencia se mantiene en alza en los últimos años y para el 2010 esperamos una suba en el consumo por persona próxima al 6 por ciento. Al terminar el año, los uruguayos comeremos en promedio unos 60 kilos de carne bovina por cabeza", destacó recientemente a Efe el presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Alfredo Fratti.

En efecto, con 11 millones de cabezas, Uruguay se da el “lujo” de tener cuatro animales por cada habitante, aún cuando de ese lado de la orilla también crece la preocupación por el nivel de faena y stock.

En cambio, en la Argentina, la relación es desventajosa: hay poco más de una vaca por persona, un síntoma del déficit estructural que afronta el país.

Un duro camino hacia delante
Ante esta crisis sectorial, los protagonistas alertan que no será fácil volver a la senda del crecimiento.

Schiaritti sostuvo que “en cuatro años destruyeron la cadena cárnica. Hace unos meses se decía que iba a llevar dos o tres años recuperar el stock que teníamos. Hoy puedo asegurar que se necesitarán seis como mínimo”.

Según datos del empresario, en en 2006 había casi 61 millones de cabezas. Como contrapartida, en base a datos del SENASA, estimó que “a esta altura, tendremos entre 47 y 48 millones”.

“No hay manera de que aumente la oferta en el corto plazo y esto genera varios inconvenientes: va a seguir cayendo el consumo interno, van a continuar bajando las exportaciones y, por último, van a profundizarse los problemas para mantener la mano de obra actual”, alertó.

En la misma línea, Ravettino aseguró que “vamos hacia una reconversión de la industria frigorífica. Los años anteriores se trabajó más allá de la capacidad que tenía el sector, no era normal. A partir de ahora, muchas plantas van a quedar en el camino”.

Frente a esto, Schiaritti anticipó que, en 2011, el escenario para esta rama de actividad va a ser más duro que el actual: “Vamos hacia un año complicado. Y la razón es básica: en 2010 estamos consumiendo los novillitos que nacieron en 2008. Pero como en 2009 nacieron 11 millones de cabezas, 3 millones menos que lo habitual, esto significa que habrá muchísima menos carne para el año próximo”.

Juan Diego Wasilevsky

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