10 de septiembre de 2010 07:46 AM
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Expo Prado: este año hay motivos para una verdadera fiesta del agro

La Expo Prado se inauguró en uno de los momentos de más firme expansión de la economía agropecuaria, que en el país crece a un ritmo que casi duplica al del resto de los sectores de actividad. Un hecho que cabe sin duda celebrar con ingredientes de tradición y también expresiones de la más avanzada modernidad tecnológica.

El campo se presenta vigoroso ante el público de la capital y lo mejor que puede ocurrir es que así se despierten entre jóvenes y niños montevideanos vocaciones de trabajo tierra adentro, que hoy existen y brindan muy buenas oportunidades aún a mucha gente que no aprendió a andar a caballo.

En un momento de expansión, en que el agro y las actividades industriales derivadas crecen a un ritmo muy superior al del resto de la economía, se acaba de inaugurar en el tradicional predio del Prado la centésima quinta edición de la Exposición Rural. Aunque el acto inaugural fue precedido por un desfile de jinetes, expresión de lo que ha sido desde siempre en Uruguay la vinculación del hombre con el trabajo agropecuario, la exposición misma es un despliegue de modernidad, tanto por los logros de la selección genética de los rodeos como por una muestra industrial que refleja la incorporación al trabajo de la tierra de las tecnologías más avanzadas.

La exposición rural es tributaria de una tradición centenaria. La primera de todas tuvo lugar en 1883 y se realizó en el predio que ocupa hoy la sucursal “19 de Junio” del Banco de la República, frente a la que por entonces se conocía como Plaza Artola y era el escenario de los ajusticiamientos, en épocas en que todavía regía en el país la pena de muerte.

Eran épocas en que la inestabilidad política no era propicia para estas manifestaciones, pero el espíritu emprendedor de varios hacendados fue superando las dificultades y convirtiendo luego a la muestra en una actividad anual sin intermitencias. La primera exposición que se realizó en el local que se sigue utilizando hoy fue la de 1913, hace 97 años.

Al inaugurarse la exposición el ministro de Ganadería y Agricultura, Tabaré Aguerre, destacó varios aspectos del crecimiento de la actividad agraria en el país y el carácter pionero del sistema uruguayo de trazabilidad, que a su juicio permitió recuperar mercados perdidos por la aftosa y diferenciar la carne uruguaya como producto a nivel mundial. “El Uruguay es hoy -aseveró- y siéntanse orgullosos, el único país del mundo que tiene un sistema de trazabilidad individual y obligatorio, reconocido a nivel mundial. Esto nos va a permitir diferenciar nuestra producción cada vez más”.

Aludiendo al cuarto lugar logrado por la selección uruguaya en el campeonato mundial de fútbol, Aguerre recordó las posiciones que el país ha logrado en el ranking de países agroexportadores. Y subrayó que Uruguay es el quinto exportador mundial de carnes, el sexto de lácteos y también en arroz y el séptimo en soja, datos bien elocuentes para destacar la importancia del esfuerzo de los productores nacionales.

El ministro Aguerre también indicó que Uruguay, a pesar de la disminución del territorio dedicado a la actividad ganadera provocado por el auge de la forestación y de la agricultura, aumentó la producción de carne. Ello obedece a que los productores consiguieron levantar la producción cárnica por hectárea de los 70 kilos que eran tradicionales a casi 100 kilos, dato también elocuente sobre el dinamismo del sector.

En cuanto a la exposición en sí, las autoridades de la ARU aspiran a superar este año todas las plusmarcas logradas en la muestra de 2009, cuando los visitantes fueron 580.000 y se presentaron más de 2.500 animales de 95 razas. Más allá del medio millar de stands de firmas y entidades vinculadas al agro, se mantendrá la tradición de excelencia gastronómica y la abundante cartelera de espectáculos que ha caracterizado a las últimas ediciones, agregando atractivos ciertos para el público de todo el país.

Hay una buena cantidad de razones por las cuales conviene a la población montevideana el mejor conocimiento de la realidad de la producción rural. Ni que hablar de la necesidad de que los niños del asfalto, que probablemente jamás vieron de cerca a los animales, los conozcan y sepan que detrás del alimento cotidiano hay una historia de trabajo. Pero importa especialmente la posibilidad de que entre los niños y jóvenes montevideanos se despierten vocaciones por la producción rural, que ofrece perspectivas ciertas de ocupación en terrenos como la biotecnología, la clonación de especies vegetales, la micropropagación, la cría intensiva de algunos animales o el trabajo con sistemas de riego. Ya se trata de mucho más que ser buen jinete y arriar ganado, o demostrar fuerza y decisión en tareas tan ajenas a la formación pueblerina como una yerra. El campo ofrece hoy grandes posibilidades a otros técnicos y a gente con formación distinta, mientras que la red de comunicaciones del país facilita cada vez más el tránsito entre el campo y la ciudad.

En general, en Uruguay ocurre lo contrario, y se asiste a la traslación a la ciudad de jóvenes del interior que -legítimamente- vienen a Montevideo a estudiar Derecho, Escribanía, Medicina. O, con suerte, para convertirse en veterinarios o ingenieros agrónomos. Mientras tanto, es claro que el campo, con una actividad en expansión y los mejores índices de crecimiento de toda la economía nacional ofrece un ámbito bien adecuado para que se exprese en el país la ambición de progreso que está llevando a tantos jóvenes a emigrar.

Sería muy positivo que la Expo Prado, además de celebrar las tradiciones y festejar un momento de expansión de la productividad rural sirva para interesar a muchos jóvenes en la posibilidad de un emprendimiento más allá de los límites de Montevideo. En el interior del país hay excelentes oportunidades que no siempre se vinculan con la propiedad de la tierra. Y allí es posible forjarse un porvenir próspero con un buen bagaje de conocimientos y mucha fuerza para trabajar

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