16 de noviembre de 2019 04:24 AM
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Atrás de una mezcla de avena y vicia, la soja rinde hasta 20% más

Así lo sostiene un informe elaborado por investigadores del Inta Cañada de Gómez, que midieron esta cobertura en ambientes de loma, media loma y bajo.

Un estudio realizado por investigadores del Inta Cañada de Gómez (Santa Fe) determinó que la soja puede incrementar hasta 20 por ciento su rinde por hectárea, si se siembra por encima de una cobertura de avena y vicia.

“La asociación de un cultivo invernal, como avena sativa en mezcla con vicia sativa, en la secuencia soja-soja, generó variaciones positivas en la productividad del cultivo de cosecha, según el ambiente considerado”, señaló Julia Capurro, especialista en cultivos del instituto tecnológico agropecuario.

RINDES. En media loma con cobertura, la soja rindió 700 kilos por hectárea más. (Inta Informa)

En concreto, los ensayos se realizaron en parcelas experimentales, en ambientes de loma, media loma y bajo, luego de 28 días de barbecho posteriores a la supresión de su crecimiento.

El resultado: el cultivo de cobertura de avena con vicia, produjo un incremento en el rendimiento de la soja. “Registramos un 18 por ciento más de granos por metro cuadrado, sumado a un mayor peso de granos”, indicó Capurro a Inta Informa.

Medios y bajos

En términos generales, los rendimientos de soja fueron superiores en todas las parcelas con cultivos de cobertura. 

De todos modos, Capurro detalló que “en los ambientes de media loma y bajo con cultivo de cobertura se registraron los mayores incrementos, que alcanzaron el 20 por ciento más de rendimiento de soja por hectárea, en comparación con los mismos ambientes sin cultivos de cobertura”.

En valores reales, en media loma con cobertura, la soja rindió 4.468 kilos por hectárea, mientras que sin cobertura alcanzó los 3.749 kilos.

MEZCLA. Los ensayos se realizaron sobre una base de avena y vicia. (Inta Informa)

Estos resultados se explican por la función que realizan y el aporte que dejan los cultivos de avena y vicia. 

“No sólo contribuyen al enriquecimiento de la superficie de los suelos con residuos vegetales, sino que mejoran el balance de agua útil en el perfil del suelo”, explicó Capurro.

Y agregó: “Se siembran luego de la cosecha de un cultivo de verano, crecen durante los meses de otoño, invierno y principios de la primavera, lo que nos permite tener el lote ocupado todo el año, siempre verde y evitamos el suelo expuesto a la erosión”.

Fuente: AgroVoz

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