17 de noviembre de 2019 11:51 AM
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La revolución de la carne

Durante los primeros nueve meses del año, las exportaciones de carne bovina y aviar a China crecieron 122% y 92% interanual, respectivamente.

Una vez más, las perspectivas para las carnes argentinas en el mercado externo atraviesan un ciclo de “oportunidades” como hace décadas que no gozaban, pero con el agregado que nos enfrentamos a una demanda internacional cuyas exigencias de calidad parecen no tener límites. En este marco, la cadena de ganados y carnes tiene una magnitud económica tal que la convierte en una de las actividades económicas más relevantes, detrás de la soja, dentro del mundo agroalimentario local. La cadena pecuaria es, a nivel país, la mayor generadora de puestos de trabajo ubicándose por sobre automotores y autopartes, textiles y prendas de vestir y la siderurgia.
En 2018, la Argentina exportó 550.000 toneladas, el nivel más alto desde 2010, lo que significó ingresos por 2.000 millones de dólares. Y se consolidó como sexto exportador mundial de carne vacuna, según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos ubicándose entre el quinto y sexto lugar. Ante expectativas favorables la industria frigorífica toma riesgos e invierte, en especial para mantener y mejorar los elevados estándares sanitarios que exigen más los mercados internacionales. De todas formas, más allá del boom exportador, las inversiones no aceleran la velocidad debido a las restricciones crediticias a partir de las elevadas tasas de interés, los crecientes indicios de la desaceleración de la economía global y el incremento de los costos para la alimentación del ganado. 
En este marco, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca destacó el nuevo avance en las negociaciones comerciales con China a partir de la habilitación de otras diecinueve plantas para la exportación hacia el país asiático de carne bovina, aviar, porcina y ovina. Entre ellas, se encuentra el primer frigorífico ovino. De esta manera, ya son 91 las plantas argentinas de carnes que tienen acceso a ese destino.
Entre enero y septiembre de este año Argentina se convirtió en el principal proveedor de carne bovina del mercado chino. Además, este año Argentina comenzó a exportar a ese país China carne porcina. Durante los nueve primeros meses del año, el país exportó a China 572.115 toneladas de carne bovina, lo que representa un crecimiento de 122% respecto al desempeño del período del año pasado, y alcanzó un valor por encima de los US$ 2.000 millones, una cifra que significa una nueva marca histórica para el país.
Por su parte, durante este lapso, las exportaciones argentinas de carne aviar hacia el gigante asiático aumentaron 92% interanual. De esta manera, China absorbió más del 70% de las exportaciones totales de carne vacuna argentina y ya son 46 las plantas habilitadas para realizar envíos hacia ese país de acuerdo a datos recientes de la cartera de Agricultura y Ganadería. 
Este crecimiento en el mercado internacional es el resultado, según el Gobierno, de la labor conjunta entre el Ministerio, el Senasa y la Cancillería. Y se traduce necesariamente en una mayor inversión que decanta en la generación de nuevos puestos de trabajo. En 2015, Argentina tenía 37 plantas habilitadas (para exportar a China) mientras que en la gestión actual se llegó a 91 establecimientos autorizados a colocar sus productos en la segunda economía mundial detrás de Estados Unidos. Es decir, 54 nuevas plantas para exportación de carne. 
La habilitación de nuevas plantas argentinas para exportar al gigante asiático, que forma parte del vínculo cada vez más sólido con la Aduana china, se produce a días de concluir una nueva misión comercial en el país asiático que que busca avanzar específicamente en la habilitación de nuevas plantas frigoríficas bovinas, protocolos y visitas técnicas destinadas a sellar nuevos acuerdos comerciales.
A la vez, se enmarca en el Memorando de Entendimiento (MOU) firmado en abril de este año entre el Ministerio de Agricultura y las autoridades chinas para agilizar y dar previsibilidad a las futuras autorizaciones de establecimientos de carne en su conjunto interesados en exportar. Este acuerdo inédito puso en valor la relación de confianza mutua entre ambos países, al autorizar al Senasa como la entidad que aprueba y habilita las plantas exportadores de forma directa, resaltaron desde la cartera agropecuaria.
A partir del desastre productivo generado este año por la difusión generalizada de la fiebre porcina africana, que liquidó buena parte del stock de cerdos de China, las autoridades de la nación asiática vienen propiciando un incremento de las importaciones de carnes de diferentes especies y orígenes para asegurar el abastecimiento interno de proteínas cárnicas. Es una oportunidad a la que se aferra la industria frigorífica argentina.

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