5 de enero de 2020 14:05 PM
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Prohíben la faena y consumo de carne por rabia paresiante

CompartiremailFacebookTwitterTres localidades misioneras fueron registradas con casos de rabia paresiante por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). Se tratan de Profundidad, San José y Candelaria, donde ya se activaron los protocolos para que no se propague la enfermedad causada por murciélagos. Los brotes afectaron a quince animales en total de las especies bovina […]

Tres localidades misioneras fueron registradas con casos de rabia paresiante por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). Se tratan de Profundidad, San José y Candelaria, donde ya se activaron los protocolos para que no se propague la enfermedad causada por murciélagos. Los brotes afectaron a quince animales en total de las especies bovina y equina en establecimientos productivos de las  respectivas comunas. Luego de confirmarse el diagnóstico positivo, el Senasa dispuso la obligatoriedad de vacunar a la totalidad del ganado bovino, porcino, equino y de rumiantes menores, en un radio de 10 kilómetros alrededor de los casos afectados.Asimismo, en los campos que se localicen, y también en el radio de 10 kilómetros a la redonda, se estableció la prohibición de la faena y el consumo de animales hasta que se cumplan con los plazos de la vacunación y revacunación de todas las especies susceptibles (bovinos, equinos, porcinos, ovinos y caprinos) y posterior 30 días después de vacunados. Mientras que los movimientos a invernada podrán realizarse inmediatamente luego de la primera vacuna con previo aviso al destino, donde se completará el esquema de vacunación.El Senasa comunicó sobre los brotes de rabia a los municipios, salud pública, fuerzas de seguridad, entes sanitarios y asociaciones de productores. Asimismo, en los siguientes días se realizarán jornadas informativas conjuntas destinadas a los productores.

ProtocoloEn ese sentido, el intendente de San José, Jorge Tenaschuk, confirmó que en su comuna ya se activaron todos los protocolos. “Se puso en marcha un operativo, con un trabajo conjunto entre Salud Pública, Bromatología y Senasa, a fin de lograr un bloqueo, la idea es que no se movilicen animales y analizar también el estado de salud de las personas que tuvieron contacto con los animales afectados”, explicó a El Territorio.Asimismo, remarcó que es la primera vez que en el municipio que administra se da una situación de estas. “Por eso también, estamos capacitándonos y asesorándonos rápidamente para ayudar a los productores. El caso puntual fue en una chacrita y los cinco integrantes de la familia que allí viven ya se encuentran en el hospital para los análisis pertinentes”, afirmó. Por su parte, el médico veterinario y jefe del Programa de Rabia del Senasa, Gabriel Russo, indicó que “la rabia es epidémica, cíclica y recurrente, tenemos en Argentina más o menos 60 especies de muerciélagos y hay solo uno –la especie Desmodus- que transmite la enfermedad al ganado”. En diálogo con el programa Apocalipsis en el bar por Radioactiva determinó que “lo ideal es manejar lo que se llama vigilancia epidemiológica en esta enfermedad. No tenemos hasta hoy  ningún método que nos permita determinar dónde va a ocurrir, dónde va a haber un suceso de rabia. En base a eso, lo que se hace es trabajar muy bien lo que es la vigilancia epidemiológica, estar atento ante cualquier manifestación nerviosa de cualquier animal y tratar de llegar al diagnóstico en caso de que muera”.Russo explicó además que si un animal muere en una chacra, se toma material para diagnóstico y se determina de qué murió. Si muere de rabia, se toman medidas. “En base a ese caso índice, que es el que nos está reportando un suceso de rabia, en un radio de 10 kilómetros, se trabaja con los establecimientos ganaderos, para evitar que esos animales vayan a faena. Y lo que se hace es instruir a los productores, hacer charlas en los distintos lugares, para evacuar dudas”, explicó. Además, recordó que se aconseja no tocar los animales y avisar a los profesionales que actúen, ya sean de Senasa, veterinarios, o agentes de bromatología de la Municipalidad. 

VacunasRusso explicó que se pretende llegar a una buena cobertura vacunal, y no se mandan animales a faena hasta no se tenga esa cobertura para que estén protegidos de la enfermedad y se pueda garantizar la salud pública.  También, aseveró que se intenta minimizar las pérdidas ganaderas, “para que el productor pierda lo menos posible, o no pierda”. “Normalmente el área endémica de rabia paresiante está por encima del paralelo 31, 32 latitud sur, o sea que estamos hablando de la totalidad de provincias de Misiones, Corrientes, Chaco, Formosa, Santiago del Estero, y parte del Noa, norte de Córdoba y Santa Fe. Donde ocurren por año entre 22 y 25 brotes con pérdida  ganaderas que se estimaba en 1500, 1700 animales muertos por rabia por año, en todo este territorio”, estimó el profesional del Senasa. Al tiempo que resaltó que “con el control epidemiológico, estas cifras pueden bajar y estamos hablando de la pérdida de 500, 700 animales muertos por año”.

La enfermedad

La rabia paresiante es una zoonosis y puede transmitirse de los animales a las personas. Los brotes perduran no más de 18 meses. Los primeros síntomas observados en animales consisten en inquietud, falta de apetito, tendencia a aislarse y frecuentes vocalizaciones con un tono de voz diferente al habitual. Luego se observa depresión, deshidratación, con dificultad postural y ambulatoria, y finalmente la muerte. El Senasa recomienda evitar el contacto con animales muertos o con sintomatología nerviosa y dar aviso inmediato a su oficina más cercana, o a través de la aplicación Notificaciones Senasa, teniendo en cuenta que se trata de una enfermedad de denuncia obligatoria. “Si la persona consume carne rabiosa, prácticamente no tiene riesgos, porque a 80 grados se desnaturaliza el virus y en la parte muscular no lo va a encontrar. Pero todo lo que lleva a que el animal se agarre, se faene, se parta la media res y llegue el bife al plato, es lo que lleva a un riesgo sanitario”, explicó Gabriel Russo, jefe del Programa de Rabia del Senasa. Y recordó que los dos últimos casos de rabia humana en Argentina, que fueron en el año 2.000, fueron por mordeduras de muerciélagos a humanos, en Chaco y Corrientes.“Hay que estar atentos, el riesgo es bajo, pro existe”, concluyó.

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