5 de enero de 2020 22:48 PM
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Entre protestas y propuestas !!!

La legitimidad del reclamo del agro y una forma de convertir la exacción actual en un préstamo al Estado.

Es absolutamente legítimo el reclamo del agro, ante la amenaza de ser una vez más el pato de la boda. Entre el paquetazo “solidario” y el intento del flamante gobernador bonaerense Axel Kicillof, las huestes ruralistas mostraron los dientes. Ayer mismo hubo una potente muestra del estado de ánimo, con muchos auto convocados concentrándose en Pergamino, Rio Cuarto y otros puntos.

Por suerte para el gobierno, llegó bastante agua como para calmar a las fieras. El fantasma de la sequía se disipó, cuando las papas quemaban. Se salvó el maíz temprano, se garantiza una evolución favorable de la soja de primera (tambien el girasol), y se puede completar la siembra de la de segunda y el maíz tardío. Mejora también la provisión de forraje.

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Encima, Chicago inició un interesante recorrido, con subas de entre 5 y 10%, fundamentalmente porque se aproxima el arreglo entre Trump y XiJinping. Y un poco también porque la cosecha avanza penosamente en campos ya cubiertos de nieve, con pérdidas que el mercado empieza a descontar.Newsletters Clarín Cosecha de noticias

Veremos. Pero son buenas noticias para todos. No militamos en la banda de “cuando peor, mejor”. Será nomás que Dios es argentino y el Papa es peronista. Podrían haberle hecho llover a Macri en el 2018 y otra sería nuestra historia. Pero esto es lo que hay.

Las lluvias trajeron alivio a los productores y en el Mercado de Chicago se dio una suba en los precios. Foto: JUAN JOSE GARCIA.-

Las lluvias trajeron alivio a los productores y en el Mercado de Chicago se dio una suba en los precios. Foto: JUAN JOSE GARCIA.-

Y dentro de lo que hay, se me ocurrió aprovechar la convocatoria del ministro de Economía, Martín Guzmán, cuando pidió que le sugieran ideas para afrontar la deuda. Le envié una propuesta, que consiste en eliminar las retenciones y, en su lugar, cobrar un “derecho a producir”. Funcionaría así: los exportadores, en lugar de pagar derechos de exportación “ad valorem” (es decir, un porcentaje del precio de la mercadería a embarcar), pagarían una suma fija e inamovible de 400 millones de dólares mensuales.

Pero lo harían a cambio de un bono a diez o veinte años, en dólares. Estos bonos se transferirían a los productores, quienes recibirían (tentativamente) el 80% cash, y el 20% en estos bonos. Es una forma de convertir la exacción actual en un préstamo al Estado. Y el destino de los fondos recaudados, unos 5 mil millones de dólares anuales, sería para cancelar la deuda con el FMI. En mi propuesta indiqué que esos fondos deberían depositarse en una cuenta en el exterior, renunciando expresamente a cualquier “tentación del bien”, como el saqueo a la Anses.

Con esos bonos, el gobierno podría encarar algunas “políticas de Estado”, mal que me pese el concepto. Por ejemplo, promoción del uso de fertilizantes, un tema que inquieta al ministro de Agricultura Luis Basterra, quien no tuvo éxito en el intento de bajarle el IVA a los abonos. Podrían destinarse a financiar el riego complementario, construir instalaciones para ganadería intensiva, biodigestores, robotización en tambos, o apoyo a los grupos de productores que quieran incursionar en el valor agregado.

Ideas para estas iniciativas no faltan. Se inauguró en estos días el primer feedlot bajo techo de Saladillo, donde el engorde a corral encontró su lugar hace 25 años. Enorme proyecto que rompe el paradigma del feedlot sobre tierra, con el objetivo de generar 3 Megas de energía a partir de la bosta. Hay otro proyecto de grandes dimensiones que comenzará a construirse pronto en Paso de los Libres, Corrientes.

Todos con ganas de buscarle la vuelta, porque hay que seguir. Si con todo en contra se largaron, imaginemos lo que podría lograrse si dejaran que el productor maneje sus éxitos. Un mecanismo que devuelva lo que se genera de manera genuina y competitiva no sólo es justicia tributaria, sino que dinamizaría a toda la economía. La producción agrícola volvería a crecer a los saltos, y entraríamos de lleno en un círculo virtuoso de generación de valor.

Fuente: Clarin

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