10 de enero de 2020 23:04 PM
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Qué oportunidades se abren para el agro argentino en la estratégica relación con China

Un estudio señala que hay posibilidad de aumentar las exportaciones de carne al gigante asiático y ganar una porción más importante en las exportaciones de soja.

Con 1.400 millones de habitantes y una clase media en ascenso y que modifica sus hábitos alimentarios, China es un mercado estratégico para la Argentina y en el que aparecen nuevas oportunidades.

Un trabajo conjunto entre la Bolsa de Cereales y la Fundación INAI (Instituto para las Negociaciones Agrícolas Internacionales), que realizaron Agustín Tejeda y Sofía Perini, analiza estas posibilidades que son claves para la agroindustria argentina.

El trabajo precisa que los productos agroindustriales que más demando el gigante asiático durante el período 2016-2018 fueron: poroto de soja, fórmula infantil, aceite de palma, carne bovina congelada, vino, despojos comestibles, harina y pellets de pescado, entre otros.

El poroto de soja es un tercio de las compras mundiales chinas y representa un 60% de la demanda global de este commodity. El principal proveedor era Estados Unidos, pero Brasil se quedó con ese lugar por el conflicto comercial entre los chinos y EE.UU.

“Situaciones como la guerra comercial y la peste porcina africana ofrecen una oportunidad para el comercio y la negociación, especialmente para Argentina y el resto de los países de la región”, señala el estudio.

Las restricciones arancelarias en el marco de la guerra comercial han afectado principalmente a los productos agrícolas de Estados Unidos a China, y en especial a la soja.

“Este conflicto tuvo efectos positivos y negativos para nuestro país. En particular, afectó negativamente el crushing local de soja al favorecer la exportación de poroto sin procesar hacia China, situación agravada por la quita del diferencial de los derechos de exportación y la sequía que afectó la campaña agrícola 2017/18”, advierte el estudio.

En relación a la peste porcina africana, China se encuentra luchando contra la enfermedad desde agosto de 2018 y, a pesar de los controles implementados, se estima que hacia el final del 2019 se acumulaba una pérdida de la mitad de su stock de cerdos, según datos de la entidad financiera Rabobank.

El estudio indica que esto podría traducirse en un aumento en las importaciones, para cubrir las necesidades de consumo. Se espera una caída en el consumo de carne de cerdo y un incremento en el consumo de otras carnes (aviar, bovina). Debido a la menor producción doméstica, como contrapartida se ve afectada la demanda de granos y harinas proteicas para alimentación animal.

“Si bien para Argentina, esta situación podría representar una caída en las exportaciones de soja, resulta una gran oportunidad para las ventas de carnes, especialmente bovina. En los primeros 11 meses de 2019 las exportaciones de carne argentina a China más que se duplicaron, representando ese destino el 75% de los envíos argentinos al mundo”, destaca el trabajo.

Lo importante es que la Argentina y Brasil se vuelven socios naturales de China en estas situaciones donde, al ser los mayores exportadores netos de alimentos del mundo, tienen capacidad para abastecer la demanda del gigante asiático resolviendo necesidades de corto plazo y presentándose como socios estratégicos para el largo plazo.

Fuente: Clarin

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