20 de enero de 2020 10:54 AM
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«Blockchain», 5G o computar en la nube, la tecnología que revolucionará el campo en Córdoba (España)

La fusión de herramientas ya implantadas como drones o GPS será también determinante para modernizar el agro

Las nuevas tecnologías acechan a los cultivos y la ganadería. La próxima generación de agricultores, cada vez más formados y familiarizados con ellas, tendrán que trabajar y dominar herramientas como las que se detallan a continuación para sacar adelante sus explotaciones ganaderas o cosechas.

Blockchain

Procedente del mundo de las finanzas y la seguridad en la Red, consiste en una tecnología que ofrece un sistema seguro de registro de transacciones en una base de datos digital que elimina a terceros ajenos a la producción. Todos los participantes tienen acceso a la misma base y certifican la veracidad de los datos. Permitirá transacciones más rápidas e incluso en tiempo real. Eliminar los intermediarios y las especulaciones con los precios es uno de sus impactos en el mundo agrario. También permitirá gestionar mejor la producción, evitando pérdidas o desperdicios al tener un control en tiempo real de las toneladas de aceite o la cantidad de trigo que ha entrado en la lonja.

Nanosatélites (CubeSat)

Los nanosatélites desarrollados bajo los estándares CubeSat revolucionarán la agricultura que viene al permitir a los usuarios tener acceso a un sistema de navegación mucho más barato que el basado en la red de satélites. El futuro pasa por poner en órbita estos aparatos, de menos de 10 kilógramos, que estarán navegando provistos de cámaras fotográficas de alta resolución o con sensores para dar información en tiempo real sobre el clima. Además, la resolución fotográfica sustituirá los vuelos de drones, por ahora limitados en autonomía y que necesitan su pilotaje, para conocer el estado vegetatito de los cultivos o saber por qué parte de la explotación está pastando el ganado.

Falsos satélites (HAPS)

Observar el campo desde los cielos ofrece una información de primera mano para la toma de decisiones. Es por ello por lo que las nuevas tecnologías trabajan en esta línea. Una de ellas es la creación de los falsos satélites (conocido por sus siglas en inglés como HAPS) que permitirán ponen en la estratosfera aparatos en órbita. Una de sus funciones será la de tomar fotos de alta resolución, en la que cualquier objeto que mida 15 centímetros será captado por el objetivo de la cámara. Es decir, se podrá ver el impacto de la sequía en una dehesa o saber si un cultivo está afectado por una plaga por el color o daños en sus hojas.

Internet de las cosas (IoT)

Un tractor, un dron o un móvil podrán estar conectados entre sí y subir los datos a la nube para desde allí tener acceso desde cualquier lugar y tomar decisiones. El IoT aplicado a la agricultura permitirá tener acceso a informaciones de la cadena de producción hasta ahora imposibles. Por ejemplo, con collares con un sistema transmisión se podrá enviar a la nube la situación del animal y el ganadero, desde su móvil, tablet o PC, saber si una res se ha apartado del grupo para parir, si se ha descarriado o si ha sufrido algún accidente o el ataque de un depredador si se detecta la ausencia de movimiento.

Serious Games

Los también llamados «juegos formativos» serán muy pronto una herramienta fundamental para agricultores y ganaderos. Entre sus funciones permitirá, por ejemplo, recrear virtualmente una granja, con todos los animales, y crear variables para ver resultados. Es decir, se podrá saber si la explotación podría asumir tener más animales, cuánta leche se podría producir, si hay capacidad de almacenamiento, costes eléctricos…

Inteligencia Artificial

¿Cipriano, va a llover mañana? ¿Cuántos kilos de aceituna han entrando hoy en la almazara? Suena a guasa, pero es el futuro que viene. La simulación de procesos de inteligencia humana por parte de máquinas todavía no han recalado en el agro, pero están a la vuelta de la esquina. Pronto habrá aplicaciones con sistemas de aprendizaje automático que permitirán al agricultor o ganadero tomar decisiones con precisión, menores riesgos y mayor eficacia. Por ejemplo, con los datos recabados a lo largo del año habrá sistemas capaces de predecir el éxito de un cultivo, si es necesario aumentar las horas de riego o si hay que dejar de utilizar tal o cual tipo de fertilizante. Y sólo con hacer una pregunta al móvil o smartwacht.

Sensores

Son de la tecnología más presente en los cultivos y explotaciones. Pero su desarrollo y evolución no tiene límintes. Ya existen sensores en las hojas que facilitan información en tiempo real sobre el estrés hídrico de la planta, lo que permite tomar decisiones de riego para evitar que el fruto se eche a perder. También hay sensores bajo tierra que miden la temperatura del caballón del espárrago y permiten al agricultor enfriar o retirar los plásticos para que broten. Un sensor en la correa de un animal permite saber su temperatura corporal, medir su peso, saber lo que ha andado y si está bien alimentado. Y luego están los sensores en la maquinaria agrícola para medir temperatura del motor, nivelación del terreno, velocidad, etc, que en un futuro permitirán, junto a otras tecnologías, robotizar la maquinaria y que haya siembras sin conductores, por ejemplo. Se podrá pilotar o supervisar la conducción desde un dispositivo a control remoto, como si fuese una consola de videojuego.

Gemelos digitales

Es algo parecido al «Serious Games». Consiste en una réplica virtual de un sistema, es decir, la simulación digital del comportamiento de una sistema productivo en el que intervienen multitud de variables. Para tener un gemelo digital o «Digital Twins» es necesario contar con una base de datos históricos de la explotación ganadera o la tierra de cultivo. Con esa información se puede reproducir en el plano digital lo que podría ocurrir en la realidad.

Computación en la nube

Estar al pie de un viñedo y tener una respuesta inmediata sobre el coste real de producción en cuestión de segundos es posible gracias a la computación en la nube, que usa servidores en Internet para atender peticiones en cualquier momento. Se podrá tener acceso a informaciones y servicios desde cualquier dispositivo móvil o fijo para reducir costos, ahorrar tiempo y garantizar que los datos recibidos están libres de hackeo. Un agricultor puede tomar una foto de la hoja de la vid, mandarla a la nube, y recibir una respuesta sobre si se trata de una plaga o enfermedad basado en los algoritmos que se llevan a cabo en la nube.

Big Data, el artífice de la vanguardia

La vanguardia del campo está sustentada en el Big Data. Cualquier sistema que se invente para modernizar el campo servirá de poco si no está conectado con una base de datos o accede a una serie de informaciones para dar una respuesta. Esta tecnología permite analizar los datos procedentes de distintas fuentes para tomar las mejores decisiones. El Big Data también es la fuente a la que recurren los sistemas de inteligencia artificial, «blockchain» o la inteligencia artificial que prepara su desembarco a gran escala en la agricultura. Tomar una decisión sobre el día de siembra o qué sembrar será en un futuro más fácil.

Fuente: sevilla.abc.es

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