25 de enero de 2020 10:52 AM
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Bases y puntos de partida del agro en el 2020

El autor analiza los principales desafíos en la agenda del sector agropecuario y las políticas de Estado necesarias para lograr un desarrollo sostenible y que favorece a toda la economía argentina.

El título de la presente, recuerda el trabajo de Juan Bautista Alberdi para fundar la Patria con la Constitución Nacional con la que el país, mientras la respetó, creció y fue admirado mundialmente. Sin pretender igualarlo, esta nota tiene por fin indicar los temas que el agro debe encarar para tratar de conseguir estabilidad jurídica y productiva, evitando que las emergencias -reales o no- impidan la posibilidad cierta del crecimiento del país.

Estos temas, como casi todos los que hacen al desarrollo de un país, son “macro” “micro”.

En la macro

– Ley de semillas: nuestro país es uno de los pocos que se dedicado a la producción agropecuaria que no tiene una ley que contemple la protección de los intereses de productores y obtentores (que producen organismos genéticamente modificados u OGM). Las empresas obtentoras ya están vendiendo a la Argentina semillas superadas en genética, al no haber protección de las regalías por sus productos. En Clarín Rural del 12/1/19, Héctor Huergo advirtió que China aprobó cinco eventos genéticos, pero que la Argentina no podrá acceder a los nuevos al carecer de una ley adecuada.

Esto es como escupir al cielo, no sólo por el atraso genético de nuestra producción -que seguramente será castigado por los compradores- sino porque por evitar pagar regalías se están sembrando semillas que carecen de las ventajas de las más nuevas (resistencias a la sequía o a insectos, mayor rendimiento o en zonas límites) que permiten menor costo por menor gasto en fitosanitarios o plaguicidas – y favorecen el cuidado ambiental- y permiten una mayor producción.

Por ello, el costo de la regalía se ve ampliamente superado por la ventaja del uso de más modernos OGM. Deben asignarse el esfuerzo para lograr que el Congreso sancione una ley de semillas moderna y adecuada a estos fines.

– Cuidado de epizootias y plagas: en Clarín Rural del 21/12/19 el ingeniero Fernando Vilella advirtió sobre el posible ingreso de la peste porcina a Venezuela, porque Rusia le vendió carne posiblemente contaminada y el peligro de contagio en la región debe gestionarse ante las autoridades para evitar su difusión. Pero no solamente teniendo reuniones o mandado notas. Por su importancia, debe tratarse regionalmente por las entidades de la actividad rural y sanitaria, preparando informes en común y actuando ante los gobiernos de la región ya que la peste puede representar la quiebra de muchos productores perdiendo la ventaja dada por la coyuntura actualmente favorable, debido a la necesidad de carne que requiere China. Respecto a las plagas agrícolas, no se ve una situación como esta, pero deben tomarse recaudos para evitarse.

– Retenciones: los derechos de exportación son “pan para hoy y hambre para mañana”, ha quedado demostrado que su eliminación (o ante una imperiosa necesidad un porcentaje bajo), permite en base al aumento productivo recuperar el importe vía las ganancias de una mayor producción, aparte de permitir las rotaciones de los cultivos que es también generador de riqueza.

Su implementación sumerge a las economías regionales, no sólo las agropecuarias sino también a las de la sociedad que vive de las mismas (desde el almacén hasta las metalmecánicas). Su derogación o minimización debe tratarse prontamente e implementarse como “política de Estado”, para que los productores no se vean sorprendidos de la noche a la mañana con que el trabajo de toda una campaña sea deficitario y más le habría convenido no producir.

– Correcto uso de la Tasa Vial: la Tasa Vial no es un impuesto sino el cobro municipal por el servicio para mantener los caminos. Sólo un porcentaje puede destinarse a gastos de administración del servicio. Es muy común que se cobren y no se preste el servicio o sea deficitario. Es fundamental conseguir la inversión en este servicio.

– Formas de implementación: se debe ser consciente que las entidades rurales deben representar al productor en las cuestiones “macro”, y las entidades deben trabajar asesoradas por expertos, en especial en caso de presentar acciones legales por cuestiones como retenciones o Tasa Vial. Además, al igual que los productores de otros países, poder plantear las cuestiones en base a lobby ante las autoridades.

Para ello es fundamental contar con la colaboración de los compradores de la producción agrícola ganadera, ya que su influencia es importante para que los gobernantes tomen decisiones. No es lo mismo la influencia de las autoridades chinas o indias que la de “entrecasa” de las entidades rurales. En otros países se destina una parte ínfima de la utilidad del productor (menos del 0,1%) para poder realizar lobby y nombrar representantes -casi embajadores- en los países que compran sus productos. Puede ser una idea a seguir.

Finalmente, tener en cuenta que los cambios duraderos no son fáciles, pero hay que encararlos para conseguir las metas.

En la micro

En lo que es la actividad propia del productor rural deben considerarse:

– Asociatividad.

– Respecto a arrendamientos: es común que se pretenda mantener las condiciones contractuales primigeniamente fijadas en el contrato aún ante caso fortuito o fuerza mayor, como ser situaciones climáticas (sequía, inundaciones, granizo etc.) o hechos del príncipe (aumento de retenciones e impuestos).

El propietario rural debe entender que de alguna manera está asociado al resultado económico del arrendatario. Pretender obtener una utilidad fijada en una situación económica o climática previa a la ocurrencia de estos hechos puede significar un planteo judicial (que de acuerdo a la jurisprudencia imperante difícilmente salga favorecido), o comercial que será la perdida del arrendatario para otra campaña y crearse una fama de persona difícil en el ámbito rural.

– Minimizar costos: asociarse para minimizar los costos con otros productores ya sea para la adquisición de semillas -creando un “pool” de compra– donde se ven beneficiados al negociar mayor cantidad de insumos, y también en la contratación de fletes, fumigaciones, especialistas y hasta en la compra de vehículos, usando las redes sociales que acercan a los productores. Esto ya se ve en muchos países: productores agrícolas con grandes ventajas económicas.

José Hernández, autor del “Martín Fierro dijo: “Cuando el espíritu de asociación, que es una manifestación de la confianza recíproca entre los hombres, penetre y se difunda en todos los gremios y en todas las clases de nuestro país, entonces se verán multiplicadas las fuerzas productoras …” “Habremos dado un paso inmenso en la senda del progreso…”; “En ese espíritu de asociación, llevado a extremos que nosotros no podernos imaginarnos siquiera, tiene su secreto principal la prosperidad asombrosa y el rápido adelanto de los Estados Unidos. Y ése es también el secreto motor del sorprendente adelanto de Australia”.

– Adecuada redacción de los contratos rurales: la adecuada redacción evita problemas posteriores. Quienes redacten los contratos deben saber o asesorarse- por personas entendidas en lo agrario y lo jurídico. Deben preverse las ya referidas cuestiones derivadas de eventos climáticos o aumentos de impuestos o retenciones, dar una adecuada relación al pago de la contraprestación con la producción a realizar -a fin de que no se vea perjudicada la relación entre utilidad y producto a obtener-, y prever la solución de conflictos durante la ejecución del contrato. Para ello lo mejor es la designación de árbitros entendidos en la materia y la elección de un sistema de arbitraje sencillo, lo que llevará a un ahorro en costos como en tiempos de planteo judicial.

Nota de Redacción: Javier Reigada es abogada e integrante del estudio Reigada y Borda.

Fuente: Clarin

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