26 de enero de 2020 12:13 PM
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Informe agro semanal: Vicentín y Molinos Cañuelas, dos empresas en dificultades

Vicentín, la principal empresa exportadora de granos de capitales nacionales que entró en default por una deuda estimada en U$S 1300 millones, publicó un comunicado en el que se defendió de las críticas y aseguró que llegará a un acuerdo razonable de pago. Por su parte Molinos Cañuelas, una de las primeras empresas de la industria molinera, comenzó un proceso de negociaciones con los acreedores buscando también evitar el default.

La semana pasada la empresa Vicentín quedó en el medio de una polémica en función que distintos dirigentes oficialistas acusaron a sus directivos de haberse beneficiado de acceso a créditos tanto con el banco Nación como del banco provincia de Buenos Aires. Incluso los acusan de haber colaborado con aportes millonarios a la última campaña electoral de Mauricio Macri.

Vicentí se defendió de la acusación y explicó que «El Banco de la Nación Argentina fue siempre, desde hace más de 50 años, la institución financiera más importante para Vicentín y a lo largo de los distintos cambios de Gobierno siempre se ha manejado de manera institucional», indicó la empresa.

También explicó su versión de las causas que llevaron a la empresa a un escenario de cesación de pagos. La primera, el importante endeudamiento por las inversiones en plantas de biodiésel y etanol, y las que se encararon para ampliar la capacidad de molienda de soja y girasol, y las terminales portuarias del grupo que están el Gran Rosario.

Según la empresa, la crisis financiera del 2018, con algunas empresas argentinas realizando planteos de refinanciación a sus acreedores, agravada con la incertidumbre política del año pasado, «imposibilitó la renovación de líneas de crédito» y profundizó el ahogo financiero.

«En el segundo semestre del 2019, el retiro de los depósitos en dólares de los bancos locales y el tradicional estancamiento de nuevas financiaciones del exterior en períodos eleccionarios, afectaron nuestras líneas de crédito», aseguró la empresa. A todo este escenario, Vicentín suma que los productores aceleraron las ventas de sus stocks de granos frente a expectativas de alzas de retenciones y desapareció el crédito comercial. Este habría sido, según la firma, la tormenta perfecta que hizo naufragar a la principal empresa argentina que exporta granos.

La propuesta
En paralelo al comunicado oficial, Vicentín comenzó a sondear a sus más de 1200 acreedores. Es una propuesta que todavía no se formalizó, pero que ya se viralizó por wathsapp. En concreto, la compañía ofrece dolarizar la deuda y arrancar con un pago inicial del 20%. El mensaje no constituye una propuesta formal, de hecho se aclara que «el plan de pagos» se está terminando de definir, pero se asegura que toda la deuda quedará dolarizada y sin quita. «Los créditos por negocios fijados y facturados en pesos se dolarizarán a la tasa del Banco Nación del 4 de diciembre. Y los negocios que no estén fijados y facturados, se fijarán según precio pizarra Rosario del 4 de diciembre», precisa en forma textual el primer punto de la propuesta.

El segundo, dice que se hará un pago inicial de 20% del crédito, con un mínimo de U$S 30.000 o la suma menor a la que ascienda el crédito. El 80% restante se pagará al final del año ocho contado desde la homologación, pero quienes vendan mercadería a Vicentín podrán recibir pagos adelantados, a cuenta, por hasta un 16,6% por año, lo que implica que en seis años (2026) podrían recuperar todo. Para ello, Vicentín pagará un plus con la venta de granos de 7 dólares en la soja con entrega en abril, mayo y junio; y 10 dólares en la oleaginosa con entrega de julio a marzo. También habrá un plus para quienes les vendan girasol (10 dólares todo el año), trigo y maíz (4 dólares todo el año, en los dos cereales).

Molino Cañuelas

Por estos días se conoció que bancos tenedores de la mayor parte del pasivo del holding Molinos Cañuelas acceden a reducir sus reclamos y se quedan con el 80% del capital. Así es, a diferencia de la profunda crisis financiera y el escándalo político que sufre Vicentín, en Molino Cañuelas están por cerrar un plan de reestructuración acordado con sus acreedores.

El grupo agropecuario controlado por la familia Navilli acumula un pasivo cercano a los U$S1.300 millones con alrededor de 45 bancos locales e internacionales y otras entidades financieras. Se trata del mayor procesador de productos básicos de la canasta de consumo de la industria molinera local, que cuenta con 11 establecimientos industriales en Argentina, Uruguay y Brasil y exporta a más de 60 países. Emplea a 3.000 trabajadores y produce el 25% del total del negocio de la molienda de trigo de la Argentina.

Entre sus principales marcas se encuentran harinas Cañuelas, Multiharina, Letizia y Terminada. También produce bizcochos con marcas como 9 de Oro, Paseo y premezclas Mamá Cocina.

A mediados de 2018, la empresa admitió no poder cumplir con el pago de su deuda que, en ese momento era equivalente al propio valor de la compañía. A partir de esa situación, sus ejecutivos comenzaron un proceso de negociaciones con los acreedores buscando evitar el default y tratando de mantenerse operativos en el mercado. Casi un año y medio después, es posible que se anuncie oficialmente un acuerdo de reestructuración. Según fuentes, las conversaciones se encuentran avanzadas y, como parte del convenio definitivo, la familia Navilli debería reducir su participación accionaria en Molino Cañuelas al mínimo posible.

De acuerdo a lo que se comenta en el mercado, pasarían a controlar solamente el 20% de la compañía, mientras que los bancos acreedores se quedarán con el 80% restante y el control operativo.

Por: JOSE LUIS AMADO
-Periodista Agropecuario-

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