27 de enero de 2020 11:08 AM
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España : Abono de lombriz californiana: la alternativa al cereal de dos ingenieros turolenses

En el municipio turolense de Torremocha dos hermanos, Agustín y Raúl López Millán, han creado una empresa con la que esperan producir 2.200 toneladas de humus de lombriz al año.

Como una alternativa al cereal. Así surgió la idea de Agustín y Raúl López Millán, dos hermanos ingenieros de la localidad turolense de Torremocha, que decidieron encontrar una salida a los campos de sus padres con Agroindustrial Sierra Palomera, una empresa creada por ellos, con la que producir humus de lombriz, o lo que es lo mismo, abono ecológico.

Pistachos, almendras y trufas fueron los tres cultivos que rondaron la cabeza de estos dos turolenses, afincados en Madrid desde que se fueron a estudiar a los 18 años. “Pero estas plantaciones tardan años en dar resultados”, sentencia Agustín. “Seguimos buscando y encontramos la alternativa en un curso de formación. Allí pudimos conocer cómo funcionaba la lombricultura. Nos llevaron a una jornada práctica en Cáceres, donde vimos cómo se llevaba a cabo la producción de abono ecológico”, explica él mismo.

La lombriz Eisenia foetida, conocida como lombriz roja californiana “a pesar de su procedencia de Europa del Este”, detalla Agustín, ha sido la elegida. “Es la misma que nos enseñaron en Cáceres y es la más adecuada: es voraz, se reproduce rápidamente y no tiende a escaparse“, anota. Según explica el experto, “es hermafrodita y puede llegar a dar entre una a ocho lombrices cada vez”.“Encontramos la alternativa en un curso de formación. Allí pudimos conocer cómo funcionaba la lombricultura”

Así, tras conocer esta alternativa y superar la “tediosa” burocracia de creación de la empresa, los López Millán han superado su primer año y medio. “Creamos la empresa en el verano de 2018, ya que no se habían consumido los fondos Leader de la comarca y así pudimos acceder a ellos”, detalla Agustín. Concretamente, han conseguido una subvención de 51.000 euros de los 200.000 euros que ellos han invertido. “Y durante este primer año, en el que no hemos tenido actividad hasta mayo, hemos conseguido todos los permisos y hemos ejecutado las obras necesarias, como la instalación del riego automatizado y de las placas solares para la extracción de agua del pozo que suministra a la explotación”, relata.

Ahora, ya han adquirido las lombrices. “Aproximadamente, 250.000 lombrices que esperamos que se conviertan en 25 millones en 2022 gracias a su gran capacidad reproductora”. También, ya tienen el estiércol del que se nutren las lombrices: “Se lo hemos comprado a una explotación de Monreal del Campo”, afirma. “Antes los ganaderos, sobre todo de ovejas, tenían explotaciones y utilizaban el estiércol de fertilizante, pero ahora ya no ocurre de esta forma, por lo que nuestra idea no solo sirve para producir abono ecológico, sino también como una gestión de los residuos orgánicos, concretamente de materia orgánica vegetal y de estiércoles de origen animal!.

Con estas compras queda todo listo para empezar a transformar ese estiércol en abono ecológico. “En tres meses cada montón está transformado, y en verano podríamos empezar a vender algo a granel, pero esperaremos dos años, hasta que se reproduzcan las lombrices, para empezar a vender al por mayor”, concluye el mismo.

Y es que esperan llegar a transformar 4.000 toneladas de materia vegetal al año, lo que supondría producir 2.200 toneladas de humus de lombriz. “El 45% del estiércol o de cualquier materia vegetal que ingieren desaparece, señala el ingeniero.

“Una apuesta por la agricultura ecológica”

Esta idea, según Agustín, también es una “apuesta por la agricultura ecológica”, después de haber hablado con personas del sector agrícola. “No somos los primeros en Aragón,hay al menos otra empresa en la localidad turolense de Celadas y otra en el municipio zaragozano de La Almunia de Doña Godina que ya venden este producto al por menor, aunque nuestra idea es vender mayores cantidades”, detalla.

Así, ya piensan estos dos ingenieros, que han utilizado una hectárea y media de una finca de cinco hectáreas para la explotación, en usar las 120 hectáreas que tienen sus padres para producir materia orgánica con la que poder alimentar a sus lombrices y no depender del estiércol u otros materiales vegetales que les vendan.

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