1 de febrero de 2020 10:33 AM
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Tráfico de tiburones: ayer aletas, hoy carne

El tráfico de aletas y de carne de tiburón es una realidad en el Perú e incluye a especies protegidas por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), acuerdo contra la explotación excesiva en el comercio internacional y que vela porque este comercio no constituya una amenaza para su supervivencia.

Una serie de reportajes publicados por la plataforma de periodismo de investigación “Ojo Público” confirman este hecho, especialmente después que la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (SUNAT) interviniera una carga récord de 48.5 toneladas de aletas de tiburón entre noviembre 2018 y febrero de 2019, en una operación considerada como la más grande realizada contra compañías nacionales que compran y exportan aletas de tiburón de presunto origen sospechoso.

Este fue el resultado de una serie de acciones de control por parte de la SUNAT para detener el comercio ilegal de aletas de tiburón, llevando además los primeros casos a manos de la Fiscalía de la Nación para iniciar los procesos correspondientes.

Ahora es la carne de tiburón

Sin embargo, un nuevo asunto sale a la luz este 2020, ya no son solo las aletas de tiburón, ahora se confirma que en el Perú existe también tráfico de carne de tiburón. El pasado 15 de enero, la SUNAT intervino un cargamento de 3 toneladas de carne de tiburón diamante que había ingresado a nuestro país procedente de aguas internacionales, sin contar con los permisos CITES correspondientes.

Regularmente, las embarcaciones de bandera extranjera, principalmente japonesa y española, descargan la pesca incidental (es decir, la captura de especies que no son el objetivo en las faenas de pesca) en Perú. Dentro de esta pesca incidental pueden encontrarse varias especies de tiburones como azul, diamante, el gran tiburón blanco, entre otros.

La pesca en aguas internacionales se trata como una importación. Cuando una embarcación trae pesca que contiene especies protegidas de aguas internacionales, deben contar con un permiso CITES de exportación emitido por el país de bandera de la embarcación. Con este documento, el importador (el que va a comprar este producto) debe pedir un permiso CITES de importación a PRODUCE aquí en Perú.

En la jerga CITES, este procedimiento se llama “Introducción Procedente del Mar”. Sin embargo, desde el 2014, cuando entra en vigor la inclusión de las primeras especies de tiburones en la CITES, no existe un control de las autoridades competentes en el ingreso de especies protegidas, dejando este frente abierto, sin restricción, para el tráfico de especies. Esto se evidencia, además, en el vacío normativo de PRODUCE, donde no existe procedimiento en el Texto Único de Procedimientos Administrativos – TUPA sobre una Introducción Procedente del Mar.

Que la frontera marítima de nuestro país se encuentre a 200 millas del primer punto de control (el puerto) no quiere decir que el mar es una suerte de “zona franca” o “zona de amortiguamiento” donde no sea necesario cumplir con las regulaciones nacionales o internacionales. Este debe ser, con seguridad, uno de los primeros casos en el mundo sobre tráfico de tiburón diamante o mako, desde su inclusión en el Apéndice II de la CITES, el 26 de noviembre de 2019, y da cuenta de la excelente labor que está realizando la SUNAT para combatir el comercio ilegal de especies silvestres amenazadas. Esperemos que otras autoridades la imiten.

Por: Alicia Kuroiwa
Directora de Hábitats y Especies Amenazadas de Oceana Perú

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