2 de febrero de 2020 13:55 PM
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Crece la producción de etanol en EE.UU.

Ese país es el mayor productor mundial, que en total llega a 100.000 millones de litros. El biodiesel trepó a 33.000 millones de litros.

La producción mundial de etanol más que se duplicó y la de biodiesel casi se cuadruplicó en los últimos 10 años: la 1ra. pasó de 43.000 millones de litros a 100.000 millones de litros, mientras que la 2da. producía 7.000 millones de litros en 2007 y trepó a 33.000 millones de litros en ese periodo, señala la Reserva Federal de Kansas.

Esto ha ocurrido cuando más de 80% de la producción global de biocombustibles tiene lugar en sólo 2 países y 1 región: EE.UU, Brasil, y la Unión Europea (UE), en ese orden.

EE.UU. es de lejos el mayor productor mundial de etanol y biocombustibles, seguido por Brasil, y continuado por Alemania, Argentina, China, e Indonesia.

En este contexto, la producción de etanol representa más de ¾ partes de los biocombustibles líquidos, pero se estima que la proporción de biodiesel crecería significativamente en los próximos 10 años, en la medida en que ganaría posiciones en los combustibles destinados al transporte respecto a la gasolina, en especial en los vehículos de carga de larga distancia.

El gran factor desestabilizador y disruptivo del negocio mundial de biocombustibles es la aparición en gran escala de los vehículos eléctricos (EVs), cuya producción abarcaría más de 30% del mercado automotriz global en 2030 liderada por los países asiáticos, y sobre todo China.

EE.UU. ha establecido su hegemonía en el mercado mundial del etanol y de los biodiesel a través de un sistema de mandatos y regulaciones del gobierno federal, fijados por ley (Renewable Fuel Standard / RFS).

El resultado ha sido que más de 40% de la producción estadounidense de maíz se volcó en 2019 a la industria del etanol, porcentaje destinado a crecer después de que el presidente Donald Trump aumentara por vía ejecutiva la mezcla de etanol y combustibles de origen fósil, llevándola de 10% a 15%, aunque su uso está restringido en los veranos debido al smog polucionante en las altas temperaturas.

Una planta de etanol en Estados Unidos.

Una planta de etanol en Estados Unidos.

Son más de 40 los países que tienen sistemas regulatorios para incentivar la utilización del etanol y los biocombustibles, en un mundo dónde el cambio climático (calentamiento de la atmósfera) se ha convertido cada vez más en una cuestión decisiva para fijar las políticas públicas.

China se ha propuesto cubrir con vehículos eléctricos más de 30% del mercado automotriz en 2030, con el objetivo de prohibir los móviles con motores de combustión interna basados en la utilización de combustibles fósiles.

Mientras tanto, la República Popular prevé convertir la totalidad del transporte público urbano en unidades eléctricas en los próximos 10 años, eliminando las flotas sustentadas en combustibles fósiles.

Todo en el mundo de la producción agrícola de la siguiente década, incluyendo los biocombustibles, se transformará por necesidad según la forma y las condiciones que sean capaces de enfrentar el desafío del cambio climático.

Es altamente significativo lo que sucede con la industria del seguro en EE.UU, que maneja un mercado de U$S 5 billones anuales, y que ha colocado al calentamiento de la atmósfera como el principal riesgo a asegurar a partir de 2018, por encima de la inestabilidad financiera, los ataques a la seguridad informática, y el colapso de la infraestructura.

Esto refleja la frecuencia creciente de eventos climáticos extremos, muchos de ellos de consecuencias catastróficas, así como del aumento de la exposición de la población y los bienes a esos acontecimientos.

Un componente fundamental de la Ley Agrícola estadounidense (Farm Bill) es el programa de seguros anti-granizos y en general de eventos extremos, que cubren las cosechas de más de 100 productos a través de un fondo de U$S 100.000 millones de protección anual; y más de 70% de esos recursos resguardan las cosechas de maíz, soja y trigo.

El cambio climático en EE.UU significa lo siguiente: entre enero y mayo de 2019 se desataron en territorio norteamericano más de 1.000 tornados, y la mitad tuvo lugar en el mes de mayo solamente, y en el transcurso de ese año 9 de los principales Estados del Medio Oeste, corazón del Corn Belt, experimentaron récords históricos de lluvias e inundaciones, que postergaron los plantíos o los evitaron definitivamente.

El año 2019 fue el periodo de las más torrenciales lluvias de la historia norteamericana de los últimos 50 años. Esta es la situación del agro estadounidense, el más avanzado del mundo, en relación al cambio climático.

Fuente: Clarin

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