7 de febrero de 2020 02:55 AM
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La bioquímica que abandonó el laboratorio para vender carne de exportación

Desde su campo en el interior chaqueño, una emprendedora cría y comercializa terneros que luego salen al mundo.

Con terneros premiados, el establecimiento de Maruca Bogado provee de carnes a los grandes frigoríficos del país para su exportación, además de abastecer al mercado interno. Aunque fue su esposo Juan Carlos Pascual quien hace treinta años decidió comprar el campo de 2500 hectáreas, a unos 120 kilómetros de Resistencia, la capital de Chaco, Maruca Bogado dice “mi emprendimiento” cuando cuenta las actividades que desarrolla en ese predio la empresa agropecuaria donde cría y vende terneros.

Es que ella quedó al frente del negocio familiar desde que enviudó hace más de una década, con hijos pequeños, abocada a la esforzada tarea de alcanzar la calidad exigida para la exportación. Y lo consiguió.PUBLICIDAD

Su nombre es María Mercedes. La llaman Maruca, es bioquímica y tuvo que dejar su trabajo de laboratorio para dedicarse, además de acompañar los estudios de los hijos mientras iban creciendo, a integrarse al trabajo de campo. Así fue “haciendo animales y pastura, junto con veterinarios, peones y contadores” para llevar adelante el Establecimiento Agropecuario Los Alisos. Está ubicado en la ciudad de Presidencia de La Plaza, una zona eminentemente ganadera del interior del Chaco.

“Hace diez años que exportamos, para lo cual tenemos en el campo la instalación apropiada para criar terneros que llegan a pesar unos 250 kilos y que están trazados, de acuerdo al control de calidad que se requiere para comercializar. Entonces, puedo venderlos a quienes tienen campos más extensos para hacer novillos Hilton, que son de hasta 500 kilos aproximadamente, porque de ahí se saca el cuarto trasero del animal que se exporta”, describe Bogado.

La empresaria subraya que “los mercados europeos son muy exquisitos y quieren ese tipo de corte”. Agrega: “Desde acá vendemos a frigoríficos de exportación ubicados en Santiago del Estero, Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires; ellos faenan y venden. Ahora todo se hace por autogestión a través de internet, como los controles del Senasa, aunque la revisión del animal se realiza obviamente en pie, en forma manual y personal, pero siempre con la trazabilidad que debe tener hasta la salida del corte”.

La característica de su campo es “de origen” y para el mercado interno la empresa de Bogado deja un 40% de la producción, que vende a los frigoríficos de faena local. Este tipo de cría y venta se hace a campo natural, sin balanceados ni engordes y de esos mismos animales, las menudencias y otros cortes que no son requeridos por la Unión Euro-pea, se exportan a China, Vietnam, Rusia y a otros países que sí los solicitan, comenta.

Sostiene que “en la Argentina se ha mejorado el stock de animales y por eso en Chaco se puede cumplir tanto con la parte de venta local como con la que destina al exterior”. Añade: “Nuestra provincia vive mucho de la producción primaria, tiene una gran parte rural y a la zona selvática la convertimos en ganadera”. Destaca que se desarrolló un sistema llamado silvopastoril (SSP), que se trata de despejar el monte natural y de hacer la pastura debajo de los árboles. “Así se cuida el medio ambiente y, a la vez, los animales tienen su refugio con sombra en las épocas de calor, ya que la temperatura suele llegar a los 50 grados”, describe.

“Acá se trabajan las razas Braford, la Brangus y un poco de Hereford“, detalla Bogado, y agrega que también se siembran pasturas “para que el animal tenga más proteínas, y un poco de forrajes”.

A pesar de tener que lidiar con los costos de insumos importados, remedios, camiones y un puerto de poco calado al que no se puede acceder -“casi como en 1810”, compara, risueña- Bogado dice que siempre se mantiene optimista.

Por: Nieves Guerrero Lozano

Fuente: La Nacion

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