12 de febrero de 2020 21:25 PM
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Las razones que explican el reinado de la cereza chilena en China

El fruto local simboliza éxito y prosperidad en el imaginario asiático. Su alto valor (hasta 10 veces más caro que en Chile) se explica, entre otros factores, por el aumento del poder adquisitivo de la clase media urbana de ese país.

“La felicidad tiene color rojo y punto”. Con esa frase parte uno de los más recientes spot de televisión que transitan en la publicidad china en torno al fruto sensación dentro del país asiático: la cereza chilena. No es que en China no se produzcan cerezas. Lo que ocurre es que en esta época del año (allá es invierno) no hay producción. En términos de calidad, eso sí, la chilena se impone en color, tamaño y sabor.

La reciente ralentización de los puertos chinos producto de la extensión del feriado por el año nuevo de ese país fue una medida contra la expansión de coronavirus. Esto alertó a los exportadores chilenos y a las autoridades, pero desde esta semana se trabaja para volver paulatinamente a la normalidad. Los containers con cerezas ya se están descargando para su comercialización, han asegurado los productores chilenos.

La demanda por la cereza chilena se explica por varios factores. En primer lugar, el aumento del poder adquisitivo de las clases medias urbanas de ese país. Desde su irrupción a mediados de la pasada década, se ha transformado en uno de los frutos más cotizados. Para hacerse una idea, un kilo de cerezas se vende en supermercados chinos en alrededor de $18.000 pesos.

Juan Enrique Serrano, académico de la Universidad de La Frontera que realiza un proyecto Fondecyt sobre las relaciones entre China y Latinoamérica, dice que “la clase media china está subiendo su poder adquisitivo y están buscando nuevos productos. El mercado de consumo al por menor es un mercado muy fluido, es muy diferente al que podemos tener en Chile o en Europa; es un mercado en que el consumidor está constantemente buscando productos nuevos”, afirma el experto.

Esto está provocando que “la dieta de la clase media china está cambiando rápidamente gracias a esta mejor situación económica”, dice el académico.

También está el factor oportunidad, pues coinciden la temporada de cosecha de Chile y las celebraciones del Año Nuevo chino, las que culminaron este 8 de febrero con el festival de los faroles.

“EL MERCADO DE CONSUMO AL POR MENOR ES UN MERCADO MUY FLUIDO, ES MUY DIFERENTE AL QUE PODEMOS TENER EN CHILE O EN EUROPA; ES UN MERCADO EN QUE EL CONSUMIDOR ESTÁ CONSTANTEMENTE BUSCANDO PRODUCTOS NUEVOS”, DICE JUAN ENRIQUE SERRANO, ACADÉMICO DE LA UNIVERSIDAD DE LA FRONTERA.

El año nuevo chino tiene rasgos similares de celebración a la Navidad occidental en cuanto a patrones de consumo y vacaciones: se regalan obsequios que suelen ser alimentos de cualquier tipo, pero con el agregado que también pueden ser cereales, bebidas o frutas. Y ahí la más preciada es la cereza chilena.

Y, por último, el color. Si la cereza no fuera de color rojo quizás no tendría la demanda que hoy tiene. Esto, porque para los chinos el rojo simboliza la suerte, color que durante milenios ha significado un futuro próspero y exitoso; es el color de su bandera y el Estado.

La cereza chilena se ha convertido en uno de los frutos más demandados por las familias chinas.

Es así como la cereza chilena se ha transformado en “la joya de la corona” en esta historia, reinado que al parecer mantendrá por mucho tiempo.

Los desafíos en Chile

Juan Pablo Topali, propietario de un huerto de cerezos en Angol, es uno de los empresarios dedicados al mundo agro favorecidos por el impacto de la cereza en China. A fines de 2010 plantó dos variedades de cereza que hoy llegan a los paladares chinos. Dice que “trabajamos con un mercado satisfecho que al día de hoy tiene una demanda mucho más fuerte que la oferta”.

Y sobre los desafíos, Topali afirma: “No podemos permitir que la cereza se transforme en un commodity, un producto más que está en el mercado sin un valor extra, porque vamos a perder todo este concepto de negocio de lujo y que hasta el día de hoy mantiene una buena condición de precio. El productor chileno tiene que innovar bastante y pensar en productos derivados de la cereza, porque el consumidor chino se aburre fácilmente. Al productor chileno le falta imaginación para ir al nivel del mercado chino”.

Fuente: La Tercera

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