14 de febrero de 2020 11:42 AM
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Los precios repuntan, pero no alcanzan para un engorde con números en rojo

En Liniers y en Jesús María, el novillito viene en alza. Pero esta recuperación aún no cubre la inflación ni la devaluación. Desde un “feedlot” en el sur de Córdoba aseguran que pierden 700 pesos por animal.

El último miércoles, las miradas de los empresarios ganaderos se posaron sobre el Mercado de Liniers. Ahí, los novillitos, una de las principales categorías de referencia para los precios de la hacienda en el mercado interno, superaron la barrera psicológica de las tres cifras, hasta ubicarse en 101 pesos por kilo vivo.

Dos días antes, en el remate semanal que la firma Consignaciones Córdoba realiza en la Sociedad Rural de Jesús María, el valor también fue significativo: 97,50 pesos, 4,8 por ciento más que los 93 pesos del lunes anterior y la cotización más alta desde el 23 de diciembre de 2019.

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La primera reacción que muestra esta foto estadística es de alivio: estos precios implican una suba de aproximadamente 20 por ciento desde octubre, una tendencia que se esperaba debido a que en esta época del año hay un achique de la oferta por factores estacionales.

Sin embargo, es sólo un respiro en medio de una película que mantiene en suspenso una mejora para la ecuación económica del negocio ganadero.

Los 97,50 pesos del último remate en Jesús María están 41,7 por ciento por encima de 12 meses atrás; es decir, por debajo de la inflación. Y transformados en moneda constante, de acuerdo con la cotización del tipo de cambio en el Banco Nación, significan 1,5 dólares. Hace un año, eran 1,8 dólares. En 2017, más de dos dólares.

Engorde flaco

Miguel Lavaselli es el titular de Pecuaria El Garabí, una empresa agropecuaria de Washington –300 kilómetros al sur de la ciudad de Córdoba, en el departamento Río Cuarto– que posee entre sus unidades de negocio un feedlot en el que engorda 9.500 cabezas.

Al ser consultado sobre la coyuntura que atraviesa el sector, afirma que desde el punto de vista productivo, el negocio tiene sus debilidades.

“El rector es el precio de venta y no tenemos buenos valores, porque hay menos frigoríficos actuantes debido a la caída de las exportaciones y que al consumo interno aún no repuntó tanto debido a que el poder adquisitivo de la gente sigue bajo”, explica.

Sobre el repunte de los precios de las últimas semanas, considera que era esperable debido a las características cíclicas que tiene el negocio. No obstante, advierte: “Los valores de Liniers aún no se han generalizado en el interior”.

Según Lavaselli, la cotización que están recibiendo oscila entre 92 pesos y 95 pesos. “Si el precio fuese 100 pesos, la actividad ya empezaría a tomar color. Pero para que vuelva a ser fluida, debería llegar a entre 110 y 115 pesos, que sería el valor para superar la inflación o para mantenerse en moneda dura”, remarca.

El calendario económico que conocen de memoria los feedloteros muestra que siempre el bache de precios suele ocurrir durante el último trimestre del año, cuando se incrementa la oferta de hacienda gorda luego de los destetes del otoño.

El problema, sostiene Lavaselli, es que ese bache se hizo más amplio y profundo luego de recibir las tormentas que significaron la incertidumbre política poselecciones primarias, la devaluación y la aceleración de la inflación.

Según el ganadero, que integra la Cámara Argentina de Feedlots, hace ya seis meses que la actividad pierde 700 pesos por cada novillito engordado; y entre 1.200 y 1.500 pesos por cada vaquillona. Si bien reconoce que las mayores subas que se dieron en la invernada son un factor importante, insiste en que el principal problema es la desactualización del precio del “gordo”.

La esperanza de Lavaselli es que el mencionado calendario se respete a rajatabla y los precios sigan recuperándose y se aceleren a partir de marzo, cuando comienzan los destetes.

“Hicimos una reposición en los corrales con la idea de mantener un buen número de cabezas para llegar al momento beneficioso del ciclo, esperando una mejoría de precios, con mayor stock. Vamos, en un período negativo, a buscar uno positivo”, confía.

De todos modos, reconoce que es una alternativa para la que se necesita espalda financiera.

“Logramos integración bastante completa, vertical y horizontal: producimos el forraje, tenemos faena de productos propios y venta directa. Con una unidad cubrimos los quebrantos de la otra. Para el que sólo tiene feedlot, es un momento cruel: lo tiene que asumir liquidando capital”, admite.

Precios muy cuidados

El remate del último lunes en Jesús María contó con poco más de 500 cabezas, una cifra baja si se tiene en cuenta que lo usual es que se subasten más de mil ejemplares en cada inicio de semana.

Según Eduardo Pérez, titular de Consignaciones Córdoba, las lluvias no permitieron cargar tropas en los campos y eso puede haber tenido un efecto en la suba de los precios. Por eso, es temprano para proyectar si los precios seguirán subiendo nuevos escalones en las próximas semanas.

En este marco, Pérez coincide en que la clave es que la anunciada mejora del poder adquisitivo finalmente llegue a las familias.

“Este mercado fluctúa solo: si hay consumo, la hacienda se vende bien. Pero un asado hoy en día significa una buena cantidad de dinero y ese subsidio que anunciaron no alcanza. Si los sueldos siguen bajos y encima sigue sin aparecer la tracción de China, el panorama no es favorable”, resume el consignatario.

En cambio, Daniel Urcía, director de la Asociación de Frigoríficos e Industriales de la Carne, confía en que la mejora del novillito se consolide en marzo. “Está agazapado: va a tender a subir y a estabilizarse arriba de los 100 pesos”, confía.

No obstante, reconoce que la terminación a corral sigue siendo “cara” y arroja una ecuación negativa. “Se achicó el déficit, pero el feedlot sigue siendo deficitario”, sintetiza.

Fuente: AgroVoz

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