14 de febrero de 2020 11:49 AM
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Virus, retenciones, Vicentin: hay presiones por todos lados

El sector enfrenta un momento crítico, con diversos factores que afectan a los mercados agrícolas, de carnes y de lácteos. Circulan rumores sobre un nuevo aumento en el impuesto a las exportaciones.

… que, mientras sigue sin definirse aún cual será el impacto total (bajista) de la epidemia de coronavirus en China que ya está afectando a varios mercados, entre ellos los agrícolas, el de carne vacuna que bajó entre u$s2.000-u$s2.500 la tonelada, o el lácteo con un retroceso de u$s300/tn de leche en polvo; sigue creciendo el malestar entre los productores locales agudizado por el “silencio” oficial alrededor de las propuestas que se le hicieran llegar a la Nación hace ya dos meses, y por los rumores de un eventual nuevo aumento de las retenciones, ahora de 3 puntos adicionales. El restante elemento, para nada menor, es la mayor presión que ya va ejerciendo el comienzo de la cosecha gruesa, que arrancó por el girasol y avanza ahora sobre los maíces más adelantados, poniendo una cuota adicional de debilidad a las cotizaciones, en medio de la incertidumbre económica local. Si bien la relativa mejora climática descomprimió parcialmente el malestar reinante, y prácticamente asegura superar los 135 millones de toneladas (siempre por debajo de la anterior de 140-142 millones), la falta de definiciones y la “inestabilidad” sobre las reglas de juego mantienen en estado de alerta al sector que continúa con sus asambleas en distintas localidades, pero ya sobre la vera de las rutas. También se confirmó el pedido de medidas de fuerza (que ya había adelantado Ámbito Financiero semanas atrás), en la forma de cese gradualmente creciente en la comercialización de distintos productos, y que fue lanzado desde distintas agrupaciones que, además de los activos “autoconvocados”, incluye a CARBAP y varias cooperativas, aunque las entidades madres de la Mesa de Enlace (CRA, SRA, federación y Coninagro), hasta ahora habían resistido llegar a medidas más drásticas.

… que un elemento adicional que fogonea el malhumor fue también la insólita decisión del Gobierno pampeano de “prohibir” la comercialización de agroquímicos, por el supuesto incumplimiento de una organización -CampoLimpio- sobre la infraestructura de reciclado de envases, situación que comenzó a normalizarse recién ayer, tras el levantamiento de la controvertida medida que, incluso, había sido “saludada” efusivamente por el titular de Ambiente de la Nación, Juan Cabandié, “en una clara demostración del escaso conocimiento e importancia que Nación y provincia le asignan a la producción del campo”, consideran en las filas ruralistas, decepcionados también tras la mala performance de Sergio Bergman en un área tan sensible (local e internacionalmente) como Ambiente. Sin embargo, es desde Santa Fe, donde irradia uno de los asuntos más complejos que aqueja a distintos eslabones de la producción agrícola y cuyo impacto final aún está lejos de evaluarse: la convocatoria de la empresa Vicentin, que ahora se habría presentado para evitar más demandas. Es que los u$s350-u$s400 millones que constituirían la deuda directa con productores, acopios, y correacopios (estos últimos también deben hacerse cargo de las deudas a productores), se le agrega la “quita” en las cotizaciones que estarían ejerciendo otros compradores en el mercado, ante la desaparición de un operador tan importante, y que se comenta ronda los u$s10-u$s12 por tonelada. Considerando que sólo Santa Fe produce unos 20 millones de toneladas de soja, 15 de maíz, y más de 6 millones de trigo, entre otros, se puede calcular la caída adicional en los ingresos de la producción en, otros u$s250-u$s300 millones, lo que genera una gran liquidez que complica tanto al propio gobernador Omar Perotti, como a operadores e, incluso, ya estaría fijando un piso para la proyección de la próxima siembra 20/21.

… que el descalabro santafesino no termina ahí, pues una de los principales acreedores (aparentemente dispuesta a firmar el acuerdo), es una poderosa cooperativa cuya acreencia supera los u$s100 millones y que, para no recortar su propia operatoria, habría apelado a un préstamo “transitorio” de otra de sus empresas (una aseguradora). Simultáneamente, mientras se avanza con acuerdos especiales, aunque el principal acreedor, el Banco Nación (u$s350 millones) resiste todavía un acuerdo, se va complicando el movimiento también en los puertos, ya que Vicentin operaba en su sitio rosarino unos 1.000 camiones diarios en cosecha, que ahora no se sabe cómo y dónde se van a canalizar, por lo que también la logística se va desequilibrando. A las puertas del fuerte de la recolección, a partir de marzo, crecen los reclamos y las objeciones a la “suspensión” de la firma convocada que, al no poder operar, agudiza también su situación de “estrés financiero” como ellos mismos definieron, pero que ahora derrama sobre miles de productores y pymes comerciales igualmente jaqueadas por la situación

…. que todo esto mientras desde distintos sectores, como el lácteo, se reclama por la aplicación de retenciones, en este caso del 9%, que limitan fuertemente las exportaciones, mientras que desde la Fiesta del Trigo en Leones, productores cooperativistas de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires también ratificaron el rechazo a toda intervención del Estado y bregaron por una rebaja en las retenciones. “Hoy la incertidumbre en las alícuotas de los derechos de exportación le pueden poner un freno al trigo de la próxima campaña, y a la posibilidad de un manejo sustentable del cultivo”, sostuvo Elbio Laucirica, titular de Coninagro Buenos Aires. El cooperativista, acompañó al vicepresidente de la entidad, Norberto Niclis, quien expuso en las Jornadas Trigueras que cerraron con un documento acordado por toda la cadena triguera, recordó que “por el lado del consumidor el trigo sólo representa el 11% en el precio del pan, por lo que la inflación corre por otros carriles en la conformación el precio”, al aclarar la casi nula incidencia de la producción frente a la suba del pan. A su vez, desde Cuyo, donde hay productores que aún no cobraron la uva del año pasado, la Sociedad Rural del Valle de Uco y CRA expresan que “debido a la urgencia que tienen los productores de vid de toda la región, desde hace casi dos años, venimos desarrollando un trabajo para lograr generar una pizarra de precios de nuestra producción. que nos defienda ante la posición dominante de la industria”. “Consideramos que nuestra actividad productiva se ordena a través del precio. Nuestros productores no solamente están trabajando con rentabilidad negativa, sino que además, si bien existe un contrato obligatorio con las bodegas que estipula el precio y la forma de pago antes de entregar la uva, aún con esta herramienta no tenemos modelo de contrato en donde estén estas variables claras y en donde esté especificada una sanción por no cumplir el precio. Como esto no sucede, y por su posición dominante, hoy las bodegas están haciendo un acto de piratería con el trabajo del productor”, alerta el comunicado.

Por Susana Merlo

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