15 de febrero de 2020 11:01 AM
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Por primera vez el Gobierno advierte que podría intervenir el mercado de trigo

Lo reconoció el secretario de Agricultura en un encuentro del sector. Restringir exportaciones o abrir importaciones, las opciones sino hay acuerdo en la cadena.

Por primera vez desde que asumió Alberto Fernández el 10 de diciembre pasado un funcionario del Gobierno nacional reconoce públicamente la posibilidad concreta de intervenir el mercado de trigo para garantizar el consumo interno.

El hecho ocurrió este jueves en el marco de la tradicional Fiesta Nacional del Trigo que se desarrolla hasta el domingo próximo en la localidad cordobesa de Leones (un evento que reúne a los máximos representantes de la cadena comercial triguera).

Allí el secretario de Agricultura, Julián Echazarreta, dijo textualmente: “Un Estado que se sienta amenazado en la provisión del grano panadero (por el trigo), faltando nueve meses para el empalme de la cosecha, si tiene que intervenir, interviene”.

Las declaraciones del número dos del ministro Luis Basterra generaron murmullos entre los presentes y confirman la primicia de LPO respecto a la idea de algunos funcionarios que vienen manifestando intenciones de intervenir el mercado de trigo.

“Debemos ser más que buenos los argentinos, cumplir en estos nueve meses y, con estos ajustados números, proveer”, les recomendó Echazarreta a los representantes de la industria molinera y las empresas exportadoras para que lleguen a un acuerdo.

Los exportadores insisten en que se habiliten líneas de créditos a través de bancos oficiales para que los molinos puedan salir al mercado a comprar el trigo que les falta y abastecer el consumo interno (que se calcula en 6,5 millones de toneladas por año).

El Gobierno, en tanto, a través de la secretaria de Comercio Interior, Paula Español, pretende que los exportadores le vendan el trigo a los molinos bajo la amenaza latente de intervenir el mercado para garantizar el cumplimiento de “Precios Cuidados”.

Los dichos de Echazarreta -que proviene de la cooperativa ACA- confrontan con la idea de Basterra que, incluso, tiene intenciones de bajar del 12 al 9% las retenciones al trigo para incentivar la próxima siembra y desalentar las protestas de los autoconvocados.

Si bien en el Ministerio de Desarrollo Productivo desmienten de manera terminante una eventual intervención, LPO pudo saber que las posibilidades que están en carpeta son la restricción de exportaciones o bien la apertura de importaciones.

Lo cierto es que cualquiera de las dos opciones generaría una baja significativa en el precio que reciben los productores que ronda actualmente los $ 12.000 por tonelada y, por ende, un fuerte malestar en las entidades nucleadas en la Mesa de Enlace.

“Tiene que dejar de ser un tabú habar de importar trigo. Así como se importa soja para abastecer las necesidades de la industria, se debería hacer lo mismo con el cereal para cumplir con el mercado local”, remarcó un funcionario que está en tema.

Como sea, los datos oficiales muestran que, sobre una cosecha de trigo de 19,5 millones de toneladas, los exportadores ya compraron alrededor de 14 millones, los molinos 2 millones y unas 4 millones están aún en manos de los productores.

El tema es que la industria molinera necesita comprar 4 millones de toneladas más de trigo para poder fabricar harina y abastecer normalmente el mercado interno durante el resto del año hasta el empalme con la próxima cosecha 2020/21.

Los productores que aún conservan trigo se muestran reacios a venderlo ya que, al no tener necesidades financieras inmediatas, optan por conservarlo a modo de reserva de valor ante la imposibilidad de comprar dólares en el mercado oficial.

Las dirigentes rurales, por su parte, insisten que la incidencia del trigo y la harina en el precio del pan no llega al 20%. De hecho, en los últimos cuatro meses, el producto final aumentó un 30% al tiempo que las materias primas se mantuvieron congeladas.

Según el INDEC, en el último año, la canasta farinácea -integrada por pan francés, pan de mesa, harina de trigo, fideos secos y galletitas dulces y de agua- aumentó un 51,6% versus un 58% en el promedio de alimentos y bebidas no alcohólicas.

Los especialistas explican que este retraso de precios se debió al hecho de que buena parte de esos alimentos se encontrabas exentos de IVA hasta diciembre pasado y aún no han podido incorporar la totalidad del costo del impuesto en el mes de enero.

La Mesa del Trigo -que nuclea a entidades rurales, acopios, corredores, molineros y exportadores- firmaron en Leones un documento de acuerdos en el que proponen, entre otros puntos, eliminar las retenciones “porque desalientan la producción”.

Fuente: LPO

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