18 de febrero de 2020 14:10 PM
Imprimir

Brexit: la hora de la verdad para 4.000 millones en ventas agroalimentarias

El sector agroalimentario mira con inquietud el nuevo marco comercial que tiene que negociarse entre la Unión Europea y el Reino Unido, mercado que es clave para muchos productos españoles. Todos coinciden en apostar por un acuerdo que sea lo más parecido a la relación comercial actual y muestran su inquietud por las consecuencias del establecimiento de posibles aranceles y normativas más laxas en seguridad y calidad, que lastrarían la competitividad del producto español. El sector pone sus preocupaciones sobre la mesa y pide soluciones.

Desde el pasado día 1 de febrero, el Brexit o salida del Reino Unido de la Unión Europea es ya una realidad. Ahora se abre un período de negociación en el que se deberá establecer el nuevo marco comercial, que será el que rija las relaciones entre ambos y que deberá estar finalizado el 31 de diciembre de 2020 -hasta esta fecha todo va a seguir igual porque se establece un período transitorio-, aunque cabe la posibilidad de que el Reino Unido pida una prórroga para continuar con las negociaciones durante uno o dos años más, siendo la fecha clave el 1 de julio de este año.

Es una situación que genera incertidumbre en el sector agroalimentario porque el mercado de Reino Unido es clave, ya que es el tercer o cuarto país más importante para las exportaciones agroalimentarias, representando el 8% del total con un valor de 4.076 millones de euros y un saldo positivo de 2.917 millones de euros. Más del 70% del valor de las exportaciones a este país se concentran en cinco grupos dentro de los que figuran las frutas y hortalizas y legumbres, vinos y bebidas, preparaciones vegetales y preparaciones alimenticias. Especial peso tienen en el aceite de oliva (el 70% de las importaciones en Reino Unido de este producto proceden de España), o el porcino con exportaciones de 69.455 toneladas de carne de cerdo por valor de 218 millones de euros.

El sector apuesta porque haya un acuerdo entre ambas partes con condiciones similares a las actuales -es uno de los tres principales escenarios que se abren junto con las opciones de formalizar un tratado similar al CETA para Canadá o como el de libre comercio con Australia-, aunque no parece muy probable ante las primeras declaraciones del primer ministro británico Boris Johnson, quien parece querer desmarcarse de las normas comunitarias. Tampoco parece muy partidario de pedir esa prórroga para negociar.

“Vemos con bastante preocupación la posición del Gobierno británico. Cuanto más se aleje de las normas de calidad, seguridad y medioambiente de la Unión Europea, peor será el acceso al mercado británico y viceversa. Nos preocupa la intransigencia del Gobierno británico con respecto a la oferta de la UE, que apuesta por que se quede en la unión aduanera como Islandia o Noruega, que sería lo ideal”, ha explicado Juan Corbalán, director de la oficina en Bruselas de Cooperativas Agroalimentarias de España.

La posición del Gobierno británico no es lo único que preocupa al sector, ya que también consideran que el tiempo de negociación es escaso para un acuerdo comercial tan importante y decisivo para el sector. Un proceso en el que “buscamos poner las preocupaciones del sector alimentario en la agenda política porque es un acuerdo comercial con muchos sectores, seguridad, defensa… Supone una gran tarea” en la que no se puede obviar este sector, que es el segundo europeo industrial en Europa más importante en términos de empleo y PIB. “Esperemos que Reino Unido entre en razón y prolongue el período transitorio”, ha afirmado Corbalán.

El sector también confía en no ser “moneda de cambio” para que el acuerdo beneficie a otros sectores de actividad en detrimento del alimentario por la dependencia existente ya que el 70% de la alimentación que se consume en el Reino Unido procede de la Unión Europea, porcentaje que se sitúa en el 52% en el caso de todos los productos importados. “La dependencia es mayor y tenemos que buscar proteger el mercado interior y que los productos que entren, sean de donde sea, cumplan las normas de la UE. La prioridad es mantener firme el mercado interior ante el ataque e intenciones de romperlo con acuerdos parciales o que la UE reconozca sus normas más débiles en materia de medioambiente y calidad. Creo que no lo tenemos que aceptar”.

Ante la posición inicial del Gobierno británico, también se está trabajando para que se tengan en cuenta las consecuencias que se pueden producir derivadas de la situación de un no acuerdo, “que sería lo más grave”, inciden desde Cooperativas Agroalimentarias, que también plantea “que, en el caso de no acuerdo o de disrupciones en el comercio, se pongan medidas en el arco de la UE como el acceso a fondos europeos, fondo de globalización o medidas excepcionales que están permitidas en el marco de la PAC. Serían medidas similares a las del veto ruso”.

El problema de aranceles, aduanas y precios

La situación inquieta a los sectores alimentarios más afectados. “Me preocupa que el Reino Unido tenga consideración de tercer país porque todos los procesos de exportación serán como si fueran a Estados Unidos o Canadá y va a haber aduanas, controles a la salida de la UE y a la entrada de Reino Unido… Esto va a ocasionar más burocracia que conlleva consigo más gasto y una demora en el tiempo porque, al pasar por aduanas habrá retraso, sobre todo, en los primeros tiempos de esas relaciones comerciales. La demora se irá subsanando con el tiempo, pero de momento es una demora”, explica Rafael Pico, director general de Asoliva.

“Por las noticias que tengo, se parte de la base de que el Reino Unido no va a imponer aranceles a la importación de aceite de oliva de la Unión Europea y, por tanto, de España. Si se confirma, es una buena noticia, sobre todo, para el consumidor británico que no tendrá los sobrecostes de ese arancel”, añade Rafael Pico.

Pero, en el sector preocupa otro aspecto. “Según la Organización Mundial del Comercio, cuando un país o zona geográfica no impone aranceles a la importación de un determinado producto, tiene que quitarlos a la importación desde otros orígenes”. Esto abriría las puertas a que Reino Unido importe aceite de oliva de otros países distintos de la UE (Chile, Argentina, Siria, Australia o Marruecos…) libre de arancel. “Este es el mayor reto y el mayor peligro” -señalan desde Asoliva-, que apuntan que existe un riesgo porque el precio en origen es más barato en otros países. “Hay un riesgo no en el corto plazo de tiempo, pero sí a la larga como no hagamos más campañas de promoción para difundir las bondades del aceite de oliva español”.

Además, habrá que “ver cómo evoluciona el cambio de la libra esterlina porque, si se deprecia mucho, el precio del aceite se encarece para el consumidor inglés y no se favorecería el consumo. Habrá que ver cómo puede afectar”, exponen desde Asoliva.

El Reino Unido también es importante para el sector porcino y sus productos elaborados como el jamón curado, chorizo o salchichón, siendo uno de los diez destinos de las exportaciones globales y el sexto a nivel europeo, exportándose principalmente carnes frescas7refrigeradas o congeladas (52%), embutidos curados y cocidos (36%), así como jamones y paletas curados y despejos.

“Las relaciones comerciales son importantes porque hay empresas que tienen allí contratos con centros de distribución”, afirma Daniel de Miguel, director de Internacional de Interporc, quien incide en que en el sector hay incertidumbre “no a corto plazo por el período transitorio, sino por lo que pasará y si habrá un acuerdo libre de aranceles o de contingentes o cuotas. Sería fundamental que hubiera un acuerdo entre ambas partes, al menos, para los alimentos”.

Desde el sector porcino se temen las medidas que se puedan adoptar en torno a la seguridad alimentaria y trazabilidad. “Nosotros tenemos las más exigentes y, si se empiezan a poner en duda o el Reino Unido es más laxo y se hacen acuerdos con el bloque americano -tiene normas menos exigentes o recomendaciones-, se restaría competitividad y toda la calidad de productos como el jamón o el chorizo dejaría de llegar al consumidor. Sería un error considerable porque el consumidor del Reino Unido reconoce en gran parte nuestro producto y su identidad”.

Una competitividad que también se vería reducida en el caso de introducirse aranceles. “Todo dependerá de los acuerdos con otros bloques como el australiano o el norteamericano y si es libre de aranceles para los productos hacia el Reino Unido. Los aranceles y la diferencia normativa sería lo más importante porque además las empresas tendría que volver a reetiquetar”. También se podrían producir un encarecimiento de los contenedores aduaneros.

El nuevo marco también tendrá incidencia en el sector de las frutas y hortalizas, que junto con las legumbres, constituyen casi la mitad del total de exportaciones de productos agroalimentarios españoles a Reino Unido. “Resulta vital para nosotros que la UE y el Reino Unido mantengan la relación comercial más cercana posible, al tiempo que se preserva el valor del mercado de la UE y los altos estándares de producción que caracterizan nuestro sistema agrícola”, ha afirmado Miguel Blanco, Secretario General de COAG, quien reitera que “nuestra vocación europeísta y nuestra apuesta por una Unión Europea fuerte y cohesionada. Ahora esperamos que la negociación de un acuerdo sobre el futuro de las relaciones se desarrolle de forma rápida y satisfactoria y culmine antes del final del período transitorio para evitar una situación de incertidumbre a los operadores”.

Protección de indicaciones geográficas

El sector del vino también está pendiente del nuevo marco comercial. Los últimos datos de exportaciones del Observatorio Español del Mercado de Vino (OEMV) para el período de enero a noviembre de 2019 reflejan que Reino Unido es el primer importador de vino envasado español con compras por valor de 280,8 millones de euros. Por volumen, este país es el primer destino de los vinos envasados españoles con 142,2 millones de litros (el 90,3% del total de vino comprado por los británicos a España).

“Reino Unido es un mercado prioritario para el sector vinícola español y es vital garantizar la continuidad de los intercambios comerciales históricos que mantenemos con las mínimas perturbaciones posibles después del período transitorio del Brexit. Desde la FEV instamos a la UE y al Reino Unido a negociar rápidamente y a alcanzar un acuerdo comercial que apueste por el libre comercio y la competencia justa, que permita mantener la confianza de los consumidores en nuestros productos”, ha destacado José Luís Benítez, director de la Federación Española del Vino.

Un acuerdo que es clave porque los datos reflejan un descenso de las exportaciones que se vienen observando en los últimos años y que, en 2019, supone una caída de alrededor del 7% interanual tanto en valor como en volumen. Pese a ello, Reino Unido es un mercado de valor, correspondiéndose el 70% de las exportaciones a vinos envasados con DOP y vinos espumosos. A ello, hay que sumar el hecho de que España se ha mantenido como uno de los principales proveedores de vino importado de Reino Unido entre enero y agosto de 2019, situándose solo por detrás de Francia e Italia.

Y, para preservar estas exportaciones y el mercado, las prioridades del sector se centran en garantizar la continuidad del comercio de vino entre UE y Reino Unido, evitando cualquier interrupción, además de asegurar las mejores condiciones posibles para los vinos europeos en este mercado con el fin de evitar cualquier discriminación en relación a otros productos.

Desde la FEV, “creemos que es fundamental mantener un alto grado de armonización o convergencia de la legislación, especialmente la relacionada con las definiciones de los productos, las prácticas enológicas y el etiquetado, además de la regulación sobre vino orgánico y vinos aromatizados”.

Además, otra de sus prioridades es el reconocimiento y la protección de las Indicaciones Geográficas y de los términos tradicionales, así como de los elementos de propiedad intelectual. También consideran conveniente “alcanzar un acuerdo aduanero integral que evite la imposición de aranceles, las demoras y los costes administrativos adicionales en las operaciones mediante el establecimiento de procedimientos de exportación y circulación simplificados”.

Preparados para reorientar exportaciones

En función del nuevo marco comercial que se establezca, se podría producir un descenso de las exportaciones al Reino Unido. Es una situación que se plantea pero no preocupa en exceso en algunos sectores alimentarios porque ya se ha venido trabajando en la diversificación de mercados. Desde Interporc, Daniel de Miguel explica que “el sector porcino se ha sabido adaptar a los cambios políticos de cada país” como ya sucedió con el veto ruso, que hizo que “se reaccionara y se reorientaran ventas hacia otros países. El sector se adapta a cualquier imprevisto político que haya. Tenemos que destacar que en el Reino Unido hay muchos restaurantes y mucha gastronomía española y hay interés en satisfacer la demanda de un consumidor que quiere productos españoles”.

No obstante, si hubiera que derivar exportación a otros mercados. Los destinos parecen claros: “la carne gira hacia el mercado asiático porque aumenta el consumo. En Europa, el consumo está estancado, no crece, y tampoco hay crecimiento poblacional”. La demanda tira en países como China, así como en Filipinas y Japón. Para los productos elaborados (jamón, chorizo, salchichón), lo lógico sería que el producto se reorientara hacia países de la zona como Alemania o Bélgica, aunque “hay oportunidades en los Países Nórdicos como Suecia, Noruega o Finlandia, que son emergentes”, añaden desde Interporc.

Las cooperativas, claves en el proceso

Además de trabajar por incluir en la agenda política las preocupaciones del sector alimentario y las posibles soluciones, desde Cooperativas Agroalimentarias de España, también se incide en poner en valor el papel de cooperativismo. “Aquellos países en los que las cooperativas tienen una alta presencia en el mercado obtendrán una mejor posición para diversificar mercados y amortiguar el impacto financiero” en comparación con aquellos en los que tienen menor peso o están libres o solos frente a la volatilidad del mercado, indica Juan Corbalán.

De forma colateral, se pide así que se hagan “medidas a corto y medio plazo para evitar las consecuencias y fomentar las fusiones e integración en cooperativas porque ya tenemos la experiencia. Con el veto ruso, y como sucedió en países como Finlandia, salieron mejor parados los agricultores porque las cooperativas tuvieron capacidad de innovar, de diversificar mercados, de préstamos…”.

Sin perder cuota de mercado

Ante la incertidumbre y para evitar consecuencias, el sector considera conveniente intensificar las promociones y acciones comerciales en el Reino Unido con el fin de no perder la posición de los productos y marcas alcanzada en el país ni la cuota de mercado ni todo el trabajo que se ha realizado y objetivos conseguidos con las campañas promocionales llevadas a cabo a lo largo de los años.

“Es un mercado europeo interesante. Reino Unido y Alemania se disputan el primer puesto en importadores de países no productores. Desde la Interprofesional del Aceite de Oliva venimos trabajando en este mercado desde 2009, cuando la interprofesional se puso en marcha”, según ha explicado Teresa Pérez Millán, gerente de la Interprofesional del Aceite de Oliva.

Dentro de estas acciones, destaca la campaña iniciada en 2018 cofinanciada con la Unión Europea y que se está llevando a cabo en Asia, Estados Unidos y Europa. Dentro del continente europeo, estamos trabajando en cinco países (Reino Unido, Alemania, Bélgica, Holanda y España). En el año 2019, esta campaña se centró en los nodos de viajeros, realizándose actividades experienciales en el aeropuerto de Heathrow con degustaciones, medios de comunicación… y “en 2020 tenemos previsto seguir con la campaña y acciones de comunicación y relaciones públicas, en esta ocasión, en estaciones de tren y en la de Waterloo”.

Desde Asoliva también inciden en la necesidad de intensificar las acciones de promoción -en lugar de implantar otras medidas como la retirada del producto-, no solo en el Reino Unido, sino en todo el mundo para aumentar el consumo mundial de este producto, que es del 3% en relación a otros aceites.

Con estas campañas, se quiere incidir en la “salud que es elemento clave y existe preocupación por el bienestar y la dieta saludable. Son factores que favorecen el uso del aceite de oliva en lugar de otros aceites vegetales -como puede ser el de colza o girasol- y que pueden hacer que el producto tenga más prestigio para el consumidor con el que también se debe trabajar para que pierda el miedo a otros usos -y no solo se emplee para ensaladas- sobre todo en los relaciones con su utilización en caliente”. La campaña insistirá en estos otros usos y en la calidad bajo los esquemas de producción de la Unión Europea, ya que el reglamento comunitario es el más exigente a nivel mundial para el aceite. Junto a estas acciones no se pierden de vista otros mercados como Asia y otros nuevos que emergen como Brasil.

Desde Interporc, también se ha venido trabajando en campañas de promoción de la carne y productos elaborados cofinanciadas por la Unión Europea en varios mercados, que incluyen el Reino Unido. Por ejemplo, a través de una unidad móvil itinerante se visitaron varias ciudades del país para “explicar las propiedades nutricionales y hacer talleres promocionales. Ha habido recepción y la valoración ha sido muy buena”, explica Daniel de Miguel, director de Internacional de Interporc.

Y, para este año, ya está previsto que en el mes de junio se desarrolle en Londres una de las seis clasificatorias del Concurso Internacional de Cortadores de Jamón. Un acto que a su vez permitirá dar a conocer el producto, difundir sus bondades y congregar a distribuidores “para defender nuestro producto frente a otros países”.

Fuente:

Publicidad