18 de febrero de 2020 13:28 PM
Imprimir

Reaparece una grave enfermedad de las aves tras la prohibición de medicamentos

La histomoniasis, también conocida como enfermedad de la espinilla, vuelve a aumentar en pavos y pollos

La prohibición de medicamentos eficaces contra la histomoniasis, también conocida como la enfermedad de la espinilla, una enfermedad parasitaria peligrosa con graves consecuencias para la salud de las aves, ha llevado a su reaparición en pavos y pollos.

La enfermedad, causada por el parásito protozoario Histomonas meleagridis, afecta a pavos, pollos y ciertas aves de caza. La progresión de la enfermedad es a menudo particularmente grave entre los pavos, generalmente con una morbilidad extremadamente alta y una tasa de mortalidad entre las aves infectadas de hasta el 100%. Solo en Austria, alrededor de 30.000 pavos murieron en los últimos años.

Por lo tanto, los expertos afirman que se necesitan urgentemente nuevas intervenciones profilácticas y terapéuticas. Una vacuna desarrollada en el Laboratorio Christian Doppler para vacunas innovadoras de aves de corral (IPOV) en Viena (Austria) puede proteger con éxito a los animales contra la enfermedad. Todavía deben responderse varias preguntas técnicas antes de que la vacuna esté lista para usarse en el campo. Especialmente la interacción entre el parásito protozoario Histomonas meleagridis y las bacterias intestinales es de fundamental importancia para el éxito de una vacuna o infección. Estos aspectos son objeto de investigación en la Facultad de Medicina Veterinaria de Viena.

INTERACCIÓN ÚNICA DE PARÁSITOS Y BACTERIAS

Una característica especial del parásito es su intrincada interacción con las bacterias, tanto in vitro como in vivo. Este importante factor de influencia ha sido resumido en dos estudios recientes por Michael Hess, jefe de la Clínica Universitaria de Viena, y su personal. Según sus análisis, la interacción parásito-bacteria podría representar una simbiosis con consecuencias fatales para el huésped, una alianza única en medicina. Sin embargo, según Hess, los mecanismos funcionales subyacentes aún deben resolverse en futuros estudios.

NUEVO PUNTO DE PARTIDA IMPORTANTE PARA COMBATIR LA ENFERMEDAD

“La investigación futura debería centrarse en resolver las incógnitas de la interacción entre las bacterias y H. meleagridis, especialmente para elaborar si una manipulación dirigida del microbioma intestinal podría minimizar las consecuencias clínicas. Del mismo modo, dicho conocimiento también podría utilizarse para optimizar la estrategia de vacunación recientemente desarrollada. Investigaciones más detalladas también deberían ayudar a explicar las enormes variaciones en la mortalidad y la manifestación del parásito en ciertas granjas”, señala Michael Hess.

El experto indica que también se debe prestar especial atención al parásito Heterakis gallinarum, un nematodo que vive en el ciego de las aves galliformes, especialmente en pollos y pavos domésticos. La infección que causa es solo levemente patógena, pero, como portador común de H. meleagridis, es el vector más importante para la transmisión del parásito protozoario. No se puede sobreestimar la importancia de H. gallinarum, ya que H. meleagridis sobrevive hasta tres años en los huevos del nematodo.

Csm 41 9d5cff93f9

Imagen de la bacteria Histomonas meleagridis y Escherichia coli.

POCA INVESTIGACIÓN HASTA LA FECHA

La naturaleza complicada del patógeno, su epidemiología y las diversas influencias sobre la patogénesis de la enfermedad necesitan esfuerzos sustanciales para desarrollar una estrategia de protección sofisticada. Sin embargo, a pesar del impacto significativo en la salud animal, económica y de otro tipo, la investigación actual sobre el parásito H. meleagridis y la enfermedad de la espinilla es muy limitada, lo que podría deberse a varios factores, como las dificultades para manejar el parásito in vitro, que también se refleja por la gran variación dentro de los ensayos experimentales.

La interacción entre H. meleagridis y la microbiota también se ha estudiado poco, y la verdadera naturaleza de la interacción entre el parásito protozoario y ciertas bacterias aún no se ha resuelto.

Publicidad