22 de febrero de 2020 22:56 PM
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El maíz, en jaque

Para reducir el impacto de la principal plaga en el maíz tardío y el sorgo, AAPRESID realizó una jornada de capacitación para técnicos y productores. La importancia del monitoreo y las tecnologías disponible para tenerla bajo control.

El maíz y el sorgo son cultivos claves en la sustentabilidad de los sistemas productivos, pero en planteos lecheros son además la principal fuente de reservas, lo que los convierte en cultivos estratégicos en regiones como la cuenca de Rafaela.

En la búsqueda de mayor estabilidad, las siembras tardías fueron adquiriendo importancia, pero este es el escenario perfecto para el ataque de gusano cogollero (Spodoptera frugiperda). Según AAPRESID, un relevamiento en el centro de Santa Fe y Entre Ríos de la campaña pasada reveló que, mientras menos del 20% de la superficie de maíz temprano recibió aplicaciones para control de esta plaga, la superficie tratada en maíz tardío ascendió al 75%.

En este contexto, la Red de Manejo de Plagas (REM) organizó en Rafaela una jornada abierta a productores, asesores y público en general para discutir junto a especialistas y empresas estrategias de manejo para cada situación, pensando que cada decisión individual repercutirá en sustentabilidad a escala regional.

Claves para un lote más limpio  

Como primera medida, la entidad recomienda pensar en el manejo, incluso antes de la implantación. “Uno de los temas será la planificación del cultivo, ya que el ataque de esta plaga está influido por el cultivo anterior, el manejo del barbecho, la presencia de malezas, la fecha de siembra y el material utilizado. La rotación e implantación de cultivos, manejo de rastrojos y de malezas son algunas de las tácticas a discutir”, destacan. “El control de malezas es fundamental ya que muchas de ellas actúan como hospedantes de la plaga hasta estadios larvales avanzados, que al pasar al cultivo ya no podrán ser controlados por tecnologías Bt”, agregan.

Otro de los temas es la correcta identificación de la plaga. Los huevos se depositan en grupos en el envés de las hojas y están cubiertos por pelos y escamas.

“Las larvas tienen cabeza grande y su color varía a medida que crecen. Al nacer son blanquecinas con cabeza negra, para pasar sucesivamente a verde claro y luego castaño. Del tercer estadio en adelante la cabeza tiene tonalidad acaramelada con tres líneas longitudinales amarillentas en el dorso. Las larvas de últimos estadios tienen la cabeza negra o parda con una sutura blanca en forma de “Y” invertida y presentan cuatro puntos negros que forman un trapecio en cada segmento del dorso. En los laterales tienen una banda ancha oscura seguida de una clara”, detalla la entidad.

Monitorear, monitorear y monitorear

El monitoreo debe arrancar temprano. Previo a la siembra hay que identificar áreas enmalezadas que puedan actuar como reservorio. Allí deberá monitorearse desde pre siembra hasta madurez fisiológica cada 7 (días como mínimo). “En condiciones de altas temperaturas y presión de plaga se recomienda monitorear cada 4 a 5 días. En cada visita deben realizarse 5 estaciones de muestreo distribuidas en forma de X cada 60 has de igual manejo. Deberán revisarse al menos 50 plantas continuas en cada estación, registrando incidencia y severidad. Cuando se siembren maíces Bt, el refugio y la porción Bt del lote deben monitorearse separadamente”, explican.

Anticiparse al bicho

A la hora de aplicar el insecticida, recomiendan que sea antes de que la larva entre al cogollo: el monitoreo frecuente y el rápido accionar son las claves para llegar a tiempo. “El momento óptimo de control es cuando las hojas presentan lesiones de menos de 1,3 cm sin perforaciones de membrana y se ven larvas sobre las hojas. Cogollos con orificios y presencia de aserrín son sinónimo de que la larva ya ingresó a la planta y es demasiado tarde”.

Los criterios de decisión de aplicación son diferentes según se trate de refugio o de maíz Bt. “En un refugio o maíz convencional se tratará cuando el 20 % de plantas tenga daño grado 3 (según escala de Davis) usando productos de baja persistencia y con un máximo de dos aplicaciones hasta V8. En híbridos Bt se aplicará cuando haya un 10 a 20% de plantas con daño grado 3, utilizando productos de mayor persistencia y selectivos”.

En este trabajo, AAPRESID recomienda rotar modos de acción entre ventanas de aplicación. Cada ventana dura 30 días y equivale a una generación de la plaga.

Los curasemillas garantizan un buen arranque del cultivo y demorar una primera aplicación. De hecho, algunos ensayos de la REM en Bandera, demuestran que el curasemilla permitió demorar la aplicación foliar de V3 a V6.

Otro aspecto importante es que las aplicaciones sean de calidad. “La uniformidad de aplicación garantiza la llegada a cada punto de la hoja”, afirman. Por eso, el uso de aditivos y las condiciones de temperaturas y humedad son aspectos clave. Las aplicaciones nocturnas – y no más allá de las cero horas, permiten aprovechar el momento de mayor movilidad de la plaga.

Por último, coinciden en la importancia de cuidar los eventos biotecnológicos. “El cuidado de estas valiosas tecnologías es responsabilidad de todos, y el uso de refugios es la principal herramienta. Dada la movilidad de esta plaga se recomienda el uso de refugios estructurados en el 10% del área sembrada a no más de 1.500 metros con un híbrido no Bt de ciclo similar e igual manejo agronómico.

Voraz. El gusano se caracteriza por su movilidad y por el alto grado de daño al cultivo en esta época del año. Foto: Campolitoral.

En primera persona

En diálogo con Campolitoral, Martín Marzetti de AAPRESID, remarcó que el cogollero ha crecido en simultáneo con el crecimiento de las áreas sembradas con maíces tardíos, y es donde más plaga hay, por eso la realización del evento. Y aseguró que hay dos herramientas de control: la biotecnología y los insecticidas. “La primera nos da una mano enorme porque permite usar menos o directamente ningún insecticida”. En cuanto al daño, explicó que depende del tamaño del maíz. “Cuanto más chico el maíz mayor el daño, que puede alcanzar al 30 %. La clave es el monitoreo, que haya un profesional muy seguido arriba de los lotes, porque es una plaga muy rápida y voraz, sobre todo en esta época de altas temperaturas y humedad. Mínimamente cada 7 días hay que monitorear para saber si hay que intervenir o no”.

Consultado sobre la campaña, la calificó como “muy buena, pero hubo un ataque muy grande en el mes de enero, que no sólo afectó al maíz y al sorgo (que tienen una presión muy importante), sino también a la soja, por lo que hubo que aplicar a casi toda la producción”.

Respecto de la capacitación, aseguró que sirve para ver los resultados de cada tecnología, analizar a los eventos que ya vienen con la semilla; “y también aprender lo más fino, que es cómo identificarla, y cómo trabajar. Esto arranca antes, con un lote libre de malezas para que la plaga no se esconda ahí y después pase al maíz”.

Lotes limpios

A su turno, Federico Massoni, Lic. en Biodiversidad de INTA Rafaela, señaló que la oruga cogollera forma parte de la familia de los lepidópteros que sobre todo afectan a los maíces tardíos sembrados en diciembre. “Desde INTA estamos midiendo pérdidas de entre 22 al 25 % dependiendo de las tecnologías Bt versus materiales no Bt” (sin eventos biotecnológicos de protección). “Y hacemos foco en el monitoreo, que permite la detección temprana de la plaga, a través de los desoves, y luego a partir de distintos tipos de daños en la vaina y la presencia de larva que me van a determinar con un umbral determinado el tomar o no una decisión de aplicación”.

Respecto a las herramientas de control, enfatizó que hoy “tenemos tratamientos de semillas, así también como aplicaciones foliares con distintos productos; y las herramientas Bt, con eventos simples o apilados, que brindan un abanico de oferta en el mercado y que en función del bolsillo de cada productor se puede optar por estas tecnologías y ver de qué manera las ubica en el campo, en qué fecha de siembra. Para todas ellas, el monitoreo es transversal, para ver si esas poblaciones de lepidópteros mantienen la susceptibilidad”.

Según Massoni, las tecnologías Bt son fundamentales para los maíces tardíos, “ya que para los materiales de primera la plaga no significa un dolor de cabeza tan grande en los meses de octubre, por ejemplo”.

Y coincidió con Marzetti en que hay que arrancar con los lotes limpios ya en etapa de emergencia, evitar la presencia de malezas en etapas iniciales, y focalizar el monitoreo en las etapas iniciales del cultivo. Incluso, fue más allá. “En esa etapa, seguir el lote dos veces por semana, y para medir el umbral de 20 % de planta dañadas aproximadamente y 2 larvas cada 10 plantas (el 20 %) tomar la acción de control foliar, con una aplicación en V4 a V5 (cuando la planta tiene 4 o 5 hojas), alcanza para evitar pérdidas económicas”.

Protejamos las tecnologías

Según la Ing. Agr. Fabiana Malacarne, de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) la biotecnología es una herramienta más en el marco de un programa de Manejo Integrado de Plagas, “que es lo mejor”. Y afirmó que desde ASA recomiendan el uso de las proteínas Bt que están en la planta para controlar el cogollero, a través de una estrategia consensuada con el productor. “Con AAPRESID y otras entidades tenemos un convenio de cooperación a través del diálogo para manejar esta plaga, la principal del maíz. Si no hubiera Bt no habría maíz tardío, y no vemos que en un horizonte próximo esté por llegar una nueva tecnología de este tipo para solucionar el problema.

Entonces, debemos cuidar las que tenemos hoy en el mercado”. Respecto a la ley de semillas, opinó que “necesitamos una Ley aggiornada a las biotecnologías, buscando consensos con toda la cadena, productores y exportadores, y en eso seguimos trabajando. Tenemos que juntarnos para ver cómo cuidamos las tecnologías: las Bt y los insecticidas, si tenemos resistencia a ambos, estamos al horno. El tema pasa por el consenso para una sociedad que cada vez nos pide menor impacto ambiental, midiendo la huella hídrica y las de carbono, y hacia allá vamos”.

Fuente: El Litoral

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