27 de febrero de 2020 10:17 AM
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Cuota Hilton: solución ante nuevas condiciones y las diferencias existentes con otros países

Son ocho los cortes que integran la cuota, siendo los pertenecientes al denominado Rump & Loins (lomo, bifes angosto y ancho y cuadril) cerca del 95% del total exportado (peso producto) por la Argentina. Apenas participan, en peso producto, en cerca del 8% del peso de la res. Y desde su aprobación, existen enormes diferencias entre los protocolos de producto que deben cumplir los países del Mercosur, y los del Nafta y Oceanía.

La cuota Hilton es un contingente arancelario de exportación de carne vacuna sin hueso de alta calidad y valor que la Unión Europea otorga a países productores y exportadores. Su origen proviene de un acuerdo comercial dado en el marco de las Negociaciones Multilaterales Comerciales del GATT (Acuerdo General de Aranceles y Comercio) en la llamada Ronda Tokio, en 1979.
Allí, la entonces Comunidad Europea acordó asignar un cupo desde el 1º de julio al 30 de junio de cada año con un arancel preferencial para exportaciones a su mercado.
La asignación del total de la cuota Hilton alcanza a las 66.800 toneladas, de las cuales la Argentina recibe cerca del 44%, en tanto que el resto de los países del Mercosur, Nafta y Oceanía el saldo.
El sistema de arancel preferencial reduce la tasa normal de importación del 3,04 euros por tonelada + 12% sobre el valor CIF a solo el 20% sobre el CIF que, dependiendo del valor del producto, puede representar cerca de 2500 dólares por tonelada a valores de hoy.

LOS OCHO CORTES
Recientemente, un informe de La Nación Rural memoró que son ocho los cortes que integran la cuota, siendo los pertenecientes al denominado Rump & Loins (lomo, bifes angosto y ancho y cuadril) cerca del 95% del total exportado (peso producto) por la Argentina. Apenas participan, en peso producto, en cerca del 8% del peso de la res.
Y desde su aprobación, existen enormes diferencias entre los protocolos de producto que deben cumplir los países del Mercosur y los del Nafta y Oceanía.

RELACIONADO A LA PROCEDENCIA
Los productos del Mercosur deben provenir de novillos o vaquillonas criados exclusivamente a pasto desde su destete, sin aceptar en el proceso ningún tipo de confinamiento o encierre con fines de alimentación, salvo por razones climáticas excepcionales (inundaciones, sequías), prohibiendo el suplemento de alimento balanceado y/o concentrado de origen comercial o industria.
Para los países del Nafta se exige que provengan de engordes a corral con encierres de más de 100 días (similar a la cuota 481).
En tanto, para las naciones de Oceanía no limita ningún sistema productivo, solo aspectos específicos de calidad (tipificación, peso y color de carne y grasa).

LAS ENORMES DIFERENCIAS
Las diferencias sobre el protocolo productivo son enormes y esto animó a los negociadores argentinos a solicitar, en más de una oportunidad, ajustes frente a los cambios generados en los sistemas productivos argentinos en los últimos 40 años, donde la etapa final del engorde (menos del 30% del peso final de los animales) se produce precisamente en corrales de encierre.
Claramente se requiere adecuar el protocolo a las nuevas condiciones productivas que, no solamente no afectarán al consumidor que ya lo consume de esta forma para carnes procedentes del Nafta y Oceanía, sino que, además, lo está consumiendo cuando se importa desde el Mercosur bajo la cuota 481 que, una vez introducida en la UE no identifica frente al consumidor la forma de producción.

RENEGOCIACION
La firma del acuerdo comercial Mercosur-UE en julio del año pasado abrió las puertas a una nueva renegociación que, en proceso de revisión, se frenó por el cambio de autoridades en la Argentina a la espera de continuarlas con los responsables del nuevo Gobierno.

SE VIENE UNA REMATRICULACION
Mientras tanto, y para evitar desvíos en el cumplimiento del protocolo vigente, el Senasa dispuso la rematriculación de los campos habilitados para producir los animales con destino a la cuota Hilton. En principio debían hacerlo antes del 29/2/2020 y ahora se prorrogó por 180 días.
Queda claro que por los desvíos en los sistemas productivos pastoriles existentes hace 40 años y los actuales hay un abismo que debe ser resuelto, que se trata de un hecho meramente arancelario que no afectará a los consumidores y que requiere de una solución en el menor tiempo posible y que cuenta con el apoyo de todos los sectores que integran la cadena de ganados y carnes.

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