28 de febrero de 2020 00:12 AM
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Después de “amenazar profundo” con las retenciones a la soja, el gobierno habilitó una negociación con la Mesa de Enlace

CompartiremailFacebookTwitterDesde el domingo pasado, cuando periodistas oficialistas como Roberto Navarro echaron a rodar como segura la información de que el gobierno había decidido subir los otros tres puntos disponibles las retenciones a la soja, muchos productores y dirigentes rurales se sintieron francamente forreados. ¿Pero cómo puede ser que nos hagan esto si el ministro de […]

Desde el domingo pasado, cuando periodistas oficialistas como Roberto Navarro echaron a rodar como segura la información de que el gobierno había decidido subir los otros tres puntos disponibles las retenciones a la soja, muchos productores y dirigentes rurales se sintieron francamente forreados. ¿Pero cómo puede ser que nos hagan esto si el ministro de Agricultura, Luis Basterra, había quedado antes en reunirse con la Mesa de Enlace?. Esa fue la pregunta más repetida por estos días. ¿Podían ser tan perversos los políticos?

O todo volvió a su cauce o los políticos son todavía mucho más perversos de lo que nos imaginamos. ¿Por qué? Porque este jueves por la tarde la Mesa de Enlace se reunió con Basterra, como habían convenido antes de la ola de rumores, y nada se confirmó. Todo lo contrario, los ruralistas de CRA, Sociedad Rural, Federación Agraria y Coninagro, salieron del MInisterio de Agricultura con ínfulas renovadas. Jorge Chemes, uno de los que ofició de voceros, resaltó que salían del encuentro “un poco más tranquilos” de lo que habían entrado.

La razón es que, al parecer, siempre según la versión de los dirigentes agropecuarios (desde el gobierno una vez más hubo silencio de radio), el gobierno accedió a revisar lo que hasta ahora parecía un anuncio cantado, ya que habilitó unos días para negociar con la Mesa de Enlace una serie de retoques al esquema de retenciones, no solo de la soja. La modificación podría incluso incluir la baja de alícuotas para ciertos cultivos regionales como el girasol, las legumbres, el arroz y el pisingallo.

Que quede claro: no estamos en condiciones de decir que el gobierno haya desistido de elevar las retenciones de soja hasta el 33%, tal y como lo autorizó el Congreso. Pero sí que someterá esa decisión a una negociación con los dirigentes rurales. Lo único que parece claro es que el presidente Alberto Fernández desistió de hacer el anuncio el domingo, durante su discurso ante la asamblea legislativa. Era eso con lo que especularon muchos medios oficialistas, que tienen la suerte de poder entrevistar a los funcionarios de Estado.

¿Y entonces? ¿Para qué carajo cerraron el registro de exportadores de granos el miércoles, si la decisión era seguir conversando sobre la posible suba de retenciones? El mercado agrícola sabe que cada vez que eso sucede es porque se viene el manotazo. Pero fuentes de Agricultura explicaron a Bichos de Campo que fue una medida adoptada por prevención, aunque no estuviera finalmente nada decidido. En ese sentido, recordaron que Luis MIguel Etchevehere, el ex ministro, tiene una causa penal por haber dejado abierto el registro varios días antes de la suba de retenciones de agosto de 2018. Y que ellos no querían exponer a Basterra a una situación semejante, aún cuando exista la posibilidad real de que finalmente bajen las retenciones a algunos cultivos de las economías regionales.

¿Cómo sigue la película? Los ruralistas dijeron que volverían a reunirse la semana que viene con Basterra, y posiblemente con Alberto si hubiera acuerdo, para consagrar el nuevo esquema de retenciones a los productos del agro. El intento de la Mesa de Enlace será convencer a los funcionarios políticos del gobierno (Basterra está más convencido que ellos, pero debe lidiar con el ala económica del Ejecutivo, que está desesperada por recaudar de dónde sea) que la entrada de dinero que lograrán subiendo otros 10% las retenciones a la soja implicará un escenario muy conflictivo en el interior, pues los productores no toleran más presión impositiva.

La Bolsa de Cereales de Córdoba, en este sentido, ha hecho cálculos que afirman que con una retención del 33% para el poroto de soja y sus derivados, el gobierno recaudarían solo 385 millones de dólares en la campaña 2019/20, que todavía debe cosecharse, pues ya una buena porción de la soja que iba a ser exportada como grano ya fue declarada y por lo tanto tributará las retenciones previas, ya sea el 24,7% con que terminó su gobierno Mauricio Macri o el 30% que impuso inicialmente Alberto. Ni siquiera son los 500 millones que se calcularon inicialmente. ¿Vale 380 millones de dólares la paz social con el campo? Los productores, en rigor, de verdad, seguirán tributando 30% y el gobierno embolsará unos 5.500 millones de dólares solo del complejo sojero. Papita pal loro. ¿Por qué tensar tanto la cuerda?

Como sea, el peligro de un anuncio tomado a espaldas de los dirigentes rurales parece por ahora desactivada. Al menos hasta después del discurso presidencial del domingo, hasta la semana que viene. O hasta que vuelva a hacer anticipos el inefable Navarro.

En esa negociación que habilitó el gobierno (ellos dirán que nunca la habían cerrado) y que la Mesa de Enlace aceptó sin regañar, pidiendo “paciencia” a los productores, seguramente habrá otras cosas que revisar, más allá de los niveles de retenciones que tendrá finalmente la soja. ¿Habrá segmentación o alguna ayuda a los pequeños productores? Habrá que ver. ¿Y compensaciones a quienes pagan muy altos fletes?

Por ahora a sacar punta al lápiz. En la historia reciente del agro, muchas cosas que han parecido victorias terminaron siendo derrotas.

Fuente: Bichos de Campo

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